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  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.

 

Malo o muy malo, ¿qué será? Es muy malo no escuchar, ¿fingir demencia? ¿Tomarse la razón por conveniencia? ¿Por ignorancia o por no saber qué hacer? ¡Siendo claros! es muy desatinado no escuchar, no querer escuchar como “rumor”, o aunque sea como “chisme” nada de lo que no nos gusta; ya sean opiniones de los “propios” o “extraños” como decían nuestros padres o abuelos. Porque, que lo digan en la casa… entiendo que no hagamos caso, porque nunca hacemos caso de los consejos del hogar, pero que te lo digan en la calle, es decir, los extraños… es ¡vergonzoso! Entonces… no estamos actuando bien, pero aun así, ya es grosería tomarnos la razón sin dejar lugar a una discusión. Para ello, invitamos a tratar de pensar en todo nuestro pueblo, a reflexionar, pues, aunque sea poco, pero seguido, tenemos que hacer el esfuerzo de tratar de ser objetivos, realistas, fijándonos en el mundo de los demás.

Tan es así que, la señora realidad nos salpica en la cara nuestra deficiencia, nuestros múltiples errores, nuestras ofensivas conductas desaseadas; y sin embargo, insultando la inteligencia de los demás afirmamos “misión cumplida” ¡Uy! Qué derroche e inundación de cinismo. Peor aún defender lo indefendible ante el extranjero, qué no habrá alguien que le diga a la cancillería mexicana ni que feo estás?

Lo anterior, por las rimbombantes cátedras de “diplomacia” y “política exterior” de la cancillería mexicana, pero a contrario sensu, al formular declaraciones ante artículos, columnas, comentarios y notas periodísticas, publicadas por diarios y revistas extranjeras respecto a la conducción del gobierno federal durante lo que va de la actual administración entre otros temas, como: la pandemia de la Covid-19; el fatal suceso de la caída del metro Línea 12 en la Ciudad de México, así como en la antesala de lo que fue el proceso electoral, lo que provoca que nos atrevamos a recomendar que sean “diplomáticos” “políticos internacionales”, porque ello no se aprende como se “cree” en la “escuela de la vida”.

Lo que nos lleva a la cita del artículo 76, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que a la letra dice: “Son facultades exclusivas del Senado: I. Analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con base en los informes anuales que el Presidente de la República y el Secretario del Despacho correspondiente rindan al Congreso. Además, aprobar los tratados internacionales y convenciones diplomáticas que el Ejecutivo Federal suscriba, así como su decisión de terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos”. Lo que compromete a “toda la clase política” y a la ciudadana de la república, a estar pendiente de las gráciles maneras que como país debemos adoptar ante el mundo globalizado, plural y diverso de opiniones.

En ese contexto, también el representativo exterior, debe ser pertinente con lo que diga, basado en que hay posibilidades que se

actualice lo comentado en Acerca de la capacidad cognoscitiva, Primera Parte. Las conferencias Whidden, Lenguaje, Sociedad y Cognición(Chomsky-2016), “Así pues, en un sentido profundo y significativo, el lenguaje es un espejo de la mente; es un producto de la inteligencia humana, creado de nuevo en cada individuo mediante operaciones que están afuera el alcance de la voluntad o la conciencia.”

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