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Melinda Szabados-Bányai

JÁSZFÉNYSZARU, HUNGRÍA.- Les escribo este artículo el 20 de marzo que es el Día internacional de la Felicidad, creo que no hay concepto más buscado o más añorado o más libre para interpretaciones que la felicidad. Muchos autores, poetas han buscado tanto la fuente como la receta de la felicidad y la literatura abunda en este tema. Para cada uno de nosotros la felicidad significa algo diferente pero una cosa es cierta: todos deseamos encontrarla. Buscar la felicidad es una experiencia humana que compartimos, deseamos ser felices y a pesar de los ratos o momentos difíciles intentamos encontrar la felicidad entre las migas de alegría que nos presentan los días cotidianos.

Lo que es suficiente para la felicidad de una persona no es insuficiente para otra. No hay una receta universal y en húngaro hay un dicho que dice “cada uno es el arquitecto de su proprio destino”. Cada día que nos levantamos recibimos 24 horas, cómo pasamos este tiempo, qué pensamientos dejamos entrar en nuestra mente, qué actitud adoptamos influye nuestro día a día y por supuesto afecta nuestra felicidad.

Yo no tengo la receta para la felicidad, pero les voy a contar algo sobre las cosas que me hacen sentir feliz.

Me siento feliz cuando:

  • Puedo dedicar tiempo a mí misma si tengo la posibilidad de estar sola y tranquila con mi música, mi silencio y mis pensamientos
  • Puedo permanecer tranquila a pesar de la tormenta que arman mis hijas
  • Ver sonreír a mis hijas y mi esposo, existe una gran complicidad entre ellos y me llena de alegría verlos juntos
  • Lograr hacer un pastel, una comida sabrosa y deliciosa. Cuando mis hijas dicen: “mamá todo está muy sabroso” suelo sentirme muy orgullosa de mis esfuerzos para dominar el arte de cocinar
  • Puedo leer un libro interesante y me fascina la historia y los personajes
  • Puedo pasar tiempo con mi marido, cuando estamos solamente nosotros y de verdad tenemos tiempo para hablar entre nosotros
  • Puedo dormir entre los brazos de mi marido
  • Puedo escribirles, esperando que mis textos les gusten
  • Puedo estar con amigos o con gente para quien somos importantes y a quienes les importa nuestro bienestar
  • Puedo tener clase de inglés o español con un/a alumno/a realmente interesada en el material y con ganas de estudiar
  • Recibo algún regalito o una atención pequeña

Mi lista puede seguir y estoy segura que la de ustedes también. No se necesitan grandes cosas para ser feliz, pero encontrarlas día a día puede resultar difícil. En este momento siento que son muchas las cargas que necesito llevar y como siempre espero tener el poder y la esperanza de que todo mejorará.

¡Feliz primavera y os deseo de todo corazón que encuentren todo aquello que os llene de felicidad!

 

*Master en escritura creativa, amante de la literatura, teatro y música. Madre de dos hijas.

szabadosbanyaimelinda@gmail.com

 

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