“Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”: Benito Juárez.
Raymundo Ibáñez del Castillo. periodismotrascendente2025@gmail.com
(Primera de dos partes)
Antes de tan solo tocar el tema de la reducción de la jornada laboral de 48 horas a 40 horas semanales y, más aún, aprobar las reformas a la Ley Federal del Trabajo que regula las relaciones laborales entre trabajadores y patrones, o mejor dicho, entre empleados y empleadores, los disque legisladores, o supuestos representantes populares, como se hacen llamar los diputados federales y senadores, debieron preocuparse por cumplir cabalmente con su responsabilidad legislativa en este sentido, pero también instrumentar los mecanismos legales necesarios para cumplir y hacer cumplir las leyes en la materia.
De otra manera, podrán instrumentar reformas o aprobar iniciativas del ejecutivo a ciegas sin conocerlas y menos analizarlas, porque ni siquiera son capaces de quitarles o aumentarles una coma, dada la sumisión y subordinación al exacerbado autoritarismo totalitario para la imposición de la maldita dictadura comunista en México, porque no pueden, o no les permiten hacer su trabajo en lo más mínimo y terminan aprobando incondicionalmente leyes que nacen muertas o están ahí y nadie las respeta, pero tampoco hay autoridad que las haga valer, porque están en todo, menos en lo que deberían de hacer y por lo que les pagan nada despreciables sumas de dinero que es de los mexicanos.
De nada sirve que las reformas a la Ley Federal del Trabajo, supuestamente protejan y garanticen los derechos de los trabajadores, cuando en la práctica, en la realidad, hay una inocultable explotación y hasta sobre explotación laboral inhumana, porque la mayoría de los empleadores, o patrones, como se hacen llamar, no tienen escrúpulos para con los que sostienen las fuentes de empleo y de ingreso económico.
Tan es así, que la explotación y hasta la sobre explotación inhumana, es una realidad en nuestro país, donde los derechos de los empleados o trabajadores, son violentados flagrantemente, sin que la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), ni tampoco la Procuraduría Federal para la Defensa de los Trabajadores, hagan algo por evitar esta práctica nociva, que beneficia únicamente a los empleadores o patrones y perjudica directa y gravemente a quienes aportan su tiempo y esfuerzo, pagándoles por lo menos el “salario mínimo que cubra las necesidades básicas de una familia y la educación obligatoria de los hijos”.
Es tan engañosa esta situación en la que la mayoría de los trabajadores están en condiciones inhumanas, derivadas de la explotación y la sobre explotación laboral, que hasta se resisten a pagar siquiera un mísero salario mínimo general de 315.04 pesos diarios, que equivalen a 9 mil 582.47 pesos mensuales, aproximadamente, vigente desde el primero de enero de este año, 2026, menos van a cumplir con otras prestaciones de ley a la que los trabajadores tienen derecho y los patrones están obligados a otorgarlas, no como una graciosa concesión a los trabajadores que explotan descomunalmente y hasta en forma inhumana.
Es más, la postura del exacerbado autoritarismo totalitario para la imposición de la maldita dictadura comunista en México, con Claudia Sheinbaum Pardo a la cabeza, es tan demagógica y populista, que en abierta complicidad con sus subordinados, o mejor dicho, súbditos del otrora poder legislativo, se da el lujo de regatear y hasta ningunear los derechos a los trabajadores, porque la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, ha sido aprobada, pero aún no está vigente y no será sino hasta el próximo año, 2027, cuando empezará a ser implementada en forma gradual, hasta el 2030, cuando supuestamente se aplicará totalmente, “manteniendo los salarios y derechos de los trabajadores”.








