Montserrat PORRAS*
Han visitado propiedades, recorrido diferentes colonias, comparado precios, guardado fotografías y probablemente tienen bastante claro lo que quieren: cierta zona, determinados metros, cierto número de habitaciones, estacionamiento, buenos acabados, una calle bonita, quizá una avenida principal… y, por supuesto, un precio que esté dentro de su presupuesto.
El problema es que, después de seis meses, quizá la pregunta ya no debería ser: “¿Dónde está la casa perfecta?”
Tal vez la pregunta correcta sea: “¿Sé reconocer una buena casa cuando la tengo enfrente?”

Lo digo desde mi experiencia como asesora inmobiliaria, porque he visto muchas veces cómo una propiedad que cumple con la mayoría de las necesidades de un comprador termina descartándose por un detalle que, en ocasiones, podría ser negociable.
Hace poco me ocurrió algo que me hizo pensar nuevamente en esto. Tenía una cita para mostrar un departamento muy bonito, funcional y con un precio justo. Le proporcioné a la cliente la ubicación y, antes de conocer el inmueble, decidió cancelar la visita porque la calle no era como ella la imaginaba. Ella quería estar sobre una avenida principal.
Lo entendí. La ubicación es importante y cada persona tiene sus prioridades.
Pero también pensé: “Qué lástima que no me haya dado la oportunidad de enseñárselo.”
No porque quisiera convencerla de comprarlo. Mi intención era que pudiera conocerlo, explicarle sus ventajas y que, con toda la información sobre la mesa, ella decidiera si esa propiedad realmente le funcionaba o no.
Porque una cosa es decir: “Esta calle definitivamente no me funciona por una razón importante”, y otra muy distinta es descartarla simplemente porque no corresponde exactamente con la imagen que teníamos en la cabeza.
Y aquí aparece una realidad del mercado inmobiliario que a veces cuesta aceptar: el presupuesto también forma parte de la lista de requisitos.
Si nuestro presupuesto es limitado, las propiedades que podemos comprar estarán determinadas por ese presupuesto. Y si queremos una ubicación más privilegiada, una avenida principal, más metros, mejores acabados o determinadas características, probablemente tendremos que aumentar el presupuesto, cambiar de zona o estar dispuestos a ceder en algún otro aspecto.
No se trata de conformarse.
Se trata de entender qué es verdaderamente indispensable y qué simplemente sería deseable.
Porque después de seis meses buscando, seguir esperando que aparezca una propiedad que sea buena, bonita, perfecta, en la zona ideal y además barata puede hacer que pasemos por alto algo que ya teníamos enfrente.
Y algunas oportunidades no esperan.
Una propiedad puede venderse. El propietario puede ajustar su precio. Puede aparecer otro comprador dispuesto a tomar la decisión antes que nosotros.
Por eso, si llevas seis meses buscando casa, mi consejo no es necesariamente que busques más.
Mi consejo es que vuelvas a mirar con otros ojos.

*Oaxaqueña, mamá de dos hijos que me enseñan nuevas formas de ver la vida y compañera de cuatro hermosos shitzus que llenan mi hogar de alegría. Amante del buen comer, del running y el cycle. Con más de 18 años de experiencia en el sector, soy socia fundadora de Allegra Casa Inmobiliaria, empresa dedicada a brindar asesoría integral, confianza y profesionalismo a quienes buscan invertir, vender o comprar una propiedad.









