Melinda SZABADOS-BÁNYAI*
JÁSZFÉNYSZARU HUNGRÍA.-Tener un hijo indudablemente marca un antes y un después en la vida de una mujer. Sí tienes suerte, cuentas con personas para ayudarte con todo, puedes regresar al “antes” fácilmente y te puedes ir a trabajar, pero si no tienes a nadie excepto tu marido ese “después” se quedará contigo por mucho tiempo. Antes de las niñas mi vida era mucho más activa, tenía un trabajo estable de lunes a viernes con ocho horas laborales, actividades diferentes, mucho teatro, cine, conciertos y todo lo bueno de la cultura.
Después de las niñas, tuve que redefinir mis metas, reinventar mi área laboral, actualmente estoy intentando trabajar pero hay muchas signos de interrogación. Las actividades culturales mencionadas me faltan por completo, estamos nosotros dos y las niñas. Nos falta el tiempo juntos para ir a un concierto, al teatro, pero tenemos fe de que en un futuro podremos retomar las cosas que tanto nos gusta hacer en pareja.
Vendrán días donde todo será mas fácil, pero por el momento no sabemos cuanto tenemos que esperar. Es muy curioso e interesante ver como cambia la realidad de una mujer al convertirse en mamá, las prioridades cambian y se necesita muchísima paciencia para aceptar el presente y esperar un futuro mejor. En mi caso, no cambio solamente mi trabajo sino también la gente que me rodea, no tengo colegas, compañeras de trabajo actualmente y me hacen faltan. Estoy cansada de las conversaciones cortas de messenger o whatsap y me gustaría sentarme frente a frente y disfrutar un buen café. Me gustaría dejar el online, y encontrarme offline con personas.
El fin de semana pasado nos fuimos a ver a mi familia para celebrar los cumpleaños de mi hermana y su hijo, que es mi ahijado. Viajamos mas de 4 horas para pasar tiempo con ellos, a pesar del calor la pasamos muy bien. Pero en estas ocasiones siempre me preguntó quién de ellos estará disponible a hacer este viaje largo para vernos, para pasar tiempo con nosotros, porque todo el mundo está muy ocupado, trabajando mucho y todas las actividades de lo cotidiano quitan las ganas de viajar y de visitar nuevos lugares.
Mientras sus vidas parecen coloridas, vibrantes y llenas de acontecimientos, la mía parece mas gris, aburrida, simple y a veces mas difícil.
Pero, tengo que aceptar la falta de personas y amigos a nuestro alrededor y vivir mi vida. Tengo un buen hombre a mi lado, dos niñas, por las cuales estamos haciendo todo lo que podemos para salir adelante. Nos tocó un camino mas difícil, los retos son numerosos pero día tras día hacemos lo que podemos. Los días pasan, las niñas crecen y vendrán días mas soleados, mas libres de problemas. Mientras esto pasa, recargamos nuestras baterías como podemos. Mi marido viendo películas, yo leyendo libros. La literatura siempre fue mi gran ayuda y compañera, leyendo sobre la vida de otros personajes logro aceptar y disfrutar mas de lo que tengo, porque al fin de cabo, tenemos todo lo que necesitamos, solo hay que darle la vuelta a la tortilla. ¡Que los días soleados lleguen a nuestros corazones y nos llenen de paz!

*Master en escritura creativa, amante de la literatura, teatro y música. Madre de dos hijas.
szabadosbanyaimelinda@gmail.com






