Compartir

PUEBLOS INDÍGENAS Y EXCLUSIÓN SOCIAL

Antropólogo Pedro Martínez Lara

pmtzlara@hotmail.com

Tengo la necesidad imperiosa de escribir en forma periódica algunas líneas con el propósito de mantener la mente ocupada y no estar pensando sobre ciertas situaciones que me provocan una tensión constante; he seguido el consejo de una querida amiga que me dijo:  “escribir, relaja y se siente uno mejor cuando has descargado las preocupaciones que no te dejan estar en calma o te causan un estrés constante”.  Hoy me doy cuenta de que esta recomendación fue realmente efectiva y provechosa porque aparte de erradicar una serie de problemas emocionales que ando cargando, me ha servido, además, para ejercitar la mente y expresar ideas que surgen de manera espontánea desde lo más profundo de mi ser.

En estos días he tenido algunas crisis existenciales que son resultado de persistentes pensamientos negativos sobre situaciones diversas, incluidas las que se derivan de alguna afección patológica que con los años ha crecido de manera considerable; pero me invaden también otros pensamientos que tienen que ver con las graves condiciones que estamos viviendo en nuestro entorno social, que nos hacen vivir en un estado casi permanente de intranquilidad y angustia, por los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad y que diariamente son difundidos a través de los distintos medios de comunicación, donde la violencia y la inseguridad son el común denominador de graves violaciones a los derechos fundamentales de amplios sectores sociales del país y particularmente de nuestra entidad oaxaqueña, tan especialmente compleja por sus particularidades sociopolíticas y culturales.

Para seguir escribiendo y socializar mis modestas reflexiones, me propongo abordar semanalmente algunos análisis sobre distintos temas de orden social, económico, político, cultural y también ambientales, de la aguda realidad que se vive en las diversas regiones del estado, tratando de revisar desde la perspectiva de mi especialidad profesional que es la Antropología Social, los graves retos que persisten en este importante territorio, otorgándole un especial énfasis a los asuntos que tienen que ver con la problemática que han padecido los pueblos y comunidades indígenas, que constituyen más del cincuenta por ciento de la población total de la entidad y a cuya atención, he dedicado buena parte de mi vida profesional; siendo precisamente Oaxaca, el estado donde inicié mis tareas de antropología aplicada, dentro del llamado indigenismo mexicano, después de haber sido becado por el extinto Instituto Nacional Indigenista(INI), para realizar un estudio en la Región Purépecha de Michoacán, el cual me sirvió para presentar mi tesis profesional en la Universidad Veracruzana.

Desde mi infancia que transcurrió en varias comunidades indígenas Nahuas de la Huasteca Veracruzana, en el seno de una familia de maestros rurales; conocí la dramática situación de pobreza extrema y marginación social en la que siempre se han debatido estos pueblos y comunidades originarias, los que por siglos han aportado grandes y valiosas contribuciones en  materia de recursos naturales, conocimientos milenarios y fuerza de trabajo, para impulsar la construcción del llamado desarrollo nacional, al que ellos nunca han podido acceder, debido a numerosos factores y obstáculos, entre los que figuran, la brutal explotación, la injusta desigualdad, la discriminación y la exclusión social de que han sido víctimas por siglos.

Al respecto es justo reconocer que en las grandes transformaciones sociales que han tenido lugar en el país, siempre fueron los indígenas, quienes ofrendaron sus vidas para hacer posible el México que hoy tenemos; porque no hay que olvidar que desde la integración de los ejércitos insurgentes que encabezaron Hidalgo, Morelos y Guerrero, así como en las luchas que se dieron durante la Reforma y más tarde durante la Revolución Mexicana de 1910, fueron los indígenas los que marchaban como carne de cañón hasta adelante en los destacamentos de Zapata, Villa y también de los otros caudillos constitucionalistas, quienes los reclutaban de las grandes haciendas o en las explotaciones mineras en donde los tenían esclavizados, trabajando de sol a sol, a cambio de un pedazo de pan y de una pocilga para resguardarse.

Más tarde, durante el periodo Cardenista, fue cuando se les otorgaron algunas reivindicaciones, regresándoles parte de sus tierras y sus territorios ancestrales, además de darles acceso a sus hijos a las escuelas rurales y a otros derechos; no obstante con los cambios en los gobiernos posteriores, se les siguió relegando, tratándolos siempre como seres inferiores o como mexicanos de tercera y pisoteando sus derechos más elementales.

De estos y otros aspectos de la vida nacional y acerca de los grandes problemas que aquejan a la población indígena, habremos de escribir semanalmente a través de este importante medio digital; todo ello con la finalidad de hacer conciencia en las nuevas generaciones del estado, de la urgente y prioritaria necesidad de intervenir activamente en todos aquellos procesos político-sociales encaminados a promover en cada uno de los rincones del país, los cambios urgentes para transformar las injustas condiciones sociales de rezago y discriminación que impiden un desarrollo con respeto a la dignidad de todas y todos los mexicanos.

 

Compartir