- Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
¡Uy! Señoras y señores ¡uy!, ¡público en general…!, que tiene qué pasar para que desde una esquina tiren la toalla, o un referí suspenda la pelea… ¿por exceso de golpes?, ¿por falta de defensa?, ¿por nocaut técnico?, ¿por nocaut fulminante?, ¿podría ser por dignidad?, mmm capaz… eso, si se trata de un deporte de contacto como el pugilismo (boxeo), pero en la vida real no lo creemos, sobre todo, cuándo se ha llegado a abastecerse del alimento con glotonería, sobre todo si la glotonería ha llegado a grado tal que, el poder se ha convertido en un desbordante anhelo burdo, con severas fallas, severas omisiones y ¡abusos bárbaros!, con incumplimiento en todo el encargo, casos concretos: investigaciones como las de la familia Cuevas en la Ciudad de México; las varias investigaciones en contra de profesores del Conacyt; chisme, confusión, colusión e investigaciones respecto a la Universidad de las Américas, entre otros, que definitivamente distraen al genial Fiscal de la República, quien llegó con un gran cartel, precedido de una gran fama, que decían sus amigos, conocidos y colaboradores que contaba con una indudable experiencia, conocimiento y habilidades de abogado que lo llevaron a ser el primerísimo Titular de la autónoma investigación del país, en estos tiempos en que tanto se requiere de gente comprometida, capacitada, leal e imparcial. ¡De verdad! Que el principio de presunción de inocencia le ha valido “sombrilla”, es decir, una rebanada de “aire”, pero ahí está, creemos que de adorno en el artículo 20 de la Carta Magna, apartado B, en su fracción I, que dice: “De los derechos de toda persona imputada: A que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa”. Casos y asuntos que, desde luego, han dejado muchas dudas, lagunas e inquietudes, daños y perjudicados, porque la fama de sus víctimas ha sido perjudicada, no se pueden reparar, es como el agua que cuando se cae al piso o a la tierra no se puede levantar. Encarcelar, desprestigiar o deshonrar con acusaciones falsas o deficientes deben ser motivos de sanciones severas, motivo de abandonar el cargo. Motivos de explicación ante el Congreso de la Unión, ante organismos internacionales, ante la propia sociedad, sobre todo para explicar ¿cómo se ha utilizado?, ¿y en qué ha consistido la buena fe del ministerio público?, siendo que dicho Titular Alejandro Gertz, es el primer ministerio público y el que encabeza la Institución “Autónoma” y con ello la ¡Buena Fe! Por ello, ¡señor inquilino de Palacio Nacional! como primera magistratura del país esperamos de usted…, que aplique con su alto sentido de responsabilidad correctivos para que el titular de la Fiscalía, entregue resultados—aclarando no sugerimos, porque no es nuestro papel, pero si opinamos con el respeto que nos merece—porque nuestro país está pendiente que se cumplen las promesas de justicia, legalidad, cero impunidad, eficiencia, eficacia y funcionalidad. Porque sabemos que usted, sabe pasar del discurso a los hechos, en ello confiamos y confiaremos…, así como en su coherencia oral y escrita. Por ello, recordamos Las cosas de decir. Manual del Análisis del discurso. La textura discursiva capítulo 8. La coherencia (Calsamiglia y Tusón-2001): “Beaugrande y Dressler (1981) proponen un modelo con siete estándares que ha de cumplir cualquier texto: cohesión, coherencia, intencionalidad, aceptabilidad, situacionalidad, intertextualidad e informatividad. Estas normas a las que se sujeta el texto deben sustentarse en tres principios que regulan la comunicación textual: la eficacia, la efectividad y la adecuación. Dos de estos estándares tienen que ver de forma especial con la textura: la coherencia y la cohesión “.







