Montserrat PORRAS*
Hay una pregunta que he escuchado incontables veces a lo largo de mi carrera inmobiliaria.
Aparece durante una visita a una propiedad, en una llamada telefónica o en una conversación casual cuando alguien descubre a qué me dedico.
La pregunta suele llegar acompañada de una mezcla de ilusión y resignación:
“Me encantaría comprar una casa, pero estoy en Buró de Crédito.”
Existe una idea profundamente arraigada en México: pensar que estar en el Buró de Crédito es una sentencia financiera. Como si una vez que tu nombre aparece ahí, las puertas se cerraran para siempre.
De hecho, si alguna vez has tenido una tarjeta bancaria, un préstamo personal, un crédito automotriz o incluso una cuenta departamental, ya formas parte del Buró de Crédito. Todos estamos ahí.
Lo importante no es aparecer en el registro. Lo importante es la historia que cuenta ese registro sobre nosotros.
Con frecuencia me encuentro con personas trabajadoras, responsables y comprometidas con su familia que creen que una mala decisión financiera tomada años atrás definirá para siempre su futuro. Y cada vez que eso sucede recuerdo que todos tenemos capítulos difíciles en nuestra historia. Lo importante no es el error. Lo importante es lo que hacemos después de él.

Permíteme decirte algo que he aprendido acompañando a tantas familias en el camino hacia su patrimonio: los bancos no buscan personas perfectas. Buscan personas responsables.
El Buró de Crédito registra cómo hemos administrado nuestros compromisos económicos a lo largo del tiempo. Si pagamos puntualmente, si nos atrasamos, si liquidamos nuestras deudas o si las dejamos pendientes.
Quizá uno de los mitos más dañinos es creer que una mala experiencia crediticia nos acompañará para siempre. Sin embargo, la ley establece plazos para que ciertos registros negativos desaparezcan. Las llamadas “manchas” no son eternas.
Otro error frecuente es pensar que lo mejor para solicitar una hipoteca es no tener ningún crédito.
Paradójicamente, la ausencia total de historial puede generar más dudas que tranquilidad. Si una institución financiera no tiene información sobre cómo administras tus compromisos económicos, le resulta más difícil evaluar el riesgo.
Por eso, muchas veces es mejor tener un crédito pequeño bien manejado que no tener historial alguno.
Cuando una persona me dice que quiere comprar casa, pero siente que su historial crediticio es un obstáculo, le recomiendo comenzar por algo muy sencillo: conocer su situación real.
Consultar el reporte de crédito es el primer paso. Ahí aparecen las cuentas activas, los créditos liquidados y cualquier adeudo pendiente. Tener claridad permite tomar mejores decisiones.
Después viene la parte menos emocionante, pero probablemente la más importante: construir confianza financiera.
Liquidar adeudos vencidos, negociar pagos pendientes, conservar las tarjetas activas con un uso responsable y, sobre todo, pagar puntualmente mes tras mes.
Los especialistas coinciden en que el hábito más valioso para mejorar una calificación crediticia no es ganar más dinero, sino demostrar consistencia.
La confianza financiera se construye exactamente igual que la confianza personal: cumpliendo lo que prometemos.
Y aunque cada institución financiera tiene criterios propios, en términos generales, mientras más sólido sea el historial, mayores serán las posibilidades de acceder a mejores condiciones, tasas más competitivas y montos de financiamiento más atractivos.
Comprar una casa rara vez es únicamente una decisión financiera. También es una decisión emocional. Oaxaca sigue ofreciendo oportunidades extraordinarias para construir patrimonio. Existen opciones para distintos presupuestos, necesidades y etapas de vida.
Y si algo he aprendido acompañando a tantas familias en el camino hacia su hogar, es que los sueños no se cancelan por un mal reporte crediticio, los sueños se posponen cuando dejamos de actuar.
Por eso pregúntate: ¿qué estás haciendo hoy para acercarte a esa puerta que algún día llamarás hogar?

*Oaxaqueña, mamá de dos hijos que me enseñan nuevas formas de ver la vida y compañera de cuatro hermosos shitzus que llenan mi hogar de alegría. Amante del buen comer, del running y el cycle. Con más de 18 años de experiencia en el sector, soy socia fundadora de Allegra Casa Inmobiliaria, empresa dedicada a brindar asesoría integral, confianza y profesionalismo a quienes buscan invertir, vender o comprar una propiedad.








