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¡Duro, duro y a la cabeza…!

Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo

De todo podemos imaginarnos que… pasa en los municipios, menos que lleguen a trabajar tres años o seis. Pero ¿creen…? Qué ilusos los que estábamos muy engañados, puesto que, la realidad nos rebasa, porque muy desgraciadamente, la voracidad de la ambición los desborda, cómo dice la gente “gachamente” a los cabildos. Por alguna decisión o punto de vista, por algún comentario, o alguna votación, por la aprobación de X o Z, pero tienen su precio y, por cierto, para no ofender, hay sus excepciones honrosas.

¡De verdad! ¿Qué suerte o maldición contendrá un municipio?, como para que las personas solo lleguen a medrar, a servirse de las mieles del poder. Y, bueno, para las personas que, solo van de paso por las poblaciones en las que “sirven” como funcionarios municipales, no hay problema, porque no les importa la mala fama, la deshonra, el honor, el nombre, el apellido, no les importa deshonrar a la familia de su procedencia.

Pero, al que seguirá viviendo en su pueblo después de haber trabajado en un municipio, si debe importarle ser mal vista como persona, como ciudadano, sin experimentar deshonra. ¡De verdad!, no hay moral ni ley humana que sirva para corregir y prevenir que lleguen a enriquecerse con el erario público municipal. Hasta ahora no hay ley ni moral medianamente seria.

Por otra parte, la ciudadanía hoy en día es incrédula, desafiante, hasta cínica por lógica o sentido común, al votar por alguna candidata o candidato, porque saben que representa negocio para el contendiente. Por lo que no les interesa que sus pueblos se caigan a pedazos. Tampoco les importa a ambos que haya lealtad al servir al pueblo.

Asimismo, pronto empezarán las contiendas de cualquier partido u organización política, veremos… El desfile de algunos “sin vergüenzas”, algunos “cínicos” que quieren durante lo largo y ancho del país ser presidentes municipales o seguir formando parte de cabildos o regresar a formar cabildos únicamente para “sustraer” del erario público sin que se les conozca alguna obra buena.

Sí, obra buena, es decir, resultados, “resultados” no maquillajes, ni invenciones, mucho menos cifras falsas o infladas. Pero eso sí, algunos instalan mezcaleras, otros se hacen de hoteles, otros compran concesiones de taxis o transportes públicos. Otros cambian de familia o se consiguen familia “nueva”, otros quisieran cambiar hasta de nombre.

El chiste es que, ya vienen las pasarelas de malos, medio malos y supermalos como servidores públicos, peor aún como administradores. A muchos pueblos y ciudadanos en el país, no les queda más remedio que votar por él menos peor y no por el mejor, imagínense… Hasta donde han llegado las cosas; hasta el punto de no saber por quién no votar.

Y, cómo hemos comentado, no le echemos la culpa a la política, mejor tratemos de comprometer o responsabilizar a quienes se ofrecen como candidatos para que fungir como políticos, funcionales y eficaces. Que la protesta de guardar y hacer guardar la Carta Magna y la Constitución Política del estado libre y soberano, les recuerde que llegaron a trabajar…

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