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NIEGA APOYO EL INPI A COMUNIDADES MAZATECAS Y CHINANTECAS QUE FUERON DESPLAZADAS POR LA CONSTRUCCIÓN DE LAS PRESAS “MIGUEL ALEMÁN “ Y “MIGUEL DE LA MADRID”, PARA QUE PUEDAN FORMULAR Y OPERAR SU PLAN DE JUSTICIA Y DESARROLLO REGIONAL EN EL PAPALOAPAN.

Pedro Martínez Lara.

Al finalizar la década de los años cuarentas, se dio inicio a la construcción de la Presa “Miguel Alemán” como parte del proyecto hidroeléctrico iniciado en 1949 para lo cual se creó la Comisión del Papaloapan que tuvo a su cargo el estudio definitivo, la planeación y la ejecución de las obras hidráulicas proyectadas en aquellos años.
Dicha presa fue construida en las estribaciones de la Sierra Mazateca aprovechando las aguas del Río “Tonto”, cuya cortina fue ubicada muy cerca del poblado de Nuevo Paso Nacional(Temascal), teniendo como propósito fundamental evitar las inundaciones de las tierras bajas de la cuenca del Papaloapan y generación energía eléctrica suficiente para abastecer a amplios sectores urbanos asentados en las entidades del Golfo y el centro del país.
El área afectada por el embalse de la citada presa fue de alrededor de 3,000 kilómetros cuadrados de terrenos pertenecientes a los Estados de Oaxaca, Puebla y Veracruz, donde estaban asentadas numerosas comunidades indígenas, distribuidas en 6 municipios oaxaqueños: San Miguel Soyaltepec, San Pedro Ixcatlán, San José Independencia, Santa María Chilchotla, Acatlán de Pérez Figueroa y San Lucas Ojitlán; 1 de Puebla, el municipio de Tlacotepec y 1 de Veracruz el de Zongolica.
De un total de 363 localidades resultaron afectadas de manera parcial o total, alrededor de 80 comunidades indígenas que en su mayor parte eran Mazatecas, con cerca de 4,836 familias que fueron afectadas y desalojadas de su territorio original sin previa consulta por parte de las autoridades gubernamentales.
El desplazamiento y reacomodo de esa población se realizó en tres etapas, la de movilización masiva de 1953 a 1958; la de transición de 1959 a 1961; y la de consolidación en 1961. Para efectuar la reubicación de las y los desplazados, se crearon 5 zonas de reacomodo que se denominaron: Zona I de Chichicazapa municipio de Soyaltepec, Oaxaca; Zona II, Los Naranjos, Cosamaloapan, Veracruz, Zona III La Joya, Jacatepec, Oaxaca; Zona IV, Yogopi, Playa Vicente, Veracruz y Zona V, en Cihaultepec, Cotzocón, en el Estado de Oaxaca.
El impacto de los desplazamientos indígenas fue distinto, dependiendo de la lejania de sus lugares de origen, los que fueron inundados por el vaso de la presa, habiendo sido mayormente afectadas las comunidades que les tocó reubicarse en las zonas más distantes, que correspondió a la zona de Cihualtepec, mismas que enfrentaron graves problemas por ser trasladados junto a sus familias a un entorno geográfico hostil por su clima, la incomunicación y porque las tierras que les tocaron no eran aptas para la agricultura.
El caso de la Presa “Cerro de Oro”
Posteriormente en los años 70s y ochentas, se construyó la Presa “Cerro de Oro”, llamada oficialmente “Miguel de la Madrid”, para lo cual tuvieron que expulsar de sus territorios a más de 3000 familias indígenas Chinantecas con alrededor de 26,000 habitantes pertenecientes de 56 ejidos de los municipios de Tuxtepec, Ojitlán, Jalapa de Díaz y San Felipe Uscila, los cuales se opusieron rotundamente a dicho proyecto que generó graves conflictos de orden social y religioso.
Al igual que con la presa anterior la población indígena Chinanteca desplazada perdió sus casas, parcelas, iglesias y territorio étnico, panteones, sitios sagrados y tuvieron un impacto negativo en sus lenguas maternas y sus culturas, al ser desalojados hacia otros territorios lejanos e inhóspitos que les eran totalmente ajenos; como consecuencia de este desplazamiento, se dio la desarticulación en sus formas de organización social tradicional y sobre todo la pérdida de su identidad cultural al desvincularlos de sus comunidades de origen, resultando como consecuencia la desvinculación consanguínea, pues se dieron casos de familias que perdieron toda relación de parentesco y afinidad con sus familiares originales que permanecieron ubicados en pequeños espacios que no fueron cubiertos por las aguas del vaso de la referida presa “Miguel de la Madrid”.
En ambos casos las localidades indígenas Mazatecas y Chinantecas fueron víctimas del atropello y la voracidad de los gobiernos neoliberales del siglo pasado, quienes construyeron ambas presas para procurar el progreso de vastas regiones de la República Mexicana, a costa del sufrimiento, despojo, exclusión social y deterioro de los bienes culturales de los territorios ancestrales de los pueblos Mazateco y Chinanteco, quienes siguieron aportando sus recursos para la generación de energía eléctrica a pesar de que en sus comunidades se siguen alumbrando por la noches con trozos de ocotes o con candiles de petróleo, porque ni siquiera han logrado que sus comunidades sean totalmente electrificadas.
Recientemente le enviaron una carta a la Presidenta Sheinbaum, sin embargo ella la turnó al titular del INPI y este a su vez se los envió a una funcionaria de cuarto nivel, quien solo se concreto a decirles que leyeran las reglas de operación del INPI y si tuvieran alguna duda que se la consultaran al representante que el INPI tiene en la ciudad de Oaxaca, por que ellos en oficinas centrales están sumamente ocupados atendiendo otras demandas mas importantes que les han sido encomendadas por el anterior Presidente.
Por esa razón los Chinantecos y Mazatecos piensan volver a dirigirse a la Presidenta de la República o plantarse frente al Palacio Nacional para reclamar la atención que merecen, ya que los directivos del INPI por tener a sus amigos en el Consejo Indígena del Estado de Veracruz, solo se encuentran atendiendo a los desplazados de ambas Presas que quedaron ubicados en aquellas zonas del Uxpanapa y a los del Estado de Oaxaca, ni siquiera los apoyan a elaborar su Plan de Justicia, ¿será que esto es consecuencia de la enemistad que actualmente existe entre el titular del INPI y el Gobernador de Oaxaca?….
Lo anterior es totalmente injusto, como lo es también que el Municipio de Tuxtepec, donde el Catálogo del INPI reconoce la existencia de más de 70 comunidades indígenas, ni siquiera la pareja de ex panistas que tienen en sus manos el poder municipal haga algo por estos compatriotas que históricamente han sido despojados de sus recursos y la nación entera tiene una inmensa deuda histórica con ellos. Que será necesario que empiecen a bloquear carreteras o tapar las entradas a las presas hidroeléctricas para que les hagan caso en sus legitimas demandas?….. el tiempo nos dirá muy pronto que es lo que va a pasar en esa zona que de por si es explosiva socialmente.

Los Mazatecos y Chinantecos han expresado abiertamente: “por nuestra parte estamos en la mejor disposición por apoyar en la organización de las reuniones de consulta con Autoridades Municipales, órganos de Representación Agraria y organizaciones sociales, con el propósito de que sean nuestras propias comunidades las que determinen la realización de las diversas acciones programáticas de acuerdo con nuestras formas de organización, problemáticas específicas y la vocaciones productivas”.
Estaremos atentos a ver que deciden nuestros gobernantes.

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