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Por Mtro. José María Villalobos Rodríguez

Siempre ha habido serias dudas sobre el mito que existan realmente los Estados Unidos Mexicanos. Desde antes de Don Porfirio ya había señales rotundas que México era una nación disfuncional. A diferencia de otras geografías fue desde el centro y bajo un férreo mando donde se formó el “país”.
No sólo hubo permanente descontento hacia las excesivas ventajas y favores a la Ciudad de México, sino que nunca se perdió el exacerbado sentido de lo local. Aguascalientes fue parte del estado de Zacatecas. Sus comerciantes inconformes con cargas fiscales zacatecanas y sabedores que al Presidente Antonio López de Santa Anna le encantaban las peleas de gallos y las mujeres hermosas, procedieron a cumplirle ambos gustos en una Feria de abril y con un par de argumentos, sin disparar un solo tiro o publicar una carta a la opinión pública lograron independizarse del yugo fiscal zacatecano. Hoy se dice que si una persona muere en la ciudad de Aguascalientes, los pies caen en Zacatecas y la cabeza en Jalisco. Eso refiere a lo reducido de su territorio.
Cuando los gobernadores de Jalisco como sucede ahora se alebrestaron fiscalmente contra la autoridad federal perdieron lo que hoy es Colima incluyendo el puerto de Manzanillo.
Así los yucatecos se consideran primero ser mayas, después peninsulares y muy hasta el final “mexicanos”. En sus épocas doradas (monopolio del henequén) sus élites en medicina y leyes, en Francia tenían extensas plantaciones y de verdad eran “la hermana República de Yucatán”.
Aún hoy día admiran en el sur a Felipe Carrillo Puerto que se enfrentó a Don Porfirio Díaz por motivos fiscales. Buscó Yucatán la independencia. A Carrillo Puerto le costó la vida y en castigo se partió en tres el territorio surgiendo lo que hoy son las entidades de Campeche y Quintana Roo.
Los pueblos originarios yaquis de Sonora se rebelaron contra el gobierno del mismo Porfirio de casi siempre. Fueron exiliados a Yucatán en donde no soportaron el clima caluroso húmedo y se fueron muriendo poco a poco.
En la familia disfuncional mexicana, el uso del territorio y los recursos naturales ha sido con frecuencia motivo de zipizape. Los gobiernos estatales y municipales que tienen frontera con Estados Unidos se llevan mejor con sus pares vecinos que con el lejano Gobierno “Federal”.
En la época de Miguel de la Madrid el estado de Chihuahua y sus empresarios se ampararon contra Hacienda federal, pactaron una huelga general de pagos.
La disputa era por los recursos que se recaudaban en los puentes fronterizos.
Con la huelga de pagos, De la Madrid cedió y se pactó un reparto equitativo del ingreso por cruces en puentes fronterizos.
Con Zedillo un activista nativo de Macuspana –antiguo priista e integrante del equipo del Gobernador Enrique González Pedrero, invadió pozos de petróleo y gas explotados en Tabasco por PEMEX. Por su naturaleza esta acción era de por si un delito penal.
Pero en lugar de fincarle ese cargo penal federal al líder invasor, Zedillo prefirió pactar “en lo oscurito” y darle negocios en PEMEX a la familia del susodicho.
En Tabasco el mismo activista organizó la mayor huelga de pagos de energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad. Zedillo y compañía fueron doblegados y desde entonces la mayoría de usuarios no pagan la luz.
En Campeche en cuyo mar se explotó por décadas el megayacimiento de Cantarell se prohibió la captura de camarón –lo que era la mayor fuente de empleo y riqueza en el estado–. La compensación a los pescadores fue mínima y jamás aceptó Hacienda un trato diferenciado a ese estado, ni siquiera en las tarifas eléctricas en un lugar tan húmedo y caluroso.
Nuevo León lleva 40 años quejándose del maltrato fiscal federal y junto con Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila han conformado gracias al Tratado de Libre Comercio. Este bloque de entidades federativas conforman una especie de “CATALUÑA MEXICANA” que pudiera intentar abandonar el pacto fiscal federal y después su propia REPUBLICA DEL CABRITO.
Como sucede en un matrimonio mal avenido, separarse si bien da la satisfacción de sacudirse un yugo, tiene un alto costo.
Eso ya quedó claro a los quebequenses separatistas. Cuando Canadá les presenta la factura de lo que cuesta salirse y crear su propia REPUBLICA DE QUEBEC, reculan.
El caso de Cataluña en España se resolvió en que el cónyuge que huyó del matrimonio fue obligado a volver al redil con la amenaza que si no lo hacía la Unión Europea ni lo reconocía ni le daba subsidios generosos. Reculó a la mala.
En México, la razón histórica por la cual existe una Ley Federal de Aguas Nacionales, un Código Fiscal Federal, etc. fue porque nuestros bisabuelos que mandaban en la entidades federativas hace 70 años fueron incapaces de ponerse de acuerdo y cedieron a “LA FEDERACION” las atribuciones fiscales.
Aceptaron, además, que desde el Congreso se normara el reparto de la recaudación federal participable.
En el año 2000 el Presidente Vicente Fox convocó a una Convención Nacional Hacendaria para que los gobernadores de todo el país hicieran sus propuestas de cambios a fondo. El nominado para coordinar tales trabajos fue Fernando Elizondo Barragán, compañero mío en la maestría.
Cuando conversé con él en su oficina de Los Pinos le hice ver que la Convención era una tomadura de pelo del Presidente y que sólo lo estaban utilizando como ex Gobernador de Nuevo León para ganar credibilidad. No me creyó, pero el tiempo me dio la razón: ninguna propuesta de 32 gobiernos locales se puso en práctica y todo siguió igual.
El bloque de gobernadores de la autonombrada “ALIANZA FEDERALISTA” inconformes con el proyecto de Presupuesto Federal para 2021 con bastante ingenuidad están preparando su propia versión.
No pasará Hacienda ni el Congreso una sola coma y con razón.
La causa radica en los dos fracasos monumentales nacidos de Zedillo y Carlos Salinas de Gortari (ambos, ahora, de 70 años de edad): la descentralización educativa y la de servicios de salud pública.
Educación y salud en manos de los gobiernos estatales durante 24 años fueron costosos, mal gestionados y susceptibles a hacer negocios privados con recursos públicos. Se amasaron fortunas bajo complicidades generosas.
No hay análisis costo beneficio social que apruebe lo hecho por la mayoría de gobernadores especialmente en salud.
Cuando nos llegó el COVID se tuvo, además, año y medio de recortes en salud que si bien se justificaban en parte por la pésima descentralización vinieron a sumarse a los factores que incrementaron contagios detectados demasiado tarde.
La personalidad arrogante del epidemiólogo Pérez Gatell lo ha llevado a sentirse que toda la comunidad científica, médica o farmacéutica que ose señalarle un equívoco está en el error.
Que la verdad absoluta es sólo la de él, que nadie mejor que él en todo el Planeta Tierra, que sólo sus estadísticas están bien… esta actitud se encuadra en lo que se denomina AUTOCRACIA.
Parece ser que el virus de la AUTOCRACIA es muy contagioso y más si quien lo porta al más alto nivel no usa cubre bocas.
Quisiera patentizar mi solidaridad a aquellos periodistas o dueños de medios de comunicación que como Jesús Cantú Escalante y otros colegas jamás se doblegaron ante amenazas directas del Poder y sostuvieron sus principios y valores frente a los regímenes más abusivos que tuvo México entre 1982 y 2018.
Lamentable que se confronte el cuarto poder con la Cuarta Transformación, pero marca el fin de una mala práctica que se sintetizaba cínicamente en:
“¿Qué horas son?… preguntaba el Presidente de la República?…” Las que usted guste Señor Presidente”. O como siempre se supo que la diferencia entre Estados Unidos y México era muy simple: “En Estados Unidos, un periódico tumba a cualquier Presidente… mientras que en México, cualquier Presidente truena a un periódico”
Termina la era del CLUB DE ELOGIOS MUTUOS que bautizó así Carlos Monsiváis.

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