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  • Por Julio Palau.

En días pasados tuve el gusto de desayunar con unos amigos que se desempeñan en áreas jurídicas y comentando sobre la situación de inseguridad que se vive en el país, comentaron que hemos sido rebasados, que hoy los grupos delictivos han invertido en campañas políticas y exigen su retorno de inversión haciendo que la autoridad se haga de la vista gorda o, en el peor de los casos, sea cómplice.

Una de las propuestas fue que haya pena de muerte, con lo cual atinadamente se comentó que implicaría que se pudiera acusar a un inocente y eso dejaría sin ser realmente un acto de justicia.

Un ejemplo es que se acusara a los diputados de traidores a la patria por defender el voto de los ciudadanos y aplicar una pena de muerte, cuando un sistema de justicia como el que estamos viendo que está coludido, pues con la mano en la cintura y de manera legal se mataría a un ciudadano inocente y seguramente los que cometen delitos que sí son de traición a la patria, estarían tan campantes recabando firmas.

Se preguntó por qué no se ha demandado ante organismos internacionales los casos documentados y reales, incluso se transmitió, de traición a la patria, como lo marca la Constitución en la manera de actuar de un gobernante ante el crimen organizado y la respuesta fue, porque todos los partidos políticos tienen cola que les pisen.

Entonces le dejan toda la carga a la sociedad civil para que ellos denuncien los abusos de poder de las autoridades y mucha gente sola no se quiere aventar el tiro, por eso nos volvemos apáticos y no queremos participar, volvemos a tener cola que nos pisen o estamos expuestos, tenemos familia, hijos y amigos que saldrían perjudicados.

Alguien más del grupo comentó, la solución es que todo el mundo tenga un arma en su casa, así por lo menos saben a lo que se exponen; a lo que también se comentó que en un caso de locura como el que acabamos de ver en New York, un joven pensó que la vida era un video juego y transmitió en vivo como mataba a muchas personas en un supermercado, dada la facilidad de conseguir un arma y la influencia de las drogas.

En este punto de la reunión, alguien del grupo, comenta que ya no se usan las drogas clásicas como mariguana o cocaína, la droga de moda es el cristal y que en la ciudad ya tiene cuatro casos documentados, donde los que consumieron, vieron en su “viaje” al diablo y lo mataron, cuando regresaron ese diablo era su padre o su madre y hoy se arrepienten de haber consumido esa droga.
Algo que podemos hacer como sociedad es checar si nuestros hijos consumen drogas, la manera más fácil y sencilla es hacer una prueba antidopaje, allí no hay engaños, si lo consumieron salen los resultados, más vale saber a tiempo y tratar de remediarlo que esperar a que nos confundan con el diablo.

La respuesta parece que no no existe, con una autoridad que da abrazos en vez de detener a los delincuentes y una sociedad que todos los días reza a la Virgen de Guadalupe que no le vaya a tocar, parece que no hay solución; sin embargo, si volteamos a ver qué ha pasado en otros países y cómo han resuelto el problema, podemos ver alternativas.

La primera es El Salvador, el presidente que ya había sido Presidente Municipal de la Capital y había iniciado una actividad importante contra el comercio informal, al llegar a la presidencia y ante el aumento de los asesinatos de los ciudadanos que cada día eran extorsionados y asesinados, solicita al Congreso del país un permiso de excepción.

¿Qué es eso?, es un permiso para apoyar a las fuerzas militares y policiales a detener a los asaltantes sin preocuparse por los derechos humanos, cuando se les fueron encima todas las organizaciones de Derechos Humanos, él tranquilamente les dijo lo siguiente.

“Cuando un delincuente comete un delito grave como un asesinato, en automático pierde todos sus Derechos Humanos, no tenemos que tener piedad con ellos, cuando ellos no la tuvieron con las personas que asesinaron y dejaron a familias enteras sufriendo ese asesinato, si estas organizaciones los quieren defender, la puerta está muy grande, que se los lleven, no los queremos en El Salvador”.

Hoy se ven los resultados, he seguido los noticieros de ese país, antes e un noticiero la noticia era roja, solo se hablaba de los asesinatos y del aumento de violencia, hoy se habla de desarrollo y crecimiento, hoy se habla de inversión, de educación y de proyectos emprendedores y de financiamiento a esos proyectos.

Nuestras fuerzas armadas tiene un frase: “Honor, Lealtad y Honestidad”, siempre han sido el orgullo de nuestro pueblo, lo vemos cuando es el desfile del 16 de septiembre, los vivas y los aplausos que se enchina la piel, siempre han tenido Honor por defender al país, Leales a las instituciones y a los símbolos patrios (La Bandera, La Constitución, Las Instituciones) y Honestos, al no dejarse comprar, desde este espacio les mando un reconocimiento para todos ellos, que se parten la cara por nosotros y no se los reconocemos. Mil gracias.

  • julio.palau.ranz@gmail.com
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