- Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
¡U y! ¡u y!, primero una señora Gobernadora, toda poderosa o como ahora le llaman en la corriente ideológica, muy “empoderada”, diciendo que ya pasó la pandemia, y que preguntaría, ¿si ya habrá permiso para no usar cubrebocas, ni respetar la sana distancia…? ¡válgame Dios! Señor poder perdedor de almas o descubridor de almas tal cual son. Por otra parte, finalmente, le redujeron el presupuesto a varias instituciones del gobierno y organismos autónomos entre los que se encuentra el INE, sustancialmente, mermando su economía, pero no su esencia natural del espíritu neutral y transparente; algo que se venía anunciando, pero confiemos en que la SCJN, resolverá en su momento favorablemente.
Ahora, muy lastimosamente secuestran a dos elementos de la Marina nacional en los rumbos de Jalisco ¡caray!, dicen muchos ¡ojalá! así se buscara a todos los secuestrados, entendible, pero no justificable, porque no se debe permitir ese atropello a elementos de Marina, Fuerza Aérea, Ejército, naval, buzos, policías federales, secretos, guardia nacional, agentes de policía municipal, estatal, federal, agencia federal de investigación, agencias estatales de investigación, agencias investigadoras, agencias del ministerio público o fiscalías, del poder judicial estatal y federal, porque se atenta en contra de personas que tienen familias, personas que
hacen su trabajo, ejercen sus funciones, porque si hay gente con vocación, lealtad a las instituciones y ¡amor a la patria! Como las hay en nuestras familias y en la sociedad en general. Por ende, se deben respetar el estado de Derecho y la Seguridad Pública, y con ello, a los elementos de la marina como a los elementos de otras corporaciones e instituciones porque forman parte de la seguridad pública de acuerdo al artículo 21, en su noveno párrafo de nuestra Carta Magna, que dice: “La seguridad pública es una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades federativas y los Municipios, cuyos fines son salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, así como contribuir a la generación y preservación del orden público y la paz social, de conformidad con lo previsto en esta Constitución y las leyes en la materia. La seguridad pública comprende la prevención, investigación y persecución de los delitos, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución”.
En consecuencia, la Seguridad Pública y el estado de Derecho, se deben respetar y hacer respetar, de acuerdo a La Columna de Hierro, Cicerón y el esplendor del Imperio Romano (Caldwell Taylor-2011)”–Debemos enfrentarnos con la realidad y no con vagas esperanzas. Nuestros abuelos se dieron cuenta ya en su juventud de que la República declinaba. ¿Pudieron impedirlo entonces? Es posible, pero no
lo hicieron Nosotros hemos heredado el fruto de su indiferencia, de su egoísmo, de su falta de orgullo, virtud y patriotismo. –Lo mismo sucedió en todas las naciones-declaró Julio, alzando la mano y dejándola caer sobre la mesa–, y la causa principal es la naturaleza humana. Si yo tuviera que fundar una nueva nación, la establecería sobre la base de un despotismo benévolo y no sobre una república, que inevitablemente decaería y se volvería depravada”. Y al repensar lo anterior, podemos actuar, procurando justicia e impartiendo seguridad pública, respetándolas y haciéndolas respetar, así como al estado de Derecho, de tal suerte que evitemos su depravación y su perversión.







