Hoy leí el mensaje Por amor a Sión no callaré, del Ministro General de los Frailes Menores, fr. Massimo Fusarelli, OFM.

Se trata de una profunda reflexión sobre la guerra en Oriente Medio, pero también sobre una realidad que con frecuencia pasa inadvertida incluso en muchas observaciones periodísticas: la otra cara de la guerra.
La de los pequeños
La de las familias.
La de quienes terminan habitando las consecuencias de decisiones que nunca tomaron.
Sus palabras sobre la paz, la memoria, la dignidad humana y la responsabilidad de no permanecer indiferentes me llevaron a una reflexión personal.
No sobre la guerra.
Sino sobre los vínculos humanos, la reconciliación y la responsabilidad que tenemos hacia las nuevas generaciones.
La comparto con respeto y esperanza.








