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  • Por: Mtro. José Ma. Villalobos Rodríguez

Conocí Venezuela en diciembre de 1981. Viajé a todo lujo pagando clase económica en un Boeing de VIACSA – la línea emblemática de ese país.
Antes de aterrizar en el lujoso y recién inaugurado Aeropuerto de La Guaira pude ver decenas de barcos refrigerados llenos de queso italiano o cárnicos españoles plácidamente anclados en el puerto del mismo nombre. Me pareció inusual. Después recorrí parte de Caracas y casi todos los autos eran último modelo y de ocho cilindros. La gasolina una ganga. A diferencia de Ciudad de México no se veían autobuses urbanos mucho menos un sistema colectivo como el Metro.
Era finales de año y asistí a una boda en el Hotel Tamanaco. En la mesa que compartimos Helena Lombao y yo estaban seis médicos. Su conversación versó sobre cuál de ellos tenía la colección más completa de relojes suizos Rólex. No salía de mi asombro. En la plática se afirmaba que eran la nación que más whiskey consumía y que:“ Nuestra nación tiene una muy sólida democracia, finanzas públicas sanas y un gran porvenir para nuestros hijos, fundado en sus vastos recursos naturales de petróleo, gas, mineral de hierro, aluminio, sistemas de ríos, playas, etc. “ Yo sólo escuchaba atónito y recordaba las carencias de México y en cierto sentido envidiaba la dolce vita venezolana.
No se veían en Caracas fábricas, barrios obreros y casi todo lo que se consumía era importado. El precio de las gasolinas era una ganga – y sigue siéndolo hoy día.
En Miami los venezolanos eran conocidos como los “INDIOS TABARATOS” porque con sus petrodólares todo se les hacía barato.
Corrían los días en que, gracias a los problemas de Irak con Irán los precios del petróleo llegaban a récords históricos momentáneos. Nuestro segundo López de la historia hablaba de “administrar la abundancia”… que no duró ni dos años.
Entre 1982 y 1986 en Monterrey tuve decenas de alumnos venezolanos. Todos disfrutaban de becas en dólares, muy generosas, iban a clases en su propio auto, se iban de compras a Laredo o Mc Allen. Terminando la licenciatura se iban al postgrado a universidades americanas de prestigio con gran facilidad.
Algo estaba sucediendo con los gobiernos electos venezolanos de esos años: casos frecuentes y sonados de malos manejos de dinero público. Crecía en relevancia las compras con sobreprecio de medicamentos, equipos para hospital, equipo de cómputo, etc. El más cínico de mis alumnos venezolanos me invitaba a irme un año a trabajar con su papá que era un médico responsable de adquisiciones en el sistema de salud venezolano. “Le aseguro, maestro, que en un año vuelve rico a México”… ni caso le hice, pero ésa era la realidad en su país.
La decadencia de los gobiernos civiles electos y los partidos políticos venezolanos fue creando un amplio malestar nacido de la convicción que todos compartían la afición de hacer negocios privados con dinero público.
Para que una figura singular, mediática, tremendista, un gran actor como Hugo Chávez llegara al poder, se explica porque gobiernos civiles electos altamente cleptómanos generaron el hartazgo al régimen de partidos políticos.
Para 1998 Venezuela ya era bolivariana y era guiada por un profeta de la fe en sí mismo en una economía que convertía los petrodólares recibidos en dádivas sociales muy rentables para consolidar el poder en unas cuantas manos. Siguiendo el ejemplo y con la asesoría de Cuba, la República Bolivariana de Venezuela mudó a ser un Estado espía y represor de largo alcance.

EL LEGADO AGRIDULCE DE HUGO CHAVEZ.
En la era democrática había una falsa imagen de cohesión social en Venezuela cuando que era una nación muy desigual, el clasismo y el racismo obstaculizaban la movilidad social. Calificado por sus enemigos como un “autoritario populista” y alabado por otros como un “líder visionario” Hugo Chávez logró estos resultados concretos:
El PIB pasó de US $ 91 mil 339 millones en 1998 a US $315 millones en 2011. El ingreso per cápita en 1998 era de 8 mil 500 dólares (6 mil 537 euros) siendo lugar 92 en el mundo. La inflación en 1999 fue del 20% anual y para 2011 ascendió a 27.9%. Los empleados públicos pasaron de ser 1 millón en 1998 a 2 millones 500 personas en 2012.
La producción de Petróleos de Venezuela (principal fuente de divisas para el país) bajó de ser de 3.5 millones de barriles diarios (MBD) en 1998 a 2.4 millones MBD, 2012. Esto es una disminución de 1 millón 100 mil barriles, monto menor en 31%.
Las importaciones que eran de US $ 16 mil 775 en 1998 para 2012 casi se duplicaron. En 1998 la RBV recibió cerca de 700 mil turistas, pero para 2011 bajaron a 510 mil visitantes.
En 2012, la RBV contaba con 29 millones de habitantes. Al ascenso de Chávez 14 años antes tenía 23.2 millones de pobladores. La esperanza de vida era de 74.3 años en 2011, cuando que en 1998 era de 72.16 años.
El país contaba con 8 millones 200 mil viviendas, 27.7 % de las familias tenía automóvil propio.
El logro de Hugo Chávez con el “SOCIALISMO DEL SIGLO XXI” para reducir la pobreza fue notable: la población en pobreza, que en 1998 había sido de 50.4% y de 20.3% en pobreza extrema disminuyó alcanzando en 2011 al 31.6% y 8.5% . El ingreso per cápita era de 8 mil 500 dólares (6,537 euros) siendo lugar 92 en el mundo. El acceso al crédito y los mercados con alimentos baratos aunque el subsidio a la gasolina favoreció más a los ricos.
La tasa de alfabetización pasó del 90.9 % en 1998 al 93.60 % en 2010 y el 73.8% de los estudiantes en edad de asistir a la secundaria lo hacían en 2010-2011, que representa 20.2 % más que en 2000-2001.
Sin embargo, las plazas magisteriales dejaron de concursarse facilitando la entrada de selecciones sindicales, no por capacidad.
Para 2010 en educación superior, se contaba con 2 millones 300 mil estudiantes – esto es 1 millón 400 mil más que los que tenía en 1998.
Represor non de la oposición durante su mandato Hugo Chávez cerró 34 emisoras de radio y uno de los mayores canales de televisión. El control sobre impartición de justicia y sistema legislativo ha sido total.
Los enormes gastos en propaganda del régimen chavista aunado a las sospechas de nexos con la guerrilla colombiana y de servir como plataforma de lavado de dinero a grupos delincuenciales ha ido mermando la credibilidad.
Destaca el papel de Cuba que intercambia petrolíferos por médicos para atención primaria, expertos en espionaje, gestión de fuerzas armadas e informáticos para Petróleos de Venezuela.

IMPERIO DE LA VIOLENCIA URBANA Y FUGA DE TALENTO.
Poco se ha comentado sobre los niveles de violencia que la Bolivariana Venezuela ha registrado en los últimos 25 años. Para 2012 ya era uno de los países más violentos en América Latina, solo superado por Honduras y mucho más que Colombia o México. En 2011 registró 29 mil asesinatos y el cáncer de la inseguridad se cebaba sobre la clase media. Como sucede en México desde las cárceles los delincuentes siguen ordenando secuestros, manejo de antros con droga, asesinatos, tráfico de personas o robos. Los llamados pranes son aquellos jefes delincuenciales que desde la comodidad de las cárceles operan en la Bolivariana Venezuela.
Como resultado 90 % de los médicos venezolanos que cada año se graduaban salen a trabajar a otros países, principalmente a España. Miles de empresarios venezolanos emigraron a Florida, Buenos Aires, Bogotá o Madrid, perdiendo su país el empuje del emprendimiento y de la clase media con título profesional.

LA ERA DE INMADURO…
Nicolás Maduro –heredero de Hugo Chávez, no ha resultado ser lo que su padrino esperaba de él–. Cada vez más aislado enfrenta ahora un bloqueo férreo de Estados Unidos y un alejamiento de la fuerte base social que en su momento heredó confronta una hiperinflación y escasez de insumos médicos, alimentos, transporte que nace de la falta de divisas y baja captación fiscal.
Venezuela cuenta con 33 millones de habitantes en un territorio de 912 mil 050 km2 del cual cerca del 3% es tierra cultivable. El 45.5.8% de su población es menor a 24 años y el 3.9% tiene más de 70 años de edad. La tasa de crecimiento de su población entre 2015 -2020 fue del 1.3%. y el 89.3% vive en ciudades.
Con un PIB cercano a 270 mil millones de dólares entre 2010 y 2015 promedió un crecimiento real de 0.1% con un ingreso per cápita expresado en poder adquisitivo de la cuarta parte de la que tiene Estados Unidos.
Su PIB se origina en 6% del sector agropecuario, 42% de secundario del cual 14% es manufactura y 53% de servicios. El empleo principal se da en los servicios con 71.1% seguido de la industria con 21.3% y 7.4% en el sector agropecuario.
Los precios al consumidor aumentan cerca de 5 veces cada año cuando entre 2011 y 2016 promediaban un incremento del 46.9% .
Las exportaciones petroleras representan 85.6% del total y sus principales compradores son China, India, Antillas Holandesas y Estados Unidos.
Su deuda externa equivale a 3 años de sus exportaciones y está cerca de 130 mil millones de dólares, Sus reservas internacionales solo pueden cubrir tres meses de importaciones. Por cada mil habitantes poseen 114 automóviles, poseen 93 celulares por cada 100 habitantes y el 62 por ciento tiene acceso a internet.

CONCLUSION
El deterioro severo en la relación con Estados Unidos le ha dado vida artificial al régimen de Nicolás Maduro, quien pasó de ser conductor de autobús a conductor de una nación – muy lejos de las expectativas que en pensó Hugo Chávez.
Aquellos estudiantes venezolanos con espléndidas becas son cosa del pasado al igual de los millones de dólares importados para consumo de whiskey o queso italiano para las clases ricas.
Ahora, hay una diáspora de venezolanos a Colombia, Perú, Chile, Argentina, Estados Unidos inconcebible en la década de los 80.
Los trabajos no deseados por los venezolanos de la era dorada del petróleo con democracia los realizaban colombianos “sin papeles”… en 2020 los emigrantes venezolanos abarcan todo el espectro de preparación educativa y están volviéndose contingentes “ sin papeles” .
El resultado de un experimento político denominado Socialismo del Siglo XXI terminó con un valor fundamental para cualquier nación: la libertad.
Sin libertad de opinión, libertad de emprender, libertad de educarse, libertad de disentir… la República Bolivariana de Venezuela es un fracaso.
Es una demostración clara que el valor de una nación no radica en la riqueza del subsuelo, sino que cuente con un verdadero estado de derecho que esté diseñado para que sus ciudadanos respeten y sean respetados por autoridades democráticamente electas, con un sistema de contrapesos entre los poderes legislativo, judicial y ejecutivo en el que se prevengan y castiguen los abusos –sea quien sea quien los cometa–. Y para lograrlo en México nos quedan aún generaciones.
Sobre los defectos de la democracia, Chávez y Maduro son prueba fehaciente que puede resultar peor la medicina autoritaria populista que la enfermedad de una democracia adolescente como la de México.

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