Karla MARTÍNEZ DE AGUILAR
Fotografías: Jorge Luis Plata
Locación: Casa Isaura
En San Bartolo Coyotepec, el barro no es solo materia: es memoria, herencia y forma de vida. De esta tierra nace el barro negro, una técnica ancestral que ha atravesado generaciones, moldeada por el tiempo, el silencio y las manos de quienes aprendieron a escucharla. Cada pieza guarda la historia de una comunidad que entiende el trabajo artesanal como un acto de respeto hacia la naturaleza y hacia quienes estuvieron antes.
Platicamos con Alondra Pacheco, heredera de esta tradición familiar, joven artesana que continúa desde su experiencia personal y familiar, para compartir el significado de trabajar el barro negro hoy: el diálogo entre pasado y presente, entre tradición e innovación, entre la tierra y las manos que la transforman.
“Cuando toco el barro siento una conexión muy clara con mi familia y con quienes estuvieron antes que yo. Hay recuerdos de mi infancia en el taller, de observar, de aprender en silencio. No son voces literales, pero sí una sensación constante de acompañamiento. Mi historia personal dialoga con la de mi familia porque crecí viendo el barro como parte de la vida diaria, no solo como un oficio. Cada pieza es una forma de continuar esa historia desde quien soy hoy”.

El barro puente entre historias y el pasado
Mis antepasados nos enseñaron, antes que nada, a respetar el barro y a entenderlo como una oportunidad que nos da la naturaleza para crear. Aprendí que el barro no se puede forzar, que necesita tiempo, paciencia y cuidado. Hoy mantengo vivos esos aprendizajes trabajando con conciencia, sin apresurar procesos y recordando siempre que cada pieza nace de un material vivo que merece respeto.
En un mundo que cambia tan rápido, ¿qué significa para usted seguir trabajando una técnica ancestral que requiere tiempo, silencio y cuidado?
Significa ir un poco a contracorriente. Trabajar una técnica ancestral hoy es una forma de resistencia, de recordar que no todo debe ser inmediato. El barro negro me enseña a detenerme, a escuchar y a cuidar los procesos. En medio de un mundo acelerado, es una manera de mantener los pies en la tierra.
¿En qué se inspira para sus creaciones?
Me inspiro en la naturaleza, en las formas orgánicas, en la vida cotidiana del taller y en la historia de mi familia. También en la necesidad de explorar y crear algo distinto, sin perder el origen. Muchas ideas nacen de observar, de sentir y de dejar que el barro guíe el proceso.
Cuando experimenta con nuevas formas y diseños mezclando lo tradicional con lo moderno, ¿qué límites se pone para no perder la esencia del barro negro? ¿Cómo decide hasta dónde innovar sin romper la tradición?
El límite principal es el respeto al material y a la técnica. Puedo cambiar formas, conceptos o usos, pero nunca forzar el barro ni perder su esencia. La innovación para mí no significa romper con la tradición, sino dialogar con ella. Decido hasta dónde llegar escuchando al barro y recordando de dónde viene este oficio.

¿Ha habido momentos de duda o conflicto interno entre “hacer lo que siempre se ha hecho” y “atreverse a algo nuevo”? ¿Qué la ayudó a encontrar equilibrio en esos momentos?
Sí, ha habido dudas. Es natural preguntarse si lo nuevo será aceptado o si se está yendo demasiado lejos. Lo que me ayuda a encontrar equilibrio es recordar que en mi familia siempre ha existido una apertura a explorar, a escuchar nuevas ideas y a permitir que cada generación encuentre su propia manera de crear. Ese espíritu de búsqueda y de confianza en el proceso es lo que me da tranquilidad para intentar cosas distintas.
¿Qué cree que el barro negro puede decirle hoy al mundo contemporáneo, no solo como objeto, sino como mensaje cultural, espiritual o social?
Creo que el barro negro puede recordarnos el valor del tiempo, del trabajo hecho a mano y del respeto por los procesos. Más allá de ser un objeto, es un mensaje sobre identidad, memoria y conexión con la tierra. Nos habla de lo que permanece, incluso cuando todo cambia.
Mirando hacia el futuro, ¿qué le gustaría que permaneciera intacto y qué estaría dispuesta a transformar?
Me gustaría que permanecieran intactos el respeto al barro, la técnica y los valores con los que se trabaja. Estoy dispuesta a transformar las formas, los discursos y la manera de presentar el barro negro al mundo, siempre que el origen y la esencia sigan presentes.

¿Qué significa para ustedes crecer y vivir dentro de una tradición artesanal familiar? ¿Cómo ha moldeado su identidad, sus valores y su forma de ver el trabajo y la comunidad?
Para nuestra familia, crecer dentro de una tradición artesanal significa aprender desde pequeños el valor del trabajo, del esfuerzo y de la colaboración. Esta tradición ha moldeado nuestra identidad, nos ha enseñado a valorar lo hecho a mano y a entender el trabajo como algo colectivo, no individual. También nos ha dado un fuerte sentido de pertenencia a nuestra comunidad.
Cuál es su mensaje a otras artesanas y artesanos jóvenes que están heredando algún oficio, ¿qué les diría sobre cuidar la tradición y, al mismo tiempo, permitirse soñar e innovar?
Mi mensaje sería que valoren profundamente su trabajo y el tiempo que hay detrás de cada pieza. Que aprendan a poner límites sanos y a compartir su obra con personas que realmente aprecien el proceso, el oficio y la historia que contiene. Primero tenemos que amar y respetar nuestro propio trabajo para que los demás puedan reconocer su valor. Cuidar la tradición también es cuidarnos a nosotros mismos y permitirnos crear desde lo que somos.

Retos en lo personal y profesional
Mi mayor reto es encontrar mi propia voz dentro de una tradición tan fuerte, sin sentir que traiciono lo que me fue heredado. En lo profesional, es lograr que mi trabajo sea valorado no solo como artesanía, sino como una expresión artística con identidad propia.
Tres influencias que la han hecho lo que es
Mi familia y mis antepasados, la naturaleza que me rodea y el propio barro negro como material, que constantemente me enseña paciencia, respeto y escucha.
IG: fango_artedebarronegro
Teléfono: 9511864494
Reforma #3, San Bartolo Coyotepec, Oaxaca









