VALOR AGREGADO
Reforma Judicial, prohibido reír
Antonio Fourzan antonio.faz2018@gmail.com
La Universidad de Harvard se encuentra en el “top ten” de las mejores universidades del mundo. Fue fundada en 1636 en la ciudad de Cambridge, muy cerca de Boston, en el estado de la Unión Americana de Massachusetts, en su misión está la búsqueda de la “verdad”. El ministro de la SCJN, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, asistió a dar una conferencia magistral a la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard y habló sobre la Reforma Judicial, que el gobierno de la 4T está implementando en México y, dentro de los temas de la conferencia, expuso los requisitos que señala la iniciativa para ser candidato a juez, magistrado y ministro de la SCJN, entre los que están tener promedio mínimo de calificación de 8 y presentar 5 cartas de recomendación de vecinos. Al mencionar dichos requisitos, los asistentes a la conferencia se rieron y el Ministro Ortiz Mena aclaró que no era broma, que eso es lo que marca la ley de Reforma Judicial.
Este hecho se dio a conocer en varios medios y en su mañanera del 22 de octubre, la Presidenta Claudia Sheinbaum respondió indignada que “nadie se burla de los mexicanos”. Yo, con todo respeto, le digo que efectivamente, nadie se está burlando de los mexicanos, ni los asistentes a la conferencia, ni el propio Ministro Ortiz Mena, mucho menos la Universidad de Harvad, porque los mexicanos no escribimos la iniciativa de Reforma Judicial, ni los requisitos para ser juez, magistrado y ministro. A los asistentes a la conferencia les causó gracia, como tal vez a millones de mexicanos, que se pongan requisitos de tal naturaleza, ya que estamos hablando de puestos de alto nivel en el poder judicial, no de elegir al presidente de una colonia.
Me parece que, en todo caso, la indignación y el regaño de la Presidenta debe dirigirse contra los legisladores y sus asesores, que en vez de elevar el nivel de la reforma judicial, la ridiculizan con ocurrencias e improvisación en la redacción de las leyes secundarias. Deben tomar en cuenta que la Reforma al Poder Judicial ha sido fuertemente cuestionada por el propio Poder Judicial, por legisladores de oposición e incluso por voces al interior de Morena, así como por expertos a nivel nacional e internacional, en consecuencia, tienen que ser muy cuidadosos, dejar las prisas y la improvisación para sacar adelante, con el menor daño posible, el proceso de reforma que, al final del día, no va a resolver los problemas de ineficiencia y corrupción que adolece el sistema de justicia en México.
También deben tomar consciencia de que si bien Morena recibió 35 millones de votos en la elección presidencial del 2 de junio; la oposición conformada por PRI-PAN-PRD, tuvo 16 y MC, 6 que en números redondos suman 22 millones, más el 39% de abstencionismo, en total hay 61 millones de mexicanos que no están de acuerdo con la 4T, esta es la verdadera mayoría, en consecuencia solo una minoría del “pueblo bueno y sabio” está de acuerdo con la reforma al poder judicial, que además es profundamente antidemocrática, no por la elección por voto popular de jueces, magistrados y ministros, sino por el proceso de selección de los candidatos, que está totalmente controlado por Morena, entonces no importa por quién votes, será gente a fin a Morena. Además, me atrevo a adelantar que será una elección en la que se tirarán miles de millones de pesos a la basura, porque no tendrá legitimidad, pues no irá a votar ni el 10% del padrón electoral.
Asimilando esta realidad, la 4T y Morena tienen que ser tolerantes con la crítica e incluso con las posiciones abiertamente en contra de la reforma, por parte de jueces, trabajadores del poder judicial, de medios de comunicación o de quien sea, porque simplemente están expresando el interés de la mayoría de los mexicanos, en este sentido, no se les puede tachar de golpistas o traidores a la patria y echarles todo el peso del estado, cayendo en el abuso de poder y el autoritarismo, hay que procesar las diferencias por cauces institucionales. La tolerancia y el respeto a las ideas discrepantes son principios elementales de los Derechos Humanos y la democracia.
Finalmente, la sugiero a la Presidenta Claudia Sheinbaum que no siembre odios entre pueblos hermanos. Soy mexicano y no quiero pelearme con Estados Unidos, ni con la Universidad de Harvard, ni con España. “Amarrar navajas” entre naciones o peor aún, entre mexicanos por cuestiones de dogmas no nos lleva a nada bueno, “El que siembra vientos, cosecha tempestades”, como ejemplo tenemos la guerra entre Israel y grupos islámicos llenos de odio y fanatismo como Hamas y Hezbolá.








