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Alfredo MARTINEZ DE AGUILAR
Fotografías: Jorge Luis Plata

Angélica Rocio Melchor Vásquez, indígena zapoteca, con raíces en la Villa de Zaachila y nacida en la capital oaxaqueña, estudió la Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca.

Describe a “Mujeres Shaíque” cómo construyó sus aspiraciones políticas y compromiso social. Es  una mujer de palabra, ejemplo de determinación, talento y compromiso; una historia inspiradora.

Al ser activista de los derechos de la mujer y los derechos humanos ha impulsado la justicia social desde hace más de 20 años como gestora de las comunidades. A los 17 años, se afilió al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y formó parte de la organización de izquierda “Unión Campesina Democrática” (UCD). Su trabajo ha sido constante como militante comprometida con la apertura de espacios, venciendo el “techo de cristal”.

Destacan en su trayectoria los cargos de Consejera Nacional y Estatal del PRD, integrante de la Comisión Política Nacional y Delegada en Tlaxcala. Actualmente, es integrante de la Coordinación Colectiva en Oaxaca de “Alternativa Democrática Nacional”. “Lo mío ha sido la defensa de los grupos vulnerables, las mujeres indígenas y la perspectiva de género, plataforma que es mi mayor fortaleza para consolidar mis aspiraciones sociales”.

Creció políticamente bajo la convicción de fortalecer a la izquierda. Su trabajo fue reconocido por la dirigencia nacional del PRD, encabezando la lista de candidatas y candidatos a la diputación por el Principio de Representación Proporcional de la Tercera Circunscripción Electoral, llegando a ser Diputada Federal de la LXII Legislatura en 2012.

Las y los diputados del PRD de dicha legislatura defendieron a Andrés Manuel López Obrador y rechazaron la toma de protesta de Enrique Peña Nieto. “Aquel día se podía observar un fuerte dispositivo de seguridad, la ceremonia duró solo unos segundos. Nuestra voz fue acallada. Hombres y mujeres enfrentaron la represión del Estado en las inmediaciones de San Lázaro, hubo más de 16 heridos”.

Las protestas en contra del fraude de 2012 fueron un movimiento importante, pero no se compara con “la toma de Reforma de 2006”. Fue la acción cívica más importante en Latinoamérica en los últimos 20 años, porque canalizó el sentir del pueblo mexicano en una protesta pacífica, evitando llegar a la lucha civil armada.

Hoy, es diputada del PRD en la LXV Legislatura del Congreso de Oaxaca y Coordinadora del Grupo Parlamentario, en donde -una vez más- se muestra como mujer disciplinada y de convicciones en pro de las causas sociales y los derechos humanos.

 

Guarda cariño y lealtad al PRD que le dio la oportunidad de llevar a la práctica sus principios, estatutos, programa y plataforma política. Rocío trabaja para que el PRD se mantenga como fuerza política importante en el Estado y una oposición responsable que equilibre los poderes en el sistema de partidos.

“La agenda de nuestro grupo parlamentario presenta iniciativas de las causas del pueblo. No somos serviles y ambiciosos del dinero y el poder. No solo debe buscarse el poder por el poder, debe haber moral y ética que defienda la verdad, nuestra ideología y la voz de la gente. No podemos ser iguales y perder la convicción como muchos excompañeros lo han hecho”. El valor ético caracteriza a Rocío Melchor, conocedora de la mayor parte de las localidades, municipios y regiones del Estado.

¿Qué significa representar a las mujeres en el Congreso?                     

“Abanderar la lucha de las mujeres es un gran compromiso y responsabilidad. Se tienen que tomar decisiones de forma plural e incluyente. Como grupo parlamentario ha sido difícil defender nuestra convicción en el tema de género. Estoy comprometida con las organizaciones y colectivos con los que trabajo en favor de los derechos de las mujeres y las niñas”.

“Todas las personas sin distinción alguna tienen derechos, pero no se garantizan de manera efectiva. En Oaxaca, siguen existiendo barreras que impiden ejercerlos de manera real. Además de sufrir discriminación, las mujeres y niñas enfrentan la segregación interseccional que impide el pleno ejercicio de sus derechos humanos, y la exclusión por tener alguna discapacidad, condición vulnerable o por ser indígena. Falta implementar mecanismos que garanticen el ejercicio pleno de todos los derechos, ya que aún no son realidad por falta de políticas públicas, de presupuesto, de visión con perspectiva de género y sensibilidad.

Los derechos humanos ayudan a las personas a vivir una vida significativa y al respetarse, se logran cosas positivas. La libertad permite a los individuos hacer lo que quieran consigo mismos y a expresar sus ideas; es una herramienta muy útil para luchar contra un gobierno opresor y al ser expresadas socialmente, obligan a ser atendidas. La dignidad y la libertad allanan el camino a los derechos de la alimentación, la salud y la educación. Son base fundamental del Estado Democrático y permiten promover, proteger y garantizar los mismos; respetarlos es deber de todas las instituciones, gobiernos y personas. Mientras existan personas a quienes se les nieguen o se les violenten, debemos hacer todo a nuestro alcance -con debida diligencia- para cambiar esas condiciones”.

¿Cuál es su aportación en la defensa de las mujeres?                                 

“Desde niña he sido testigo de la violencia, abusos e injusticias contra las mujeres, de la violación a sus derechos humanos; veía a mis vecinas golpeadas por sus parejas y esposos. Hace 30 años esa situación era normalizada por las autoridades y por la sociedad.

Viví mi infancia en Xoxocotlán y un día mi vecina Lourdes, fue golpeada; mi familia la acompañó al Ministerio Público y al volver a casa, nuevamente fue golpeada salvajemente. Me preguntaba ¿por qué la policía no nos cuida? Esas vivencias me impulsaron a estudiar la Licenciatura en Derecho para defender a mujeres víctimas de la opresión, de la violación a sus derechos humanos, para hacer escuchar su voz.

Persiste la desigualdad, a pesar de las leyes destinadas a garantizar la paridad en la política, promover la igualdad profesional, y combatir la violencia sexual y de género.

Las mujeres realizan las tareas domésticas y cuidan a los niños y adultos mayores, y tras un divorcio o separación, su situación es extremadamente precaria. Su salario profesional es siempre inferior al de los hombres y sus tareas son menos valoradas. Son las principales víctimas de la violencia doméstica al estar sujetas al control de su cuerpo y vida.

Como legisladora lucho contra las desigualdades de género, del derecho y la justicia, y de las políticas públicas en el ámbito empresarial, la educación, la formación profesional y la cultura. La igualdad de género no solo busca castigar a los responsables de acoso o violencia, sino de cambiar radicalmente la relación con el mundo y los valores de la sociedad.

Busco adecuar las leyes a la realidad con propuestas de las mujeres en lo individual y como sociedad civil organizada. Tomo en cuenta las historias y las necesidades de cada comunidad y región del estado que visito; llevo esos planteamientos a tribuna desde un enfoque ciudadano.

Desde el PRD realizo actividades para que las mujeres y los hombres tomen conciencia y ejerzan sus derechos ciudadanos y de participación. Y, al exterior, confirmo mi decidido apoyo a las causas democráticas.

¿Falta escuchar al movimiento feminista?

“El feminismo exige igualdad para que mujeres y hombres tengan los mismos derechos. No es cierto que hoy ya no necesitemos el feminismo. Durante siglos, las mujeres hemos luchado por la igualdad y contra la opresión. Ha sido vital para promover el acceso de las mujeres al campo laboral y a puestos donde sus decisiones tienen un impacto real en cambios legales y administrativos que garantizan su mejor integración al sistema económico y superar la discriminación.

Hay que escuchar al feminismo, a la sociedad organizada y a las mujeres independientes con capacidad de aportar. Hay que atender a todas, a las que asumen un papel formal o informal para influir en las decisiones sobre las políticas, prioridades y recursos que afectan sus vidas, las de sus familias y la comunidad. A las mujeres que están limitadas para que su voz sea escuchada por falta de tiempo, información y medios suficientes por condiciones económicas, a las que llevan una carga pesada en las tareas domésticas, el trabajo en el campo y otras actividades que les generan ingresos. Muchas tienen poco tiempo para pensar en política o participar en procesos sociales. Se debe redoblar el esfuerzo para dialogar con ellas y visibilizarlas”.

¿Qué hay que exigir a las autoridades y a la mayoría legislativa en el Congreso del Estado?                                                                                                    “A pesar que no ha sido mayoría en el Congreso, el PRD lucha por la defensa de los derechos humanos de las mujeres. Los grandes cambios del país se deben al PRD desde su creación en 1989. Ha enarbolado el sentir del pueblo en las reformas político-electorales y socialmente. Un ejemplo es el programa de adultos mayores, impulsado por Cárdenas en el ex DF, y que otros gobiernos han tomado como propio. A quienes hoy detentan la mayoría legislativa exigimos congruencia con el electorado. Hace falta mayor compromiso porque en Oaxaca hay poblaciones con alta y muy alta marginación. Urge apoyar a las comunidades que hasta ahora no han hecho efectivo su derecho a la participación y a decidir su propio desarrollo. Falta mucho por apoyar a las víctimas de violencia. El discurso “humanista” de las políticas en pro de las mujeres es una cortina de humo y un paliativo a los problemas reales. Hay que presupuestar y ejercer las políticas públicas con perspectiva de género, interculturalidad, participación, información e incidencia en la toma de decisiones”.

¿Cuál es su compromiso en la defensa de los derechos humanos?             

Nuestra labor debe atender a la población en general, bajo el principio del Estado laico y con inclusión de las propuestas de las minorías y los grupos históricamente excluidos como los afromexicanos.

Busco que el desarrollo de las mujeres promueva la participación social y la propuesta de iniciativas, ya que falta la inclusión, respeto y empoderamiento. Es un reto para lograr la igualdad. Continuaré trabajando para visibilizar a las mujeres y sensibilizar a los impartidores de justicia para que juzguen con perspectiva de género. Hay que acelerar el combate contra la violencia de género. Junto a los colectivos feministas he realizado aportes para que los espacios se abran a mujeres de todas las edades, pero sobre todo a las jóvenes que fortalecen el desarrollo social y político del Estado, para lograr una sociedad más participativa y justa. Incidimos en la inclusión de las mujeres logrando que las voces de todas sean escuchadas y aunque la brecha de la desigualdad se reduce, falta abrir más espacios, pues toda ciudadana debe tener la posibilidad de ser Gobernadora de Oaxaca o Presidenta de México. Celebro que cada vez más mujeres ocupen cargos de representación. En mi vida he encontrado aliadas con las que coincido en fomentar, orientar y capacitar liderazgos para fortalecer la futura representación política y social”.

La trayectoria de Rocio Melchor es reflejo de la constancia, amor y determinación; un ejemplo de perseverancia entre hombres y mujeres con la convicción que es posible el cambio verdadero en Oaxaca.

La diputada envío un mensaje a los lectores:            “Agradezco que a través de estas líneas conozcan mi trabajo social y político. Las mujeres jugamos un papel muy importante en la sociedad y somos agentes de cambio en diversos ámbitos. Es un honor contribuir en la visibilización de todas sin olvidar la lucha de quiénes nos antecedieron por sus aportes en todas las esferas para alcanzar la igualdad.

“¡La resiliencia jamás ha sido una opción, siempre será la determinación!”

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