Jasmina HARTIANA*
He visto la peli México 86 y me ha gustado bastante. Retrata un país que extraño, sí con todos sus matices que lo hacen único en el mundo: la corrupción que nos ha caracterizado, bueno que caracteriza al mundo en general solo que en estos tiempos se ha vuelta más cínica y chocante para las personas comunes.
Lo que mas ha vibrado conmigo es esa energía valiente de hacer las cosas, esa capacidad de hacer los sueños realidad y no me refiero a ganar la copa, sino a otras cosas menos tangibles y grandes que solo podemos entender los mexicanos, cuestiones que son importantes para nosotros y tal vez solo nosotros podemos entender del todo.
Este tipo, el actor Luna no me había agradado tanto como en esta peli. El personaje le sienta genial: al principio es el tipo godínez agachón incluso en sus relaciones personales, pero tiene un sueño, uno grande y lo tiene en el blanco. De alguna manera encuentra, creo yo, la fuerza arrolladora para llevarlo a cabo e, incluso, se vuelve un tanto temerario; es una faceta poca retratada de los mexicanos, si estos que nunca pasan del cuarto partido, los que se la viven comparándose con el vecino del norte y al final deciden por pura razón que no tienen los suficiente.

Pero este señor confía en algo dentro que, a mi parecer, se puede traducir en pura intuición, del que sabe que lo tiene todo y no mira para los lados, además, transmite esta felicidad que es tan de nosotros, esa fiesta que llevamos dentro y que con nuestra música y nuestro alcohol contagiamos a extraños.
No quisiera dar tantos spoilers, pero el final me parece perfecto: de ese hombre que sale a probarse al mundo, ese mundo que le dice que no es suficiente y aún así tiene la osadía de hacerlo confiando en su ingenio, en su único poder. Esa es una parte que nos cuesta reconocer en nosotros los mexicanos; somos una especie genial que con poco logramos cosas imposibles y quizás solo lo logramos cuando traspasamos la envidia, la comparación y, sobre todo, nuestro sueño es tan intenso en el pecho que no tenemos otra opción de hacerlo realidad. Encontramos la fuerza para dejar atrás al tipo agachón y seguir nuestro destino.
Volviendo al final, el personaje basado en una historia real logra hacer realidad su sueño, pero el precio es caro; el sistema y el machismo dentro de él lo hace renunciar de alguna forma y toma una decisión no desde el complejo, sino de sentirse completo y creo también desafiando al sistema mismo. Él elige al amor.

*Soy fotógrafa y cuentista
Cuentos: Anabel, Miel con veneno, Imágenes que cuentan, Entretenimiento para Adultos, El Cerrajero, y la Chica del Tutu. jazminahartiana@hotmail.com








