- Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
Desde donde se mire… desde donde se piense… desde donde se quiera, ¡es lamentable, trágico, dramático, doloroso! Este trance en el que la humanidad se ve envuelta, con motivo de las hostilidades bélicas entre Ucrania y Rusia, sea por el motivo que sea, como decía el ex presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, “haiga sido como haiga sido”, porque, aunque se arme de valor la ciudadanía de Ucrania, aunque se doten de armamento de grueso calibre, no debemos apartarnos ni se podrán ocultar los cientos o miles de víctimas, mujeres, niños, ancianos, personas discapacitadas, heridos y muertes que indudablemente no tuvieron ni tendrían porque ser el objeto ni el motivo de esa guerra. Habrá quien diga… que no es guerra, que es una recuperación del territorio, habrá quien diga… que Rusia, sólo actuó antes que Ucrania, para evitar ser dañada, pero no se puede sustraer la humanidad, no puede ser indiferente nuestra humanidad ante actos armamentistas, despliegue de fuerzas bélicas que no debió ser. Las bolsas de valores del mundo sirvieron como en las inundaciones “para tapar coladeras”, el barril de crudo se convirtió en el “barril del chavo del ocho”, perdió estabilidad; no salimos de la pandemia de la Covid-19 con sus variantes y potencialidades, no estamos vacunados en el mundo un porcentaje mayoritario y se disparan las hostilidades Rusia a Ucrania.
Para no variar, en tierra ¡Azteca!, no aconsejaron en tiempo y forma al servicio de relaciones exteriores de nuestro país para condenar enérgica y contundentemente la lanzada de los enviados de Putin, sino fue hasta que nos pusieron “orejas de cuadrúpedo” y de frente a la pared del fondo de la aula, para posicionarse ante los actos cantados del Kremlin y compañía, ¡ah, pero! El tema de importancia para nuestro inquilino de palacio nacional es la revocación, su mecanismo de participación directa del pueblo, ¡por favor! No lo distraigan, señoras y señores consejeros y asesoras, acuérdense que como Secretario de Economía, de Salud, de Hacienda, de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Director de Pemex, Secretaria(o) de Bienestar, Fiscal General de la República, no han servido ni funcionado en sus respectivos encargos, hay más pobreza extrema, brutal desempleo, inflación acompañada de falta de crecimiento económico, no hay inversión, enfrentamientos con homicidios y heridos en ascenso, contagios y muertes por pandemia de la Covid-19. Obligación que no han cubierto de acuerdo a nuestra Carta Magna, en su artículo 108 que dice en su primer párrafo: “Para los efectos de las responsabilidades a que alude este Título se reputarán como servidores públicos a los representantes de elección popular, a los miembros del Poder Judicial de la Federación, los funcionarios y empleados y, en general, a toda persona que desempeñe un empleo,
cargo o comisión de cualquier naturaleza en el Congreso de la Unión o en la Administración Pública Federal, así como a los servidores públicos de los organismos a los que esta Constitución otorgue autonomía, quienes serán responsables por los actos u omisiones en que incurran en el desempeño de sus respectivas funciones”. Lo que nos hace comentar que la historia no perdona, los valorará y los juzgará en su momento, posiblemente seamos desmemoriados en México, pero las hemerotecas, las bibliotecas y ahora las “benditas redes sociales”, tienen memoria verdadera o falsa, correcta o incorrecta, atinada o desatinada. –Pero tienen memoria—por ello, ajusten sus actividades que la ciudadanía los observa, observa lo que hacen, lo que dicen y lo que no hacen, dejen de responsabilizar al ayer de lo propio, a otras personas de lo propio. Por ello, hay que recordar: La cosas del decir. Manual del análisis del discurso. Las personas del discurso. La persona ausente. (Calsamiglia y Tusón-2001) Benveniste llama a la tercera persona gramatical la no persona, refiriéndose a que con el uso de la tercera persona no hay referencia a los protagonistas de la enunciación Ricoeur (1990) comenta así las cuestiones: Mientras que, en el enfoque referencial, se privilegia la tercera persona o al menos cierta forma de la tercera persona, a saber “éVella”, “alguien”, “cada uno” “uno” y “se”, la teoría de los indicadores, una vez unida a la de los actos del discurso, no sólo privilegia la primera y la segunda persona sino que excluye expresamente la tercera. Nos viene ahora a la mente el anatema de Benveniste contra la tercera persona. Según él solo la primera y la segunda personas gramaticales ese nombre. Siendo la tercera la no persona…” 02-03-2022







