Compartir
  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.

Nos quejamos muchos años… y durante mucho tiempo… de sexenios anteriores, que los gobiernos pasaron por encima de las cosas, por encima de los derechos humanos, de los derechos fundamentales, del derecho laboral, a la dignidad, al modo honesto de vivir, por encima de la educación, de pueblos originarios, de las propias mujeres. Pero ahora, pueden estar pasando por encima del artículo 20 de la Carta Magna, apartado B. De los derechos de toda persona imputada que dice: “I. A que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa.”
Ello, en perjuicio de algunos investigadores del Conacyt, – aclaramos que no deseamos, ni inducimos, ni influimos para que no se investigue- Al contrario, queremos indagaciones, aplicabilidad, pero que lo haga el órgano investigador de la Fiscalía, imparcial, objetiva y nítidamente, no por ruego, recomendación o satisfacción externa, pues, la idoneidad indica investigaciones sin violar derechos de la ciudadanía ni que se vulnere la Carta Magna, para lo cual recordemos a “LOS CONSPIRADORES Y LAS VERGUENZAS EN MÉXICO”, en su libro (Aguirre, Martín Moreno, Taibo y Rosas-2015), sostienen una plática-tertulia, diciendo FRANCISCO: Abordemos un tema espinoso: la historia de las constituciones mexicanas. El 5 de febrero es un día muy importante en la historia política, social, económica, cultural, educativa y demagógica de México. ¿Por qué demagógica? Porque los mexicanos nos hemos distinguido a lo largo de nuestra historia por ser extraordinarios legisladores, pero somos incapaces de aplicar la ley e imponer el Estado de derecho en nuestro país. Ése ha sido el principal problema. EUGENIO: Es muy importante ver cómo ha cambiado la mentalidad de los ciudadanos mexicanos, a través de sus propias constituciones y cómo han quedado plasmados sus derechos en cada una. Eso es lo importante. ALEJANDRO: Yo creo que sí, hay un reconocimiento a la evolución de los derechos políticos, sociales y económicos, pero en distintos momentos -siglos XIX y XX- hemos fracasado al aplicar la Constitución, y la sociedad no reconoce a las instituciones -o le cuesta mucho reconocerlas- ni hay un respeto a la ley. BENITO: La historia de nuestras constituciones es la historia de la utopía. En mi biblioteca, en la parte de la historia, no están las constituciones, las tengo siempre en la parte de la ficción; son unas bellísimas y maravillosas novelas y, en realidad, para la vida cotidiana son letra muerta. FRANCISCO: Propongo que brindemos por nuestras constituciones que, aun cuando son perfectibles, ahí están. BENITO: Y son maravillosas. FRANCISCO: Y costó mucho trabajo promulgarlas. EUGENIO: Y son el registro de la ideología mexicana, a través de los siglos. FRANCISCO: Lo primero que se antoja es partir de la Constitución de 1824, con lo cual estaríamos cometiendo una falta histórica. EUGENIO: Por supuesto. FRANCISCO: ¿Por qué? Porque faltaría la Constitución de 1812, la de Cádiz, en la inteligencia que en ese año México todavía era una colonia española, y aunque esta constitución no se aplicó, pues no tuvo una vigencia más que en términos muy aislados y en momentos muy concretos, no podemos decir que haya sido, realmente, la primera constitución. EUGENIO: No, pero su preparación sí tuvo repercusiones en los movimientos conspiratorios que se dieron en 1808, 1809 y 1810. La constitución de Cádiz estuvo muy presente entre los conspiradores insurgentes, porque reconocía derechos muy importantes para los americanos. FRANCISCO: Pero en 1808, porque se promulga hasta 1812. ALEJANDRO: Pero recuerden que después de la invasión napoleónica a España se convoca a Cortes y hay muchos representantes criollos o hispanos avecindados en América que van a la península ibérica. BENITO: Para adherirse a Cortes. FRANCISCO: Y para participar en ellas, como todos los representantes de las colonias. ALEJANDRO: Es importante señalar que como, al menos en México, la gente ilustrada, específicamente los intelectuales que rodean al movimiento, sí se inspiran en ella y, sobre todo, son quienes consuman la Independencia. EUGENIO: Y algunos influyeron en la de Cádiz. ALEJANDRO: Sí, pero en el momento en que el Congreso, inspirado en las ideas de José María Morelos, promulga la Constitución de 1814, llamada de “Apatzingán” -que además en 2014, cumpliera doscientos años-, es cuando los constituyentes dicen: “sí muy bien constitucioncita de Cádiz, perfecto, aplauso para ellos, pero nosotros los mexicanos queremos nuestra propia Constitución”. BENITO: A mí la palabra constitución me remite siempre a civilización. El crecimiento de las democracias y de las civilizaciones van aparejados al plasmar en papel los derechos fundamentales que cualquier pueblo debe llevar adelante. Siempre me ha parecido que constitución es como nuestro escudo y nuestra bandera. EUGENIO: Así es, de hecho, la constitución sanciona el pensamiento político de la época, le da una normalización, y se encauza para que los habitantes puedan aplicarla. La Constitución de Apatzingán de 1814 es muy importante porque recoge los Sentimientos de la Nación, promulgados por Morelos en 1813. Esta constitución tiene aspectos muy importantes; sigue reconociendo a la católica como religión del Estado, pero ya establece la división de poderes y un principio de vanguardia: existe la presunción de inocencia de los delincuentes”. 29-09-2021

Compartir