- Por Lic. Jocelyne del Rosario Calvo Ramírez.
Hoy en día, la salud es una de las cosas más valoradas por los humanos por la pandemia que nos hizo cambiar nuestro día a día y la calidad de nuestra vida. Cuestionarnos, sobre todo, los hábitos que tenemos y cómo podemos ayudar a nuestro cuerpo, se volvieron de gran relevancia. Fue un llamado de atención, ya que a pocos preocupaba que comíamos, si nos movíamos, si teníamos algún diagnóstico de enfermedad como diabetes o hipertensión, que son las enfermedades modernas o simplemente cómo reaccionaria nuestro cuerpo a este virus que nadie sabe cómo se comportaría y las secuelas que dejaría en nuestros cuerpos.
Alimentarnos es el acto de comer, un acto social, sin embargo, ¿verdaderamente nos nutrimos? ¿Nuestros alimentos son de calidad? ¿Las calorías son importantes? ¿Nuestro peso nos define si tenemos salud? ¿Duermes adecuadamente? Podríamos hacernos muchas más preguntas. En una introspección probablemente nuestras respuestas dejen mucho qué desear.
Durante muchos años la cultura de la dieta nos inculcó que tener el peso ideal era lo correcto y que contar absolutamente las calorías de todos los alimentos nos haría tener un control de nuestro peso y medidas, pero hemos visto que no es así, muchas y muchos hemos realizado en algún momento de nuestras vidas dietas restrictivas logrando nuestros objetivos, pero con resultados que se desvanecen con el tiempo. Hemos estado en nuestro peso ideal, pero ¿cómo está tu salud metabólica?¿Qué costo tenemos que pagar para lograr esto?
Nos hemos olvidado cómo evolucionamos como humanos. Ahí probablemente encontremos la solución a la verdadera pandemia de enfermedades modernas, nos regimos a través de los ciclos circadianos que son las 24 horas del día donde cada una de nuestras hormonas como insulina, melatonina, leptina y ghrelina entre otras tienen sus tareas en horarios establecidos biológicamente, siendo activas al recibir la primera luz del día, ya que contamos con unas enzimas en los ojos que dan la pauta al inicio de la jornada laboral, al igual cuando empieza a anochecer existen hormonas que se activarán para mejorar la calidad y recuperación de nuestro cuerpo durante el sueño, ellas están destinadas a mantener la homeostasis de nuestro cuerpo.
Pero enfoquémonos en una hormona que desde mi punto de vista es la que dirige todo esto, la insulina, muy conocida por las personas que padecen diabetes. Es segregada por el páncreas en una parte de las llamadas células beta teniendo dos funciones, una basal, durante las 24 horas del día y una pulsátil que es activada cuando hay un desequilibrio de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre por una ingesta de carbohidratos. Ante altos niveles de azúcar será segregada la misma cantidad de insulina, ya que actuará como un medio de transporte para el acceso a la célula de la glucosa y la producción de energía a nivel mitocondrial, pudiendo así obtener la energía necesaria para nuestras actividades básicas como respirar, digerir y si realizamos una actividad física extra, entre otras.
Cuando tenemos un exceso de insulina en nuestro cuerpo por niveles elevados de azúcar en sangre presentamos la llamada resistencia a la insulina teniendo algunos síntomas clínicos como acantosis nigricans que es el oscurecimiento de axilas, cuello e ingles, falta de energía, niveles altos de presión arterial, presencian de exceso de grasa abdominal (visceral), entre otros síntomas.
Para restaurar la función de esta hormona podríamos reducir la ingesta de carbohidratos, sobre todo los refinados, establecer horarios de comida, ya que su tiempo de trabajo es de 2 a 3 horas en el día, priorizar y aumentar el consumo de grasas y proteínas, ya que nos dan más saciedad y estas no hacen que haya picos de insulina, porque no se descomponen en azúcar. Claramente el azúcar nos crea una adición y como cualquier otra sustancia tendremos un periodo de abstinencia, pero con un poco de disciplina se superara sin problema.
Hay muchas otras hormonas involucradas en la salud metabólica de nuestro cuerpo que se tendrían que restaurar poco a poco, te dejo algunos tips:
• Duerme con calidad, apaga 1 hora antes tus dispositivos como celular, televisión, tablet, para que su luz azul no altere tu melatonina (principal hormona que tiene que ver con un sueño de calidad).
• Establece horarios de comida, no andes comiendo a cada rato.
• Exponte al sol, recuerda que nos ayuda a sintetizar vitamina y activar funciones hormonales.
• Come más alimentos de la tierra, olvídate de los procesados.
• Muévete, mínimo camina y realiza ejercicios de fuerza.
• Controla tus niveles de estrés.
• Realiza ayunos.
Y, sobre todo, pregúntate qué calidad de nutrientes estás comiendo, recuerda que todos los alimentos son información para nuestras células y que las calorías no importan si esto no es de calidad, al igual que no todo es peso, tenemos que valorar otras áreas más importantes de nuestra salud para poder tener una mejor calidad de vida
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