Compartir

Karla MARTINEZ DE AGUILAR

Fotografías: Jorge Luis Plata

SAN LORENZO CACAOTEPEC.-Hay conversaciones que no solo se escuchan, se sienten. Hablar con Iris Zavaleta es entrar en un territorio donde la política deja de ser un discurso frío para convertirse en un acto profundamente humano. En cada una de sus palabras hay una memoria que abraza, una lucha que persiste y una convicción firme que el servicio público puede hacerse desde la ternura, sin perder la fuerza.

Su historia no es la de una mujer que llegó al poder por casualidad, sino la de una joven que construyó poco a poco su futuro, aprendió a levantarse ante las adversidades y la falta de oportunidades para demostrar que el liderazgo también se construye con empatía, resiliencia y abriendo espacios para las mujeres.

Y es precisamente ahí, en esa mezcla de fortaleza y vulnerabilidad, donde Iris se vuelve cercana. Presidenta municipal de San Lorenzo Cacaotepec, madre, esposa, hija y nieta: cada rol la atraviesa y la moldea. Para ella, gobernar nunca ha sido una postura, sino un territorio afectivo donde la comunidad es familia, el trabajo es vocación y la igualdad es una causa urgente.

Esta entrevista revela la dimensión íntima y luminosa de una mujer que gobernó con la puerta abierta -literal y emocionalmente- y que hoy mira su camino con gratitud, conciencia y un profundo amor por San Lorenzo Cacaotepec.

¿Quién es Iris Zavaleta? ¿Cómo se define en sus roles de mujer, esposa, madre y política?

Soy Iris Zavaleta, presidenta municipal de San Lorenzo Cacaotepec, pero ante todo, soy mujer. Mujer que lucha por la igualdad, que busca mover estructuras desde el amor y desde la convicción que sí es posible construir un lugar más justo. Soy madre de dos pequeños una niña de seis Irene años y un niño de ocho años Tomás; esposa de Tomás Calvo; hija de Araceli Zavaleta, mi fortaleza y red de apoyo; hermana de Sheyla Zavaleta, que con su amor y calma me hace una mujer más fuerte y quien junto a su esposa Andrea, enseñan a mis hijos que la libertad y el amor se viven con respeto; y nieta de mi mayor inspiración, mi abuela Irene Sánchez García, fundadora del jardín de niños de esta comunidad “Juan Jacobo Rousseau”. Ella ha sido mi motor y la razón por la que siempre he querido trabajar por el bienestar de mi pueblo ya que la veía trabajar con amor, esfuerzo y compromiso.

¿Cómo nació su interés por la política?

Creo que la política me encontró en el camino. Soy egresada de la Facultad de Derecho por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y desde estudiante trabajé al lado de diferentes actores políticos. Inicié en campañas del maestro Francisco Martínez Neri, luego en un despacho jurídico, hasta que llegué a San Juan Bautista Tuxtepec como jefa de Asuntos Agrarios en el segundo municipio más grande de Oaxaca. Después trabajé en el Senado con un senador de la Cuenca, más tarde en la 64º Legislatura del Congreso del Estado de Oaxaca como secretaria técnica de la Comisión Permanente de Agua y Saneamiento, y posteriormente en la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento en San Lázaro. Fue estando allá cuando volví a una asamblea de mi comunidad y me nombraron presidenta municipal. Así comenzó un nuevo capítulo que cambió mi vida.

Tres años después,  ¿cuál es el balance de su gobierno?

Ha sido un período de muchísimo aprendizaje y de resultados reales. Gracias a la experiencia previa en distintos niveles de gobierno aunada con mucha sensibilidad, pudimos concretar obras que hoy marcan una diferencia en nuestro municipio. La más significativa es la construcción de un Centro de Salud de Tres Núcleos IMSS-BIENESTAR, además de la descentralización de servicios y la atención cercana a nuestras agencias. Otro logro fue el manejo ejemplar de residuos sólidos que se concretó gracias a que la comunidad entendió la importancia de cuidar el medio ambiente. Es una victoria colectiva que dio paso al Centro para la Gestión Integral de residuos sólidos urbanos (CGIRSU) reconocido a nivel nacional por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías  (CONACYT) en 2023. Por ello, también recibimos reconocimientos del Congreso del Estado y, recientemente, obtuvimos un camión recolector por parte del Gobierno de Oaxaca al ganar el primer lugar en el concurso “Municipio Verde”.

Por otro lado, con gestión logramos inversiones para la entrada principal, el camino a Guadalupe y el camino a San Felipe Tejalapa; nos propusimos no contratar empresas externas, sino desarrollar obras con nuestro propio equipo. Además, mantuvimos siempre cercanía con el gobernador y su gabinete, que respondieron con puertas abiertas y apoyo constante. Y ampliamos las cámaras de seguridad pasando de 18 a 180 para darles más tranquilidad a los habitantes lo que se reflejó en la reducción de la delincuencia.

Ha sido un trabajo constante, técnico y profundamente humano.

Además del medio ambiente, ¿cuáles han sido los otros ejes importantes de su gestión?

La educación ha sido fundamental. Invertimos en infraestructura para todas las escuelas del municipio, tanto en la cabecera como en las agencias. También trabajamos en el empoderamiento de las mujeres a través de capacitaciones y programas estatales que logramos implementar de forma local, como “Mi primera chamba” y “Prepa en tu municipio”. Al ser la educación un pilar fundamental, queríamos que nadie tuviera que dejar de estudiar por falta de recursos o por no poder trasladarse. La educación abre caminos, y nuestro objetivo fue reducir el rezago y devolver oportunidades.

Empoderar a las mujeres también tiene que ver con la economía. ¿Qué ha observado en su comunidad?

El factor económico es determinante. Muchas mujeres permanecen en situaciones de violencia porque no tienen independencia económica ni un lugar a dónde ir. Por eso el empoderamiento debe ser real, con proyectos que ellas puedan ejecutar desde sus hogares, sin descuidar a sus hijos. Vivimos en un país donde las estadísticas de violencia infantil son alarmantes; ¿cómo pedirle a una mujer que salga a trabajar si no tiene seguridad sobre quién cuidará a sus pequeños? Gobernar para mujeres requiere sensibilidad, no privilegio. Se necesita mirar su realidad de frente, comprenderla y acompañarla.

Sabemos que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia DIF es un espacio de inclusión. ¿Qué significó conformar un equipo desde esa visión?

El DIF municipal es el corazón social de la administración. Atiende a los sectores más vulnerables: comunidad LGBT, adultos mayores, niños, niñas, primera infancia. Por eso quise que desde el equipo se enviara un mensaje claro: la inclusión no se dice, se practica. Incluir a la comunidad LGBT en cargos importantes visibiliza que en San Lorenzo Cacaotepec buscamos un gobierno acorde a la Agenda 2030 y a los objetivos de desarrollo sostenible, pero sobre todo, que creemos en la dignidad de todas las personas.

Por otro lado, su equipo está compuesto mayoritariamente por mujeres y jóvenes. ¿Por qué esta decisión?

Porque creo en su capacidad y en las barreras que muchos les ponen para acceder a espacios de decisión. Me rodeé de mujeres y jóvenes porque comparten la sensibilidad de quienes han tenido que pedir permiso para una reunión escolar o que atraviesan dolores que casi nadie nombra, como un cólico menstrual que muchas veces te impide levantarte. Esa empatía cotidiana también gobierna. Al final, liderar es entender la vida del otro y apostar por ellos porque representan esta nueva forma de hacer política.

Es la segunda presidenta mujer del municipio. ¿Qué significa eso para usted?

Significa muchísimo. Significa que avanzamos como comunidad y que el trabajo entre mujeres sí puede transformar realidades. Necesitamos vernos como una tribu y no como enemigas. Cuando una mujer ocupa un cargo de poder, hay que abrazarla, apoyarla, porque no sabemos todo lo que tuvo que atravesar para dejar de ser una cuota de género y convertirse en una tomadora de decisiones. Me enorgullece que en la asamblea se eligiera a otra mujer para sucederme; eso habla de confianza, de fortaleza y de un cambio generacional poderoso.

¿Se considera feminista?

Sí, soy feminista. Y desde mi trabajo procuro que mis acciones y mi lenguaje lo reflejen. No buscamos superioridad: buscamos igualdad. Los hombres no “ayudan” en casa; hacen lo que les corresponde. No “ayudan” a cuidar a los hijos; ejercen su paternidad. Cambiar el lenguaje cambia la conciencia.

Toda figura pública enfrenta detractores. ¿Cómo ha vivido eso?

Al principio duele, sobre todo cuando los comentarios vienen desde el anonimato y la descalificación. Pero aprendí que cada quien habla desde sus carencias y no desde mi trabajo. Yo cierro este ciclo con la frente en alto. Seguiré viviendo en mi comunidad; mis hijos estudian aquí. Hicimos un gobierno joven, competente y con visión. El relevo generacional ya empezó y viene encabezado por mujeres fuertes.

Termina la administración con muchos logros, pero también con un fuerte trabajo en lo social. ¿Cómo definiría su forma de gobierno?

Un gobierno resiliente y profundamente humano, que gobernó desde el amor, la empatía y la escucha. Siempre tuve la puerta abierta porque muchas veces la gente no llega buscando soluciones, sino ser escuchada y eso también transforma. Gobernar no es hacerlo todo perfecto; es caminar con la comunidad y reconocer aquello que debemos mejorar juntos.

¿Cómo planea continuar su trabajo a favor de las mujeres?

Seguiré trabajando desde las redes sociales, que hoy pueden ser aliadas. Me gusta compartir mi vida diaria: correr, estar con mis hijos, momentos de familia. No tengo nada que esconder. Antes de ser servidora pública soy mamá, abogada, mujer. También seguiré defendiendo causas desde el derecho y sumándome únicamente a proyectos que construyan.

¿Cuáles son sus objetivos personales y profesionales para el futuro?

Seguir trabajando por las mujeres, niñas y niños de mi comunidad. Creo firmemente que infancias felices construyen adultos felices. También quiero seguir impulsando el deporte como herramienta de salud física y emocional. Y algo fundamental: poner sobre la mesa la salud mental, que solemos dejar de lado pese a su enorme importancia.

¿Cómo le gustaría ser recordada?

Como la presidenta joven que transformó su municipio con obras y humanidad. Como la mujer que supo ser servidora pública sin dejar de ser mamá, esposa, hija. Como alguien que aprendió a darse amor y respeto para luego compartirlo. Y como una luz que jamás apagó el brillo de otra mujer.

Me siento agradecida con la vida, con mi historia, incluso con lo difícil, porque me formó. Soy hija de una madre autónoma, esposa de un hombre que cuida y acompaña, hermana de una mujer que ha caminado conmigo estos tres años. Y soy una mujer de fe. Los tiempos de

Dios son perfectos; hoy, como mayordoma de la Virgen de Juquila, vivo esta etapa acompañada de mi familia con el corazón lleno.

 

 

 

Compartir