- Luis Miguel Urbiña Calvo
Primero que nada agradecemos al CEDART Oaxaca, por tan noble gesto de brindar todas las facilidades para llevar a cabo el evento del día 28 de octubre del 2024, dentro de la feria del libro, evento que tuvo lugar en el auditorio, la presentación del libro Primera Antología Oaxaqueña de Cuentos y Leyendas, que en esencia se promueve la escritura y lectura para niñas, niños, jóvenes y adultos.
Como segundo punto se expusieron los motivos que lleva a un escritor a escribir… Así mismo reconocemos en las catorce plumas su participación, talento y atrevimiento para con las leyendas, relatos y cuentos expresados en la Antología que, esperamos, provoque la lectura y la escritura.
Del CEDART, reconocemos el talento presente y prometedor de los estudiantes de artes en Oaxaca, que como bien se sabe el estado de Oaxaca, es cuna de pintores, escultoras, escritores y artistas en general.
Actividades culturales cómo la de Oaxaca escribe, CEDART y otras instituciones colaboran y apoyan en la creación, difusión y promoción de las artes. No nos cabe duda que repercutirá en actividades escolares, culturales y sociales de nuestro Estado.
Escribir, entre otras cosas, nos mueve para expresar lo que queremos, nos gusta o no nos gusta, incluso lo bello o no bello de la vida, sentimientos propios o ajenos, en fin… Cada quien tendrá su definición o punto de vista respecto a la ya escritura, muy respetables todos.
Incluso también los motivos que lleva a la escritura, muy respetables. Igualmente, agradecemos la iniciativa para construir y publicar el libro.
Por otro lado, y en plano de los reconocimientos, se fue el gran Fernando “Toro” Valenzuela; por los grandes años de béisbol de altísimo nivel que nos regaló a los terráqueos, por las alegrías que dio a México, que dio a los Dodgers de los Ángeles, béisbol de Antología, de grandes y hasta de fantasía. ¡Gracias!
Y, miren que fue triunfador cuando no existían las redes sociales, no existía el internet, no existía el teléfono celular y, batió a los Yanquis de New York, precisamente fue ahí cuando empezamos a saber de béisbol. El “Toro” Valenzuela no necesita salón de la fama, porque todos lo queremos y respetaremos en México, América Latina y el mundo.
El toro nos hizo vibrar y sentirnos beisbolistas, así como con Julio César Chávez, nos sentimos boxeadores y con el “Niño de Oro”, “Hugol” o el “Macho” Hugo Sánchez Márquez, nos sentimos futbolistas. Ahora le diremos al ‘Toro Valenzuela, saludamos a “Babe Ruth”. Que Dios bendiga a Fernando el “Toro” Valenzuela y que ¡Que Viva Fernando Valenzuela!, ¡Que viva Fernando Valenzuela!, ¡Que viva Fernando Valenzuela!








