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MENÉ, MENÉ, TEQUEL Y PARSÍN

Edgar SAAVEDRA*

I

“La historia sería incomprensible si dejaras fuera el elemento demoniaco”, escribió el padre del teatro del absurdo, el dramaturgo rumano Eugene Ionesco. Es cierto que no todos creen en el demonio, por ejemplo, el ateo Netanyahu, ese gobernante que prepara la hipotética venida del Mesías encabezando un genocidio sin parangón a menos que pensemos en el Sohá (holocausto) o exterminio nazi. Mismos métodos (conceptuales y criminales), mismos protagonistas, aunque ahora desde la otra orilla, la del victimario. Desde el punto de vista teológico el pueblo judío (en particular los llamados sionistas) practican una apostasía de proporciones bíblicas que rebasa la locura dialéctica-patológica del superhombre llamado Nietzsche. Baños de pureza con sangre verdadera, si es de niños, mujeres y de abuelos, qué mejor. Quizás a Netanyahu, sin ánimo de profetizar, le espera lo mismo que a su antepasado rey Jehoiaquim: “¡Ay, amo! Ay, su majestad”. Le darán el entierro de un burro, lo arrastrarán y lo arrojarán afuera, afuera de las puertas de Jerusalén”. (Je 22:19).

II

En este ensayo todo es increíble-creíble. Por ejemplo, ¿cuántas palabras tiene el idioma español? Según los filólogos entre 350 000 y 500 000. Pues bien, ninguna de ellas puede describir en concreto lo que le pasa a este mundo loco y enfermo de muerte terminal que pretende con el mejor de los éxitos adelantarse a su inexorable destino. Dice un comentarista que “los expertos en tecnología, economía y política ha tenido que acuñar nuevos términos para describir la gravedad de la situación. En el 2023 la palabra policrisis empezó a sonar mucho en los medios. Esa palabra se usa para referirse a un grupo de situaciones que amenazan a la humanidad al mismo tiempo. Amenazas como las epidemias, el cambio climático, las guerras, las crisis migratorias, los desastres naturales y los colapsos financieros. Todo sucediendo a la misma vez. Una policrisis puede desequilibrar a una persona en sentido espiritual”. No solo eso. También han aumentado las enfermedades mentales como jamás se haya visto, a excepción del trauma posterior a las dos primeras guerras mundiales. Ahora bien, ¿qué podemos decir de la expresión antropoceno? Cierta fuente de análisis dice que “debido al enorme impacto de las actividades humanas sobre el planeta, algunos científicos afirman que hemos entrado en una nueva era a la que llaman antropoceno”. Y abunda: “Les preocupa que estemos cerca de un punto en el que haya cambios repentinos con resultados desastrosos”. En otras palabras, hay una “emergencia planetaria”. Dicho lo anterior, ¿hacia dónde nos encaminamos? La respuesta es axial donde tiene cabida cualquier especulación, e incluso hasta una invasión de “muertos vivientes” que, aunque parezca broma, muchos norteamericanos están convencidos que pronto pueda suceder tal evento, sino es que los alienígenas llegan primero.

III

Hoy la muerte es hermana de la indiferencia y hermanastra de la pobreza. Aun si se cambiara la fórmula o los factores el producto final es inalterable: el fin es el fin… independientemente, dijimos, de las condiciones o causales. Pienso en la medicina moderna, o siendo más específicos, en la riqueza de algunos galenos que les produce la enfermedad; enfermedades que, antes se asestar su golpe de hacha, nos da una paseadita por el infierno, o sea, la desesperación, la impotencia, el acorralamiento. La gente pobre perece y en el escenario de enfrente “la gente no muere, la gente se mata”. Quizás esto último sea otro tema, quizás.

IV

Hace un par de años mi amigo Eric Martínez Infante, uno de los más notables alergólogos de Oaxaca, cuando era el presidente del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia, A.C., me dio el privilegio de presidir la reunión de bienvenida a un coloquio celebrado en la ciudad. Uno de los participantes, el más longevo, dio una cátedra ético-filosófica y socio-antropológica a través de una reflexión histórica de la alergología moderna en México. Aquí rescato algunas de sus comentarios. (1) “De acuerdo con la OMS –dijo– la salud sería el bienestar biológico, psicológico y social por tanto la enfermedad sería el malestar biológico, psicológico y social, pero en la práctica médica esto se reduce en casi el 100% a lo biológico, ya que la salud mental y el contexto social son marginados, por no decir ignorados”.

(2) “De acuerdo con una declaración de expertos avalados por la OMS, la inmunoterapia y el evitar la exposición a los alérgenos son las únicas medidas para revertir y curar las enfermedades alérgicas, pero lo último es pobremente abordado por las guías. Un ejemplo de lo anterior lo constituyen las guías del asma, de las cuales, Hurtado (escritor de medicina) nos dice: “Si bien la farmacología del asma es más o menos entendible, lo de los autocuidados es retórica. Y dado que la mayoría de los enfermos alérgicos tienen un fondo genético, es muy difícil alcanzar la curación total, por lo que lo cuidados para evitar los factores desencadenantes son tan importantes como la inmunoterapia y la medicación”.

(3) “Como señala el Dr. Fernando Martínez Cortes, un distinguido ex presidente del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia: “En la antropología médica existen los términos enfermedad (desease), que es la enfermedad desde el punto de vista del médico biomédico (sic) y padecimiento (illness) la enfermedad desde la perspectiva del paciente, que no son lo mismo. En la práctica médica el paciente suele ser visto como un objeto. En la práctica médica son casi exclusivamente los aspectos biológicos de la enfermedad. Lo que se ve, se pesa y se mide, y no toma en cuenta los aspectos biográficos del paciente”.

IV

Finalmente, estas perlas: – “Lo determinantes sociales, son muy importantes en la prevención, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades alérgicas, las cuales suelen ser más frecuentes, pero sobretodo más graves en los individuos de las clases populares”. –“Los problemas que los pacientes llevan a la consulta, suelen estar más allá de la medicina, están en el contexto social, pero si el médico ni siquiera lo cuestiona está legitimando al sistema socio-económico”. –“Julio Frenk en un artículo publicado en 1978 en la Revista Nexos critica los planes de estudios y los libros de texto utilizados en la carreta de medicina de la UNAM, diciendo que muchas de las enfermedades que se estudian allí no existe en México”. –“Para Edmundo Pellegrino, recocido médico y filósofo de la moral: “La medicina es la más humana de las profesiones y la más científicas de las humanidades”.  Sin embargo, a medida que la medicina tiene más recursos para la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, en ese mismo grado parece más deshumanizada y suele ver a los enfermos como objetos y no como personas que tienen un historial biográfico”.

¿Qué más añadir a esta esta deshumanización criminal generalizada? Se escribió hace más de tres mil años en el Eclesiastés (8:9) y ahora estamos en el acto final: “Vi todo eso y me puse a reflexionar en todas las actividades que se han realizado bajo el sol durante todo el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para su propio mal”.

*Periodista cultural. edgarsaavedra@outlook.com