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  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo

En estos tiempos de corrientes, ideologías, teorías, modas, enfermedades y pandemias… En estos tiempos de interpretaciones desatinadas, inexactas, deficientes o a conveniencia y a modo de “uno” o del “otro” en el que a las personas de nuestro México, todo les “puede”, todo les “agravia”, son muy “sensibles”, muy “delicados” o muy “delicadas”, pero cuando se trata de si, y cuando se trate de otros no les interesa, y son insensibles olvidándose de la solidaridad, de la humanidad, de la cortesía, de la educación, del buen vecino, del buen hermano, del buen compañero o compañera de causa o trabajo, del buen hijo, de la buena hija, del buen primo, de la buena prima, del “amigo”, de la “amiga”. En este tiempo… -Sí en este tiempo, estamos obligados a replantearnos- ¿dónde nos extraviamos?, ¿dónde nos perdimos?, ¿dónde quedó nuestra gallardía?, ¿dónde quedó la discreción?, ¿dónde quedó la caballerosidad?, ¿dónde quedó aquella persona que cumplía con compromisos?, ¿y para algunos, dónde quedó la palabra empeñada? En este tiempo pensemos en la unidad, para intercambiar ideas, opiniones, puntos de vista, comentarios sin violencias, ofensas, ni groserías, seamos uno, para reflexionar y lograr la luz para decidir o resolver situaciones de prioridad o trascendencia.
Entonces ¡reunámonos!, asociémonos, podemos estar o no de acuerdo, pero tenemos ese derecho de acuerdo a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 9º, que dice: “No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar. No se considerará ilegal, y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto, a una autoridad, si no se profieren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a resolver en el sentido que se desee”. Como hemos comentado… podemos estar de acuerdo o no, pero hay sociedades, organizaciones y asociaciones con las que podemos coincidir, en una de esas coincidimos, por dar un ejemplo, #UNO, este movimiento social netamente oaxaqueño, con diferentes campos de estudio y trabajo, de análisis y consulta, de apoyo, de opiniones, comentarios y debate que ha emprendido una insistente batalla consciente, responsable, constante, comprometida y leal para con la sociedad oaxaqueña, integrado en ocho grupos: en materia de salud, seguridad, educación, economía, entre otros…, proyecto que puede ser en un momento determinado la fuerza pacifica que buscamos para ser escuchados, acompañándonos en la brega diaria, pacifica al tocar la puerta del señor autoridad y se nos atienda, acceda a peticiones congruentes, razonadas y de bienestar social, lo que nos sugiere recordar, pensando… en la unidad y sin violencia para lo cual tenemos a: México acribillado. Capítulo 1. La batalla de las conciencias (Martín Moreno Francisco – 2008) “—Bueno, agregó Bergoend al constatar los rostros sorprendidos de sus interlocutores—, los problemas de México no se resolverán por medio de la diplomacia, ni aunque fuera la vaticana, ni por métodos de la democracia política basados en el sufragio universal, sino exclusivamente a la mexicana, esto es, recurriendo los católicos a la fuerza para repeler la violencia revolucionara. — ¿La violencia contra la violencia? —cuestionó Orozco con sobriedad—. Esa debería ser la última alternativa, padre, mientras tanto luchemos por la vía del convencimiento”. 16-12-2021

 

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