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Karla MARTÍNEZ DE AGUILAR

Fotografías: Jorge Luis Plata

Locación: Fine Art Galery

La obra de Rocío Olguín se construye desde la intuición, la materia y la experiencia emocional. Su práctica artística es el resultado de un recorrido que transita entre la formación en diseño, la exploración autodidacta y el contacto profundo con los procesos creativos que encontró en Oaxaca, territorio que marcó un punto de inflexión en su lenguaje visual. A través de la pintura, el collage y, más recientemente, el arte textil, Olguín desarrolla un universo simbólico donde el caos inicial se transforma en forma, ritmo y vuelo.

En su trabajo, la abstracción no es una renuncia a la realidad, sino una manera de observarla desde lo interno: emociones, memorias y observaciones de la naturaleza se entrelazan para dar lugar a un lenguaje propio. Series como Aves de mis sueños revelan un proceso de ruptura y reconstrucción, donde la experimentación técnica se convierte en un medio para materializar lo invisible.
En esta platica, la artista comparte los orígenes de su vocación, las influencias que han definido su camino y las búsquedas que actualmente atraviesan su práctica.

¿Cómo nació tu interés por las artes plásticas y en qué momento supiste que este camino sería central en tu vida?
Desde muy pequeña, cuando descubrí unos libros de arte sobre la obra de Rembrandt en la biblioteca de mi papá, sentí una necesidad difícil de explicar: una curiosidad profunda y el deseo de hacer algo similar, particularmente en torno al retrato. El rostro —con todo lo que encierra tanto a nivel técnico como emocional— me cautivó desde ese primer encuentro. Explorar texturas y tonos se convirtió para mí en un ejercicio de meditación e investigación. Aunque hoy mis temas han cambiado, el retrato ha sido una constante que he seguido explorando tanto de manera personal como a través de comisiones.

No tuve la oportunidad de formarme como artista plástica a nivel licenciatura, por lo que opté por estudiar Diseño Industrial y Gráfico en la Universidad Iberoamericana. Aun así, el enfoque era marcadamente artístico y me permitió entrar en contacto con profesores que influyeron profundamente en mi desarrollo. Recuerdo especialmente a un artista cubano que nos introdujo a la pintura encáustica de una forma muy accesible, técnica que hoy es la base de los talleres que imparto en Oaxaca. También fue clave la guía de Bárbara Paciorek, quien marcó mi camino en la exploración de materiales como el papel japonés washi.

A nivel profesional trabajé en agencias de publicidad como diseñadora gráfica, aunque mi trabajo siempre mantuvo un sello artístico que conectaba bien con los clientes. Más adelante, los talleres de Educación Continua en la Academia de San Carlos me dieron bases técnicas sólidas para mi futuro desarrollo como artista plástica.

Finalmente, por distintas razones, me mudé a Oaxaca. En un inicio, la idea era aprender de algún artista local y regresar a la Ciudad de México, pero el lugar me atrapó y decidí quedarme. Fue ahí cuando el arte se consolidó como el eje central de mi vida. En el Taller Rufino Tamayo profundicé en el grabado y el dibujo, y tuve mis primeros encuentros con la idea de romper los reglamentos clásicos del arte y abrirme a una exploración más abstracta. Este proceso fue emocionalmente intenso, pues representó una ruptura total con todo lo que había hecho hasta entonces.
Más adelante, los talleres en el Centro de las Artes de San Agustín (CASA) marcaron profundamente mi práctica, especialmente gracias a la enseñanza de Sandra Pani, Gabriel Macotela y Francisco Castro Leñero.

¿Qué temas, emociones o experiencias aparecen de forma recurrente en tu obra?
Como sucede con muchos artistas, mi producción ha atravesado distintas etapas. Al inicio trabajaba temas muy básicos como el retrato y el paisaje; en ese momento mi apreciación por la abstracción era prácticamente nula, en gran parte por desconocimiento. Vivía emociones contradictorias: mientras trabajaba en una agencia de publicidad, sentía una necesidad urgente de pintar y de tomar talleres siempre que el tiempo lo permitía. El trabajo de oficina era demandante y eso generaba conflictos internos, aunque algunos proyectos publicitarios también me ofrecían cierta libertad creativa.

Mi obra actual, Aves de mis sueños, es el resultado directo de una ruptura emocional y técnica que experimenté al entrar en contacto con el arte oaxaqueño y con los talleres del CASA. En una sesión de trabajo, mientras exploraba el lenguaje abstracto, me quedé observando el lienzo durante varios minutos y comencé a percibir formas relacionadas con aves. Empecé a completarlas y a profundizar en ese proceso, que con el tiempo derivó en los resultados actuales. Además, soy aficionada a la observación de aves, lo cual influyó naturalmente en esa visión inicial.

En esta serie me resulta especialmente estimulante crear un lenguaje visual que surge de la observación de la naturaleza, pero también de otras fuentes como las grecas prehispánicas, la arquitectura moderna y las artesanías. Todo esto se mezcla con una exploración de mis propias emociones y sentimientos. Este mismo enfoque lo comparto con mis alumnos en talleres de dibujo abstracto, donde los invito a desarrollar su propio lenguaje visual y llevarlo finalmente a la materialización de su obra.

Tu trabajo tiene una identidad muy particular, ¿cómo describirías tu lenguaje artístico?
Mi lenguaje parte del caos. El lienzo en blanco puede ser un territorio que genera ansiedad; para mí representa un vacío sin orden ni referencias claras desde donde partir.
Por eso, al iniciar una obra, comienzo con un collage de color y trazos que poco a poco va creando dimensiones. Este primer gesto me da contenido y formas que observo, analizo y contemplo hasta que, de alguna manera, “me llaman”. A partir de ahí empiezo a armar un rompecabezas, incorporando otras técnicas como el scratch.

Algunas personas me han sugerido trabajar con una intención más definida, entendida como diagramar, bocetar o construir un statement previo. Sin embargo, con todo respeto, considero que mi intención ya está implícita en el acto mismo de buscar algo que habita dentro de mí y que se permite manifestarse en el lienzo. De ahí el nombre de mi serie: no busco representar aves existentes —para eso están los ilustradores o los artistas de naturaleza—, sino dar forma a una visión interior.

¿Qué materiales o técnicas disfrutas más trabajar y por qué?
Me gusta trabajar con lo que tenga enfrente: papel, madera, telas, acrílicos, resinas. No obstante, la técnica que más domino y disfruto es el óleo. Es un material noble que ha evolucionado mucho en términos de tiempos de secado y manejo de texturas, gracias a la diversidad de medios y solventes disponibles actualmente.

En mi obra suelo trabajar por capas, donde el óleo es el material dominante, pero también incorporo hoja de oro falsa, chapopote y collage de papel, que interactúan con la pintura y con los rayados que realizo utilizando distintas herramientas.

Últimamente me he sentido muy atraída por el arte textil. Una experiencia clave fue asistir a un Art Walk en Anacortes, Washington, donde conocí artistas textiles extraordinarios que trabajaban quilting, collage con bordado y telar, además de tecnologías que no había visto antes. A esto se suma la inspiración que encuentro en las exposiciones de Oaxaca, especialmente en el Museo Textil.
He comenzado a experimentar creando mis propios telares y trabajando técnica mixta con hilo, tela y papel, integrando en ocasiones el bordado. He descubierto que este proceso me apasiona profundamente y me brinda una gran sensación de paz.

Par mi el arte siempre ha sido parte importante en mi vida. La necesidad de crear es parte de mi y la satisfacción de aprender siempre algo nuevo es muy motivante, sobre todo si dicho aprendizaje trasciende un libro o una escuela.

Te invito a visitar mi sitio web de arte contemporáneo, tienda en línea y redes sociales para que conozcas más mi obra y contribución al mundo del arte.

www.arterocioolguin.com

IG: arterocioolguin

Encuentra mi obra en:

Fine Art Galery: García Vigil 509, Centro Oaxaca C.P. 68000, Oaxaca de Juárez, Mexico

Whastapp: +52 951 139 0044

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