Milka IBAÑEZ*
CDMX.- Hay películas que encuentran su fuerza en el conflicto y otras que la encuentran en la resistencia. Miss Carbón pertenece a este segundo grupo.
Inspirada en una historia real y protagonizada por la actriz trans Lux Pascal, la cinta nos presenta a una mujer transexual minera que decide enfrentarse a los prejuicios de una comunidad para cumplir el sueño que la ha acompañado desde la infancia: trabajar en una mina.

Ambientada en una población donde las tradiciones y los roles de género tienen un peso importante, la película aborda la realidad que muchas personas de la comunidad trans enfrentan al buscar ser aceptadas. A través de su protagonista conocemos la discriminación, la indiferencia y los obstáculos que pueden surgir simplemente por querer vivir de acuerdo con la propia identidad.
Sin embargo, uno de los mayores aciertos de la película es que no se centra únicamente en el conflicto con la sociedad, si no que va mucho más allá, va en perseguir un sueño con el trabajo, revasando los esteriotipos de los roles que una mujer y un hombre deben hacer, porque muchas veces los límites nos los ponen otros.
La historia también habla de los vínculos que se construyen en el camino, de la solidaridad y de las personas que deciden acompañar cuando todo parece estar en contra. Esa combinación de lucha y apoyo convierte a Miss Carbón en una obra profundamente humana, donde la personas maduran, se esfuerzan.
Lo más interesante es que la trama nunca gira exclusivamente alrededor de la identidad de género de su protagonista. Su motor principal es un sueño. Desde niña se sintió atraída por el mundo minero y deseaba formar parte de él. Sin embargo, cuando logra el reconocimiento legal de su identidad como mujer, descubre que la legislación vigente le impide trabajar en las minas precisamente por ser mujer.

La película adquiere entonces una dimensión que va más allá de la representación. Se convierte en una reflexión sobre los derechos laborales, la igualdad de oportunidades y la necesidad de cuestionar normas que excluyen. Gracias a su perseverancia, la Carlita contribuyó a abrir el camino para que las mujeres pudieran desempeñarse en ese sector, demostrando que el género no debería determinar las posibilidades profesionales de una persona.
Otro de los grandes aciertos de Miss Carbón está en la sensibilidad de su dirección. La directora Agustina Macri en lugar de recurrir a una narrativa basada únicamente en la tragedia, hace que la película apueste por mostrar la complejidad de la vida. Hay momentos difíciles, pero también espacio para la ternura, el amor, la alegría y la esperanza.
Esa decisión evita caer en clichés y permite que la historia se sienta auténtica. Los personajes no son definidos únicamente por el sufrimiento, sino también por su capacidad de construir afectos y encontrar felicidad en medio de la adversidad.
Miss Carbón es una película sobre la perseverancia y la convicción de no renunciar a aquello que se ama. “Me soñé minero antes de ser mujer” frase inspiradora que recuerda que los sueños pueden convertirse en una fuerza capaz de derribar prejuicios, transformar leyes y abrir oportunidades para quienes vienen detrás.
Esta hermosa película basada en la historia de Carlita Rodríguez, está disponible en la plataforma de Netflix.

*Oaxaqueña, productora de cine, gestora cultural y directora del Festival Internacional de Cine y Comedia 24 Risas por Segundo.








