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  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.

Soy el loco eco loco. Soy el destructor siniestro. Amo el ruido y el smog. Agua y jabón yo detesto. Yo, ecoloco. Tumbo arbolitos. Junto con flores y pajaritos. Riego basura, Cáscaras, lodo; Lo contamino y ensucio todo… ¿Se acuerdan de Mimoso Ratón, Patas Verdes, Mafafa Musguito, Pistachón Zigzag, del profesor A.G. Memelovski, de Odisea Burbujas? Pues ellos, ni los héroes de Marvel, ni Santo “El enmascarado de plata”, menos Blue Demon, ¡Vaya! ni el Chapulín Colorado, van a poder ayudarnos con el problema que tenemos encima literal y físicamente, el grave problema de los residuos sólidos (basura) que nos invade, ¡ problema serio y grave que ya tenemos encima!, –no es de tiempo futuro– Amén de ser una obligación del Estado atender, de acuerdo al artículo 4º de nuestra Carta Magna en su párrafo cuarto que dice: “Toda Persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución. La Ley definirá un sistema de salud para el bienestar, con el fin de garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de los servicios de salud para la atención integral y gratuita de las personas que no cuenten con seguridad social”. Y párrafo quinto: “Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El Estado garantizará el respeto a este derecho. El daño y deterioro ambiental generará

responsabilidad para quien lo provoque en términos de lo dispuesto por la ley.” Lo que definitivamente no es para esperar; ya que las muchísimas toneladas de residuos sólidos al día provenientes de la ciudad capital, por una parte, y de los municipios conurbados, por la otra, han convertido el problema, en problema de salud pública que incluye a todos, para lo cual varias organizaciones y/o asociaciones civiles entre ellas, el movimiento social ciudadano #UNO han propuesto y ofrecido proyectos mínimamente para la recolección, separación, contención, compresión, conversión de tales residuos sólidos (basura). Tal problema se acelera despiadadamente cuando entra en operación la “política” con lo que no estamos de acuerdo, porque la política en sí no es devoradora de personas. Por el contrario, debe ser usada como instrumento para solucionar conflictos, pero hay operadores políticos que desatinan y desaciertan al instrumentar su deficiente interpretación o interpretación personal de la política en el caso de los residuos sólidos (basura), para alcanzar objetivos sin tener como fin el bien común. Por ello, en verdad, confiamos en las capacidades políticas, resolutivas, firmes, administrativas, en la visión oportuna y futura, escucha social presente, experiencia y conocimiento del titular político de la Ciudad de Oaxaca, Contador, Licenciado en derecho y Maestro Francisco Martínez Neri, para tomar la decisión o decisiones que prevengan un mal mayor de salud pública, pero preponderantemente se pongan en marcha el proyecto o proyectos necesarios y eficaces; ya sea del movimiento social ciudadano #UNO o de la asociación u organización idónea que se analice, estudie y supervise exhaustivamente para resolver el problema, aplicándolos sin ¡pega!. Sabemos de su

disposición y escucha, así como de su olfato político en su discurso y decisiones atinadas. Ya tocará también a SJC hacer gala de su cancha recorrida y al triple AAA, con su instinto grecorromano y habilidades, ganar la batalla en el Estado de Oaxaca, a la basura política, poniéndose el traje de ejército de la limpieza, depurando a sus respectivos equipos, discriminando, primero, a los chapulines y, posteriormente, discriminar a los residuos sólidos, imponiendo soluciones eficaces y prontas. Para lo cual, tendrán que cuidar los lenguajes, voces y hasta las “filtraciones”, y nos acordamos de Las cosas de decir. Manual de análisis del discurso. El discurso oral 2. Elementos paraverbales de la oralidad. La voz. (Calsamiglia y Tusón-2001): “La calidad, es decir, la intensidad y el timbre de una voz (pensemos en las conversaciones telefónicas) nos puede indicar el sexo, la edad, determinados estados físicos como la afonía, el resfriado nasal, el asma; determinados estados anímicos como el nerviosismo, la relajación, etc.—siempre, claro está, con posibilidades de error.”

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