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¿SUPER PESO?

Mtro. José María Villalobos Rodriguez

A quienes nos tocó transitar por la era de las devaluaciones traumáticas e inesperadas del peso mexicano pudimos aprender una lección: desconfiar de las declaraciones de los políticos sobre este y otros temas. La idea supina de que “El Presidente que devalúa, se devalúa” se convirtió en un mantra que incluso creyó el economista por la UNAM y Doctor por Harvard Carlos Salinas de Gortari. Surgieron todo tipo de pronosticadores que con fanfarrias hablaban diario sobre “cómo amaneció el peso”. La idea fundamental del valor de una moneda frente a otras radica en que es uno entre muchos de los indicadores de la competitividad relativa y del poder adquisitivo tangible de sus ciudadanos. Antes de que existiera el EURO en el Mercado Común Europeo se dieron a la tarea de facilitar el comercio y la inversión entre los países miembros desapareciendo tan diversas monedas (franco belga, marco alemán, lira italiana, peseta española, etc.). Esta decisión de ir extinguiendo billetes y monedas diversas y lograr una unión monetaria tuvo como criterio central que la inflación bajara y se lograran finanzas públicas sanas. Cosa nada fácil para los socios mediterráneos como España, Grecia o Italia.
En América Latina la diversidad de monedas es uno de los mayores dolores de cabeza. En Norteamérica jamás se planteó una UNION MONETARIA porque se juzgó inviable por la enorme distancia en tamaño, competitividad y poder adquisitivo entre canadienses, americanos y mexicanos. Para que las devaluaciones del peso dejaran de ser pesadilla de los mexicanos se aplicó una cuantiosa línea de reservas prestadas por el Fondo Monetario Internacional y en la lonja mercantil de Chicago se dejó a la oferta y la demanda su cotización. A diario se expresa un valor que expresa lo que demandantes u oferentes están dispuestos a pagar por él. La entrada de remesas, la inversión directa y en valores emitidos por gobierno o empresas, la competitividad absoluta o relativa, la confianza en un Estado de que respete los derechos de propiedad, la seguridad, el déficit público, el saldo de la balanza comercial, el respeto a tratados o convenios sobre comercio o inversión, las tasas reales de interés, el tamaño del mercado interno, son los factores que provocan el sube o baja del peso.
Durante y después de la pandemia y mientras dure la guerra en Europa estamos inmersos en un ciclo atípico en el cual se presentan eventos como el alza de precios en fertilizantes, alimentos, escasez de chips que se conjuntan con nuestras notorias falencias: inseguridad casi generalizada en carreteras, ciudades y campo, robos de combustible, asalto a transportistas, miles de migrantes en tránsito, crecimiento de la economía ilegal y subterránea, aumento del cobro de todo tipo de moches, desmantelamiento de áreas técnicas que se sustituyen por ideología sin fundamento científico, concentración de decisiones en una sola persona, etc.
Lo que ha estado haciendo BANCO DE MEXICO con el alza frecuente de tasas de interés de referencia ha sido premiar al ahorro, desalentar el consumo y la inversión y ahorcar a aquellas familias o empresas que deben crédito con tasa flotante. Para los especuladores financieros (nacionales o extranjeros)- verdaderos tiburones de siete mares- estas alzas en tasas les abren el apetito, pues huelen sangre. Miles de emprendedores o familias que desde la pandemia se vieron afectados en sus ventas decidirán de plano malbaratar su negocio o su casa hipotecada al no poder pagar los altos costos de sus deudas. Eso es la oportunidad de comprar barato que ha sido la especialidad de escualos como el afamado CARLOS SLIM por ejemplo. La mejoría de cotización del peso frente al dólar es un espejismo. Ya no es el poderoso dólar de 1970. Ahora el yuan, el euro, el yen, tienen protagonismo que antes no tuvieron. Si bien se comercia con precios en dólares americanos se hace como un referente de confianza en las leyes de la nación que los emite. Pero para las familias o empresas sobrevivientes de la pandemia en México el día a día de los precios del sustento ha ido subiendo de una manera desproporcionada. La aparición de empresas como AIRNB trae alza en rentas porqué paga más que el inquilino local que no viene huyendo del frío de Canadá o de vacaciones. Los supermercados tradicionales enfrentan ahora la competencia de los gigantes del comercio electrónico (AMAZON, Mercado Libre) que les obliga a sacrificar volumen de ventas. Los empleos formales en México se han reducido bajo el esquema de “LO TOMAS O LO DEJAS” en el cual el empleador lleva todas las de ganar. Emprender un nuevo negocio es ahora una odisea entre el PAGO DE PISO OBLIGATORIO más todo tipo de inspectores (IMSS, MUNICIPIO, TESORERIA, SANIDAD, ECOLOGIA, TRABAJO, COFEPRIS, PROFECO, ETC.) siempre dispuestos a medrar con quien se atreve a arriesgar su capital en un emprendimiento. ¿Qué diferencia es para una ama de casa si el dólar cuesta 18 o 20 pesos?. Ninguna, pues ella constata a diario que ya no le alcanza. Que las escuelas públicas o privadas han aumentado sus cuotas voluntarias o colegiaturas, que el carnicero sube el precio del pollo, el cerdo o la res muy por encima de lo que suben los ingresos de las familias, que los doctores particulares no bajan su consulta de mil pesos por viaje, que los medicamentos se encarecen cada trimestre, que la gasolina ya ronda los $ 25 pesos litros, que hasta el huevo o pan están ahora por las nubes con mayor precio y menor tamaño. Los signos para las finanzas públicas en la segunda mitad de 2023 son de dar miedo. Los ingresos petroleros de México cayeron en 18.3% en los últimos 12 meses, en el mes de abril los ingresos tributarios federales cayeron 4.2% para el mismo período y fueron inferiores en $ 4 mil millones de pesos a lo que el SAT había previsto. Surgen reclamos fundados por impago de tierras en la ruta de la Autopista Siglo XXI y los agricultores de Sinaloa y Sonora exigen que su maíz blanco y trigo se los compre el Gobierno a precios pretéritos y que de no hacerlo seguirán bloqueando instalaciones de PEMEX. La inflación en alimentos no cede y pierde más quien menor poder de compra posee. Los proyectos estratégicos como el TREN MAYA, EL AIFA, LA REFINERIA DOS BOCAS O EL FFCC Istmo de Tehuantepec han rebasado tres veces su costo estimado. El nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles aún no es autosuficiente, mientras que el de la Ciudad de México languidece, pues se le han extraído fondos para su mantenimiento. SEGALMEX acumula evidencia de ser un cuantioso prevaricato, el INSABI debe $ 15,000 millones de pesos a proveedores, que PEMEX y CFE tienen impagos similares por cerca de 300 mil millones de pesos. Para rematar el Indice de Precios del Banco Mundial para 2023 pronostica 16% de caída en los precios del petróleo crudo y 42% menos en los precios del carbón – con afectación a países productores como México. En lo social INEGI nos da un dato alarmante: De los 36 millones de mexicanas que son madres el 11% corresponde a MADRES SOLTERAS. Esto es que CERCA DE 4 MILLONES DE MADRES SE LAS ARREGLAN SOLAS O CON APOYO DE ABUELAS.
La buena noticia la da la Cámara de Comercio: las ventas que esperan tiendas y restaurantes para honrar a las MAMACITAS MEXICANAS en todo el país ascenderán a $ 70 mil 30 millones de pesos y de ellos $ 2 mil 867 millones serán en la Ciudad de México.
En conclusión: no echen las campanas al vuelo por algo tan engañoso como el SUPER PESO. Nuestra economía está a punto de entrar en una fase de ILIQUIDEZ E INSOLVENCIA derivada de la sumatoria de costosos errores/jugosos negocios de un gobierno de activistas que ha dado a la ideología una prioridad exagerada, han incumplido con las leyes que nos rigen y han pavimentado con la entrega apoyos sociales el camino a OTROS SEIS AÑOS MAS.

 

 

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