- Por Mtro. José María Villalobos Rodríguez.
A diferencia de las naciones integradas en la Unión Europea o con nuestros vecinos al norte la oferta de bienes y servicios en nuestro primitivo país se encuentra sumido en una gran concentración en muy pocas manos.
Una nación con 130 millones de consumidores no solo no disfruta de las ventajas de la competencia entre los oferentes, sino que cada vez más tienen que comprar a solo una o dos empresas.
Hace 60 años existían en México una docena de fabricantes de cemento, hoy quedan tres. La mayor de las cementeras -con gran ayuda de la clase política- fue absorbiendo a las productoras regionales. Como resultado se constituyó un verdadero cartel cementero. Este grupo compacto hace y deshace controlando el mercado nacional. Cuando algún empresario temerario se atrevió a importar cemento de mejor precio, este CARTEL movió sus finos hilos para que las autoridades portuarias mexicanas le impidieran descargar el barco. Finalmente, el osado empresario tuvo que dar marcha atrás y olvidarse del gran mito de la LIBRE COMPETENCIA en México.
Habrán notado como consumidores que a lo largo y ancho del territorio solo existe un proveedor de tanques estacionarios de gas L.P. Su marca es TATSA -TRINITY y por décadas ha logrado que nadie entre a competir con ellos – pese a que sobra demanda.
En cuanto a leche condensada azucarada, sólo verán la marca suiza de NESTLE.
Con la firma del Tratado de Libre Comercio algunas lecheras norteamericanas intentaron incursionar en el mercado mexicano y simplemente no pudieron progresar porqué el árbitro de la competencia les sacaba tarjeta roja por todo.
Al privatizarse TELEFONOS DE MEXICO (popularmente conocida hoy como CHARLES & CHARLIE) la estrategia que mejor servía a las necesidades de la población era partirla en cuatro y que la operaran cuatro diferentes telefónicas.
Pero no solo no se hizo así. Se prefirió darle un monopolio a una sola empresa que, además, se comprometió a dar cobertura rural de servicio en todo el país – cosa que incumplió con el apoyo de los reguladores y de LOS PINOS.
Hoy TELMEX registra grandes pérdidas y el enojo de sus trabajadores sindicalizados, pues todo mundo sabemos que las muy generosas condiciones fiscales mexicanas le permitieron crecer en el extranjero a base de exprimir a los consumidores locales. Hoy la telefonía celular ha desplazado a la fija y nuevamente TELCEL disfruta del afecto de los gobernantes en turno -sin importar si son azules, púrpura o tricolor. Entre los usuarios institucionales públicos se sigue teniendo compromiso con TELMEX y se le contratan servicios obsoletos a muy alto costo. Eso sí, la filantropía es usada como herramienta de convencimiento y deducibilidad fiscal.
En cuanto a pan de caja, panecillos de dudosa calidad nutricional en México se repitió el gran éxito de la CONCENTRACION DE LA OFERTA. Hoy el famoso OSITO BIMBO prácticamente domina el mercado y a partir de las grandiosas utilidades generadas en nuestro territorio hoy vende más en sus plantas que posee en el extranjero. Comprar a la competencia ha sido por años su práctica para adueñarse del mercado- que, por cierto, se ha vuelto hiper rentable por la tecnificación y el reparto de dinero gratis de los muy adictivos programas sociales- denominados en Oaxaca los famosos “APOYOS”.
De las dos refresqueras super dominantes sabemos que crecieron destruyendo envase de vidrio de los competidores, aplicando una mercadotecnia machacona y eficiente con una red de logística que sería la envidia de la CONASUPO.
Integrado su negocio con ingenios azucareros los refresqueros han bloqueado la producción de etanol a base de caña de azúcar – cuyo uso reduce la peligrosidad de las emisiones de gasolinas con tal de mantener a raya los precios a pagar a los productores al no tener compradores que les ofrezca más por su caña.
En lácteos y avicultura ha sucedido lo mismo. Cientos de pequeños productores han sido desplazados de los mercados locales y ahora solo ofertan cuatro o cinco GRANDES CARTELES LECHEROS O AVICOLAS. Entre sí se reparten amigablemente el mercado, mantienen contentitos a los REGULADORES y hacen campañas publicitarias donde siempre se pondera su calidad de excelencia- aunque sin pruebas de ello.
El transporte de pasajeros por carreta muestra un panorama similar: POCOS PESOS COMPLETOS QUE SE REPARTEN EL MERCADO Y PACTAN SIEMPRE ELEVAR LOS PRECIOS.
Las grandes cadenas comerciales son ubicuas y muy hábiles para no chocar entre sí aunque sean vecinas sus tiendas en los centros comerciales. Su pacto de caballeros incluye inundar con tarjetas de crédito a sus clientes para atarlos con los famosos pagos chiquitos.
La banca comercial concesionada es quizá el ejemplo más rotundo de un CARTEL EXITOSO EN MEXICO. Ni la pandemia les hizo daño. Trabajan coordinadamente, no se arriesgan en crecer en bancarización, controlan totalmente a los supuestos reguladores y disfrutan del cobro de las tasas reales más altas del mundo, al tiempo que pagan cacahuates de intereses a sus ahorristas -incluida la clientela de las ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE RETIRO.
En el actual mercado mexicano los banqueros disfrutan de condiciones privilegiadas, ya que el árbitro siempre está de su lado.
En la siguiente entrega continuaremos describiendo cómo en México las grandes empresas concentran la oferta y se ponen de acuerdo en exprimir a sus habitantes con toda la complicidad de quien se supone les iba a amarrar las manos.







