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Melinda SZABADOS-BÁNYAI*

JÁSZFÉNYSZARU, HUNGRÍA.- Actualmente estoy leyendo un libro que trata sobre la vida de 3 mujeres en dos épocas muy distintas. Las primeras 3 vivieron en el Siglo 17, donde y cuando poseer conocimientos y usarlas significó recibir la etiqueta de bruja. Las segundas 3 mujeres viven en el Siglo XX donde las mujeres ya podían estudiar, sus estudios son valorados, apreciados y obtener títulos académicos es posible y muy común entre las mujeres.

Entre las 3 mujeres existe conexión y todo aquello que no se pudo realizar en el pasado, se hace realidad hoy.  Leer este libro me sorprende y me invita a reflexionar sobre la complejidad de la identidad femenina. Nunca en ninguna época ha sido fácil ser mujer, pero leyendo sobre tiempos lejanos y posibilidades tan reducidas, nos podemos dar cuenta de los cambios inmensos que han pasado y hoy en día ser mujer no representa ningún impedimento. Todo es posible a pesar de que el camino puede ofrecer dificultades. Muchas mujeres valientes han actuado como pioneras para que hoy en día nosotras podemos alcanzar nuestros sueños.

Ser mujer es algo complejo, existe una inmensa carga espiritual e intelectual que llevamos. Existen muchos conflictos internos que intentamos resolver mientras cumplimos nuestros papeles en nuestros hogares y en la sociedad también. Como ha dicho Shakespeare todo el mundo es un teatro, somos actores sobre el escenario y debemos jugar nuestro papel. Sea fácil, difícil o hasta imposible nos levantamos cada día e intentamos darlo todo. Debemos concientizar a las mujeres sobre su poder interior. Somos las únicas personas capaces de dar vida, alimentamos de nuestro cuerpo un otro ser humano, no debemos olvidar nuestra fuerza interior. No hay problema que no podamos resolver y no hay obstáculos que no se pueden superar.

Debemos recordar la magia de nuestras palabras y pensamientos. Tras buenos pensamientos, palabras animadoras, podemos atraer lo positivo,  debemos confiar, debemos seguir adelante y no rendirnos. Conectarse con sí misma, cargar baterías, inspirar y ser una fuente de inspiración para otras, creer y esperar que la vida nos sorprenda, ser agradecida por todo lo bueno atraerá más cosas positivas. Mientras vivimos, esperamos cambios, esperamos mejorar y poder lograr nuestra vida. Aunque el camino sea largo y duro hay que tener fe y seguir adelante. Somos las magas de nuestras vidas. Deseo que en nuestros días abunden la salud, el bienestar, momentos de alegría y felicidad. Que podamos encontrar las respuestas que buscamos y que logremos crear esa vida feliz que todas merecemos.

 

 

*Master en escritura creativa, amante de la literatura, teatro y música. Madre de dos hijas.

szabadosbanyaimelinda@gmail.com

 

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