Myriam AGUILAR*
El origen de la palabra “doula” viene de la Antigua Grecia y significa “sierva” o “esclava”. Servían en las casas, y asistían durante el parto y postparto de la mujer, ya hace años escribí sobre esas” Doulas” que hoy acompañan y cuidan a la embarazada, en el puerperio y al bebé, pero hay que especificar que no es una partera. Pero, ha surgido una variable extraña, a partir de una necesidad en este mundo de seres solitarios o abandonados o por no saber manejar la muerte comenzó en 1989, ha ido creciendo más desde la pandemia de Covid19.
“La Doula de la Muerte”.
La muerte es una situación para la que nadie está preparado por completo, es un momento íntimo, personal, fuerte que todos hemos de pasar, ¿podemos vivir plenamente sin abrazar la muerte? Esto aún es un tabú.
Pero para eso están ellas, apoyando y guiando a enfermos de muerte y a la familia, pocas personas tienen experiencia con personas moribundas, ahí al lado de la cama de alguien que amas mientras hace su transición fuera de este mundo, en el momento en que exhala su último aliento. Y convertir ese espacio y momento en “sagrado, mientras su cuerpo y alma transita entre ambos mundos con Absoluta calma y tranquilidad. También, los deudos deben superar el duelo, reconocer la muerte como parte natural, paralela a la vida, esto no es igual que la tanatología.
El proceso de morir de ser posible, a “bien morir” puede requerir un acompañamiento, ya están en los centros de cuidados paliativos o cuidados al final de la vida que cumplen varias funciones: escuchan y dan cumplimiento a las voluntades anticipadas, lo que quieren que se haga en caso de entrar en coma, etc., hay muchas preguntas e incertidumbre como por ejemplo, el manejo del dolor es sólo una parte de los cuidados del final de la vida.
Las Doulas de la Muerte dan soporte espiritual, psicológico y social. Crean amistad con ellos, dan seguridad y paz, escuchan, meditan, oran o de la forma en que lo necesiten. Si el enfermo está en condiciones, le indica “puntualmente”, que desea se haga con su cuerpo, que servicios fúnebres quiere y los posteriores conmemorativos, si querrá velatorio, enterramiento ecológico, de conservación, domiciliarios. Alternativas a la cremación o el entierro convencional, como el entierro natural o verde, la “cremación sin llama” o hidrólisis alcalina, muerte celestial etc., procura se cumplan sus voluntades legales.
Hoy se regulan sus servicios, nombre, su preparación y trabajo conjunto en hospitales, servicios funerarios, panteones, etc., y también atienden a quienes en vida y sanos, quieren hablar y ritualizar su muerte.
Espero haber sido útil con esta información para el bien morir.

*Terapeuta Holística Alternativa y Ritualista. myriamaguilarescribe@gmail.com





