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Melinda SZABADOS-BÁNYAI*

JÁSZFÉNYSZARU, HUNGRÍA.-Estar de vacaciones teniendo hijos recibe otro significado y prácticamente estás haciendo lo mismo que en casa, pero estás fuera de casa. Estás pendiente de tus hijos, los entretienes y lo que realmente disfrutas es no tener que pasar ningún minuto en la cocina, en el hotel la comida está preparada y servida. Nos fuimos una semana a lugares distintos e intentamos crear momentos inolvidables, alegres y felices. Las niñas se divirtieron, nosotros estuvimos más cansados que en casa, pero aún así insistimos en salir de casa, en pasar tiempo fuera, en ciudades ajenas, porque en nuestra opinión la vida no se puede vivir entre cuatro paredes.

En verano es cuando tenemos vacaciones e intentamos hacer cosas distintas y hoy por ejemplo, con nuestro viaje a Budapest disfrutamos de la capital y pensé que bien que las niñas ya están caminando solas, pueden comer de todo y podemos estar medio día caminando y disfrutando de la ciudad. Desde que tengo hijos paso un tiempo considerable en parques infantiles, pero el de hoy fue inspirado por un cuento y nos gustó mucho. También fue una experiencia nueva para ellas caminar en un puente sobre el Danubio, tomar el metro y subir o bajar por la escalera eléctrica. Para un adulto parecen cosas ordinarias, pero para un niño son novedades y experiencias nuevas. Intentamos dar todo lo que podemos, llenar las días con experiencias, haciendo y creando memorias.

La vida es una sola y hay que intentar vivirla, aunque las posibilidades son limitadas, aunque los hijos siempre son la prioridad, aunque no tengas amigos o familia cerca, tienes que salir de casa y buscar lo que to puede brindar momentos de felicidad. Al fin y al cabo ¿qué es la felicidad? Un racimo de momentos felices, ratitos de paz, tranquilidad y experiencias compartidas. Aún tenemos mucho que aprender como padres, pero estoy segura que intentamos darlo todo y nos estamos esforzando para que las niñas se sientan mejor, para que ellas disfruten de la vida. Aunque nos cuesta mucho, el esfuerzo es mayor, el cansancio aumenta, sus rostros alegres nos llenan de felicidad.

Crecer hijos sin personas a tu alrededor es indudablemente más difícil, tu responsabilidad aumenta. Penas, problemas, dudas siempre existirán, pero pizcas de felicidad, de alegría también pueden encontrarse en nuestras días.

¿Qué es lo que los hace feliz? ¿Pudiste dedicar tiempo a tus aficiones? ¿Pudiste pasar al menos una hora haciendo lo que realmente quieres o lo que realmente te hace feliz? Son días grises y días de color, son días agotadores y otros mas livianos, pero hay que tratar de leer algunas páginas o escuchar esa melodía que tanto me gusta, para poder salir adelante. Yo no tengo posibilidades infinitas, mi abanico es más reducido pero siempre puedo elegir entre mis pizcas de felicidad. Sabiduría, paciencia y perseverancia les deseo y me deseo para poder vivir y disfrutar de la vida que nos tocó vivir.

 

*Master en escritura creativa, amante de la literatura, teatro y música. Madre de dos hijas.

szabadosbanyaimelinda@gmail.com