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  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.

Hace unos días un amigo me dijo: ¡lo leí con su voz! Lo que desde luego, nos hizo sentir contentos, satisfechos y agradecimos en el instante la lectura y la ¡atención!, reconocemos su atención porque sabemos escuchar el acierto o el desacierto para perfeccionarnos o rectificar, ¡claro¡ -hablamos de personas normales, de terráqueos y terrenales como él y nosotros- así tenemos que “reconocer” a la “patrona de la Ciudad de México”, por su firmeza, inteligencia, disciplina, categoría, “criterio”, visión, autonomía, sí “autonomía”, sobre todo, porque en nombre de la Ciudad de México, explica el testamento “ingenioso” dictado por el titular del ejecutivo federal con motivo de su incidente físico; lo que nos provoca mucha admiración porque sabemos que ha mostrado la misma “grandeza” y “claridad” para explicar los pormenores de la tragedia de la Ruta 12 de la línea del Metro, deslindando las responsabilidades “correctas, legales y lícitas”, lo decimos… porque pensamos que los capitalinos saben que la patrona de la Ciudad de México, ostenta un cargo en el que administra poder democrático en “beneficio de todos”, no en beneficio del partido en el gobierno, elegido democráticamente, gozando de autonomía, tal cual dice nuestra Carta Magna en su artículo 122: “La Ciudad de México es una entidad federativa que goza de autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa”.
Quien tiene que ponerse avispa, abeja o como se dice en México “chingón”, es el senador de Zacatecas, porque si algo tienen las damas es que son: intuitivas, sensibles, visionarias, vivillas desde chiquillas, nuestros grandes respetos para ellas, y como decía un amigo que el año pasado entregó su alma al creador a causa del Covid-19, “si la mujer le ganó al diablo, que no le gane al hombre”. El senador de Zacatecas debía de formar un grupo de damas inteligentes que por ahí lo asesoren, que le cuenten de las grandes cualidades de las damas para aspirar a algo más que solo sueños… porque si algo hay en nuestro México, de mayoría mujeres es: talento, inteligencia, intuición, sensibilidad y fuerza para bregar. Por eso, a los capitalinos y los ciudadanos del país, recomendamos mucho “ojo” para ir discerniendo, razonando, cavilando, cabildeando, discriminando, acuñando la eliminación directa de las cualidades tanto de dichos personajes, como de los que se vayan acumulando en estos tiempos, incluyendo, obvio a colosito, que se puede convertir en “coloazote”, pero de los escépticos. Por ello, señores personajes públicos y privados tratemos de cuidar el lenguaje, que sea para que se entienda, común si gustan… ¡y aunque no gusten!, para que después no se incomoden y salgan a corregir “lo que no dijeron, que dijeron”, recordando para ello: Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Capítulo 2. El Discurso Oral. Situación de enunciación. Calsamiglia y Tusón-2001) “El lenguaje verbal es el instrumento interactivo más perfecto, se le ha dado un significado demasiado vago o demasiado limitado, pues no se le ha visto como algo integrado en la complejísima red de intercambios somáticos […] Se ha creído poder analizar su realidad en un encuentro interactivo vivo incurriendo todavía en lo que ha sido el mayor fallo en el análisis del discurso y de la comunicación interpersonal en general: no ver esa triple e inseparable realidad del lenguaje vivo, hablado, que existe sólo como continuo verbal-paralingüístico-kinésico formado por sonidos y silencios y por movimientos y posiciones estáticas, es decir, […] ”la triple estructura básica de la comunicación” (Poyatos, 1994ª: 130)”.

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