DETRÁS DE LA NOTICIA
Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR




- A riesgo de escandalizar a las buenas conciencias y a los políticamente correctos, como hijo de la gloriosa UABJO, proponemos volver al estudio del griego y del latín, de la gramática, la retórica y la lógica.
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Es tal la importancia del estudio del latín que el Harvard Classical Club realiza un concurso anual de conocimiento sobre latín, mitología romana e historia clásica con cientos de sus estudiantes en Estados Unidos.
(Primera de dos Partes)
La justa y merecida celebración del Bicentenario del Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca (ICAEO) obliga a reflexionar sobre la trascendencia de su influencia en Oaxaca y en México.
La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) no existiría sin el glorioso Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca y este tampoco sin el Seminario Conciliar de la Santa Cruz.
Benito Pablo Juárez García y José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, fueron concebidos por las sabias enseñanzas del Seminario Conciliar de la Santa Cruz y del Instituto de Ciencias y Artes del Estado.
A los oaxaqueños de la Generación de la Reforma, Matías Romero, Ignacio Mejía, Marcos Pérez, Miguel Méndez, se sumaron Ignacio Comonfort, Ignacio Ramírez “El Nigromante”, Miguel Lerdo de Tejada, Guillermo Prieto y Juan Álvarez.
Sin embargo, la reflexión por el Bicentenario pierde su razón si no sumamos a esta la acción para recuperar la grandeza del Instituto de Ciencias y Artes en la Universidad Autónoma Benito Juárez.
A riesgo de escandalizar a las buenas conciencias y a los políticamente correctos, como hijo de la UABJO, proponemos volver al estudio del griego y del latín, de la gramática, la retórica y la lógica.
A esas disciplinas debemos volver a sumar el estudio de la aritmética, la geometría y la música. Es la mejor forma de que la UABJO siga contribuyendo a la construcción de Oaxaca y de México.
Es tal la importancia del estudio del latín que el Harvard Classical Club realiza un concurso anual de conocimiento sobre latín, mitología romana e historia clásica con cientos de sus estudiantes.
Inspirado en la historia, madre y maestra del hombre, formulamos esta temeraria propuesta, a raíz del conversatorio Influencia de la Masonería en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado.
No obstante la influencia de La Viuda en la formación de sus hijos en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado, no menos importante fue la presencia de los hombres de la Iglesia Católica.
El dogmatismo católico se enriqueció con el liberalismo racionalista del senador José Juan Canseco y del gobernador José Ignacio de Morales, creadores del Instituto de Ciencias y Artes del Estado.
Dogmatismo católico y racionalismo liberal se enriquecieron, a su vez, con la visión humanista de los primeros directores del ICAEO, los frailes dominicos Francisco Aparicio y Florencio del Castillo.
Con sensibilidad Rogelio Cadena Espinoza, Delegado Provincial del Supremo Consejo de México, otorgó un más que merecido Reconocimiento al Prior de los Dominicos, Fray Alejandro Latapí Díaz.
En el conversatorio sobre la Influencia de la Masonería en el ICAEO participaron Abraham Santiago Soriano, Raúl Porfirio Ángeles y Raúl Jorge Cruz Hernández de la Escuela Filosófica Ciencia y Arte.
Paridos al mundo se amamantaron con la savia milenaria del griego, latín, de la filosofía, teología, gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría y música, con una visión global de estadistas.
Abrevar en la sabiduría de las dos venerables instituciones convirtió a Juárez y Díaz en políglotas, al nutrirse en libros escritos en francés, alemán e italiano, sumados al zapoteco y castellano.
La influencia de Antonio Salanueva en la vida de Juárez fue determinante y fundamental en su formación intelectual, educativa y social como su protector en su adolescencia y juventud.
Salanueva, un fraile de la Tercera Orden de San Francisco y encuadernador de libros, recibió a Juárez en enero de 1819 cuando este era un niño huérfano, pobre y que casi no hablaba español.
Tras ingresar al Instituto de Ciencias y Artes, Juárez fue iniciado en el Rito Nacional Mexicano de la Masonería, en el taller Independencia No. 2, mientras Díaz lo hizo en la Logia Cristo de Oaxaca.
La influencia de sus preceptores en el Instituto de Ciencias y Artes, Marcos Pérez Santiago y Miguel Méndez Hernández, fueron determinantes en la sólida formación liberal de Juárez y Díaz.
Al conversatorio convocado por la Comisión Organizadora del Bicentenario de la UABJO asistieron Artemio Cortés y Aurelio Bautista, presidentes municipales de Guelatao de Juárez y de Capulálpam de Méndez, respectivamente.
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