- Por Antonio Fourzan.
En todas las organizaciones, empresas o instituciones exitosas del siglo XXI está presente un principio de buenas prácticas, que guía el trabajo de todas las áreas, todas las tareas y, por supuesto, guía también la mentalidad y actitud de todos los miembros de la organización, ese principio rector es “pasión por los resultados”. Lo anterior se traduce en que si una organización, cual fuere su misión, no da los resultados esperados, los que motivaron su creación y justifican su existencia, entonces, irremediablemente está condenada a desaparecer. En poco más de una semana, tuve la oportunidad de comprobar, de primera mano, lo que ya sospechaba por diversas fuentes: la situación es que este principio básico no aplica para el caso del gobierno de la 4T y; en especial, para la presidencia de López Obrador, ya que, después de 3 años de gobierno, después de tirar al país en un profundo hoyo del que será muy difícil salir, hecho que de lograrse nos costará miles de millones de pesos, que tendremos que pagar por varias generaciones de mexicanos, a fin de volver al camino en el que ya transitábamos en el 2018, el Presidente tiene un nivel de aprobación del 58% y miles de personas quisieron ir, por sus propios medios, a apoyarlo al zócalo, fíjense que dije miles, no cientos de miles, porque el acarreo estuvo brutal.
Las preguntas básicas que me ayudarán a llevar a cabo con ustedes, la reflexión sobre los resultados del gobierno de López Obrador son tres: ¿hay menos corrupción?; ¿hay menos pobreza?; ¿hay menos inseguridad? De estas 3 preguntas básicas y generales, se desprenden muchas más derivadas de los compromisos que hizo AMLO durante su campaña: ¿nuestro sistema de salud es como el de Dinamarca?; el litro de gasolina magna cuesta $10.00?; ¿realmente ha cumplido su máxima de “no mentir, no robar, no traicionar al pueblo”? Con toda seguridad, mis estimados y agudos lectores, ya tendrán en mente las respuestas a estas preguntas, pero como dijo Jack “El Destripador”, “vamos por partes”: la principal bandera de AMLO fue “acabar con la corrupción”, me atrevería a decir que, después de la cínica corrupción practicada por la cúpula del gobierno de Peña Nieto, ese fue el tema que lo llevó al triunfo. Corrupción que medios de comunicación y organizaciones civiles revelaron, como Mexicanos contra la Corrupción, que dieron cuenta de la “Estafa Maestra”; Carmen Aristegui, que develó la situación de “La Casa Blanca” y muchos otros que escapan ahora a mi memoria, medios y periodistas que AMLO aplaudió desde la oposición y que, ahora, que le aplican a su gobierno la misma dosis, ya no los aplaude, por el contrario, denosta su trabajo y, además, los agrede e intimida utilizando el poder del estado, pero bueno, siguiendo en el tema, López Obrador, prácticamente diario menciona que ya se acabó la corrupción, que ahora es diferente, que no son iguales, sin embargo, cuáles son los resultados; ¿ha puesto orden y disciplina en su gobierno?, no; por el contrario, ahora hay más corrupción, más cínica y descarada, ya que casi el 90% de los contratos de obra y de compras se asignan directamente, ya no hay licitaciones como lo marca la ley.
Hay infinidad de casos que documentan la mayor corrupción en la historia de México, pero mencionaré solo el más reciente, 926 contratos que la SEDENA manejó para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, que implican cientos de millones de pesos están asignados a empresas fantasma o a empresas de reciente creación o sin experiencia acreditada sobre el objeto del contrato, por ejemplo, una empresa que renta juegos infantiles es proveedora de tractocamiones.
Vamos a revisar el siguiente tema insignia de AMLO, la lucha contra la pobreza, léase “primero los pobres”. Cuáles son los resultados, que existen en la realidad, fuera del discurso presidencial: los mexicanos en pobreza pasaron de 51.9 millones en 2018, a 55.7 en 2020. Alguien, en defensa de López Obrador, podrá decir que se atravesó en 2019 la pandemia y; es cierto, pero también hay que recordar que desde principios de 2019, la economía del país ya traía un decrecimiento de 0.4% (si la memoria no me falla). Aun aceptando que la pandemia generó pobreza, habría que reconocer que el gobierno de la 4T no generó las políticas públicas adecuadas para fortalecer la economía y paliar sus efectos negativos y, en definitiva, los programas sociales de la 4T no tienen impacto en la reducción de la pobreza. En este mismo renglón, pero en el tema de acceso a la salud, tenemos que en 2018, el 16.2% no tenía acceso a los servicios de salud, con la cancelación del Seguro Popular y la creación del INSABI esta cifra casi se duplicó, llegando en 2020 a 28.2%, eso, sin contar el desabasto de medicamentos en todo el país y las 5,600 muertes de niños con cáncer por falta de su tratamiento. Entonces, eso de “primero los pobres” no checa, ya que son los más afectados por las políticas públicas equivocadas.
Finalmente, en el tema de seguridad, la política de “abrazos, no balazos” arroja resultados desastrosos. No sé si esta frase sea creación de AMLO, la verdad es que, en lo que respecta a la mercadotecnia, es genial, sencilla, pegajosa e inolvidable, como inolvidable será la estadística que lleva acumulada en estos 3 años de gobierno: más de 100 mil asesinatos dolosos, cantidad que representa 3 veces más que los que tuvo Calderón en dicho periodo y casi el doble de los que tuvo Peña Nieto. En resumen, estos han sido los 3 años más violentos en toda la historia del país.
La máxima de AMLO: “no mentir, no robar, no traicionar al pueblo” ha quedado enterrada en los hechos con un alud de fallas, sí, un alud, porque no ha fallado una vez o cien, sino miles de veces en tan sólo la mitad de su gobierno: más de 56 mil mentiras documentadas durante las mañaneras de este periodo y ha traicionado al pueblo robándole y permitiendo que en todas las áreas de gobierno se robe, además le ha quitado beneficios a los que menos tienen, como el Seguro Popular, medicamentos, tratamientos para pacientes de cáncer, estancias infantiles para las madres trabajadoras y un largo etc. Con estos resultados, lo único que puede hacer con éxito el Presidente López Obrador es hablar en las mañaneras y en cada foro que tiene oportunidad, como cada 1 de diciembre para conmemorar su llegada al poder, como si hubiera algo que celebrar. Hablar con mentiras, para seguir engañando a los pocos millones de mexicanos que aún creen en él, sin preocuparse y ocuparse en conocer cuáles son los resultados del desempeño de la 4T y cómo le van a afectar en su bolsillo y en su vida cotidiana, porque un mal gobierno siempre le hace daño al pueblo, de una forma u otra; temprano o tarde.
Antonio.faz2018@gmail.com








