Armando EBOLI ZAPATA*
PUEBLA, PUEBLA.- En la política exterior mexicana no hay nada más importante hoy que la renegociación del T-MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá) y todos sus esfuerzos están puestos en ello. El gobierno es optimista, al menos en lo que quiere proyectar a la opinión pública, no quiere hablar del tema con la prensa y minimiza cualquier alarmismo o posible riesgo. El mismo Marcelo Ebrard decía con Denise Maerker, que el negociar la estrategia de Trump es generar estrés en su contraparte para poder maximizar sus beneficios, concluyendo un poco que por eso no habría de tomarse todo lo que dice Trump, tan en serio.
Los analistas mexicanos, afirman que acabar con el T-MEC también sería, para Estados Unidos, como dispararse en el pie, porque son economías muy integradas, no habría tiempo de sustituir los productos que se exportan y provocaría al principio una fuerte inflación, además afirman que México tiene otras cartas como el control de la migración. Sin embargo, la política está llena de decisiones aparentemente irracionales e inconvenientes, porque su fin no es meramente material o económico, sino político, por ejemplo, el BREXIT, del que el Reino Unido todavía no se ha recuperado o la misma cancelación del aeropuerto de Texcoco.

La negociación es muy asimétrica, el T-MEC significa mucho más para México que para Estados Unidos, por eso Trump espera ver al gobierno mexicano desesperado ofreciendo todo lo que tiene, pero también sabemos que Trump se ensaña con el oponente que se rinde fácil. No importa si México está realmente desesperado por firmar ese acuerdo, no puede parecerlo.
Parte del optimismo del gobierno viene de la experiencia, cuando Donald Trump dinamitó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), lo sustituyó inmediatamente con el T-MEC. Es decir, en ese entonces y ahora, es beneficioso para ambas partes tener regulada la relación comercial ya sea por motivos económicos o políticos, como podría ser la no entrada de China a México.
La sustracción de Nicolás Maduro en Venezuela dejó ensoberbecido a Donald Trump, declaró al mundo que América era su área de influencia y advirtió a China, Rusia y otras potencias que se mantuvieran alejadas, lo que se refleja en la negociación comercial con México, como si no hubiera otras opciones. Los mexicanos se comportan igual, como si no tuvieran otros 14 tratados de libre comercio con 48 países más.

*Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y pasante de la maestría de Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Interesado en relacionar arte con política. De gustos altermundistas pero acostumbrado a vivir en un mundo neoliberal.
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