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Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR

  • Dignificar la función policial mediante una remuneración justa constituye uno de los pilares fundamentales para construir corporaciones más profesionales, eficientes y comprometidas con la legalidad y una de las principales demandas históricas de la todas las corporaciones policíacas.
  • El aumento salarial por sí solo no resolverá todos los problemas. Debe acompañarse de rigurosa evaluación de confianza, capacitación permanente, profesionalización, equipamiento moderno, acceso a servicios de salud, programas de vivienda y esquemas transparentes de ascenso.

La decisión de incrementar los salarios de los elementos de la policía municipal de Oaxaca de Juárez no debe verse únicamente como una medida laboral o administrativa, sino como una estrategia integral de seguridad pública, fortalecimiento institucional y combate a la corrupción. Dignificar la función policial mediante una remuneración justa constituye uno de los pilares fundamentales para construir corporaciones más profesionales, eficientes y comprometidas con la legalidad.

Sin duda, es un acierto que el presidente municipal Ray Chagoya anuncie un incremento salarial del 8 por ciento para las y los elementos de la Policía Municipal de Oaxaca de Juárez, un beneficio que se verá reflejado a partir del 30 de junio del presente año con carácter retroactivo. Aumentar el salario de los policías municipales de Oaxaca de Juárez dignifica su labor, inhibe y previene la corrupción.

Esta acción del Gobierno Municipal de Vecinas y Vecinos forma parte de un esfuerzo mayor por dignificar la labor policial: en el último año se invirtieron más de 60 millones de pesos en equipamiento, incluyendo armamento y 62 vehículos nuevos que representa un aumento del 43% en la flota vehicular.

Sin embargo, el aumento salarial por sí solo no resolverá todos los problemas. Debe acompañarse de procesos rigurosos de evaluación de confianza, capacitación permanente, profesionalización, equipamiento moderno, acceso a servicios de salud, programas de vivienda y esquemas transparentes de ascenso. La combinación de mejores ingresos y mayores exigencias institucionales genera corporaciones más sólidas y confiables.

Durante décadas, uno de los principales problemas que han enfrentado las corporaciones policiacas en México ha sido la precarización de las condiciones laborales de sus integrantes. Salarios insuficientes, jornadas extenuantes, escasas prestaciones y limitadas oportunidades de desarrollo profesional han generado un entorno propicio para la desmotivación, el abandono del servicio y, en algunos casos, para la infiltración de prácticas corruptas.

Cuando un policía recibe una remuneración acorde con los riesgos que implica su trabajo, se fortalece su sentido de pertenencia institucional y aumenta su compromiso con el cumplimiento de la ley. Además, mejora la estabilidad económica de su familia, reduce presiones financieras y disminuye los incentivos para recurrir a conductas indebidas como extorsiones, sobornos o actos de complicidad con grupos delictivos.

La corrupción no se combate únicamente con discursos, sanciones o controles internos. También requiere atacar las causas estructurales que la alimentan. Entre ellas destacan la insuficiencia salarial y la falta de incentivos para quienes diariamente arriesgan su vida en la protección de la ciudadanía. Un policía mal pagado es más vulnerable a las tentaciones del dinero ilícito; un policía dignamente remunerado tiene más razones para preservar su carrera, su prestigio y su patrimonio.

En una ciudad como Oaxaca de Juárez, donde convergen actividades turísticas, comerciales, culturales y políticas de gran relevancia, contar con una policía profesional y motivada resulta indispensable para garantizar la tranquilidad social y fortalecer la confianza ciudadana. La seguridad pública no puede construirse únicamente con patrullas y armamento; requiere capital humano comprometido y debidamente reconocido.

La ciudadanía también obtiene beneficios directos de una policía mejor remunerada. Una corporación con menores índices de corrupción genera mayor confianza en las instituciones, facilita la denuncia de delitos, mejora la coordinación con la sociedad y fortalece el Estado de derecho. La percepción de seguridad aumenta cuando los ciudadanos observan servidores públicos comprometidos con su responsabilidad y menos expuestos a intereses ajenos a la ley.

Por ello, elevar los salarios de los policías municipales debe entenderse como una inversión y no como un gasto. Invertir en la dignificación policial significa invertir en seguridad, gobernabilidad, estabilidad social y desarrollo económico. Cada peso destinado al fortalecimiento de la institución policial puede traducirse en una reducción de los costos sociales y económicos derivados de la delincuencia y la corrupción.

La construcción de una policía honesta, profesional y cercana a la ciudadanía exige voluntad política, recursos suficientes y visión de largo plazo. Dignificar a quienes tienen la responsabilidad de proteger a la sociedad es una condición indispensable para inhibir, prevenir y desactivar los mecanismos de corrupción que históricamente han debilitado a las instituciones de seguridad pública en México. Solo así será posible avanzar hacia una corporación más confiable, eficiente y al servicio de los ciudadanos.

alfredo_daguilar@hotmail.com                                                                                        director@revista-mujeres.com                                                                                        @efektoaguila

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