Los otros datos
José Antonio Hernández Fraguas
Los resultados de la elección del próximo año son hasta ahora inciertos. Aunque las encuestas siempre colocan arriba al partido oficialista en casi todos los cargos a disputarse, la verdad es que nadie puede asegurar nada porque falta tiempo todavía y todo puede suceder.
Por un lado, veremos como se vuelca todo el aparato de gobierno en apoyo de su partido y por el otro, si se aprovecha eficientemente la escasa entrega de resultados del gobierno federal y de los locales encabezados por MORENA y aliados, y si se hace una campaña inteligente y propositiva.
Pero si algo está quedando claro es que hay nerviosismo y preocupación en el oficialismo por lo que pueda pasar, y eso queda demostrado con lo que últimamente ha sucedido en el ámbito político, me explico:
Primero, el que se haya caído la candidatura de Samuel García para la presidencia de la república, complicó el posible escenario de quitarle votos a la oposición para favorecer al partido del gobierno y aliados, y eso hizo que se moviera todo en la estrategia oficialista. El ridículo que se hizo en Nuevo León por parte de su gobernador, pero que desenmascaró el perverso acuerdo entre su partido y el presidente, fracasó y descubrió lo endeble que está hasta ahora la campaña oficial.
Luego, ante ese fracaso, MC se reúne y decide que será hasta enero cuando determine quién será el o la posible cabeza de su movimiento para la candidatura presidencial, pero también decide, por declaraciones de su líder, Dante Delgado, que rompe el bloque de contención que mantenía a toda la oposición unida para que no se atropelle a la Constitución y que no pase ninguna reforma planteada por el presidente de la república. El senador Dante dijo a los medios que “los agravios tienen consecuencias” y que ese bloque “está muerto”, con lo que se perfiló la idea de que con el apoyo de senadores y diputados de ese partido, sería posible aprobar lo que el presidente tanto anhela para consolidar su proyecto, aunque en la Cámara de Diputados ni sumando a los emeceístas le alcanza al oficialismo para tener la mayoría calificada. Los “agravios” a que se refirió el senador fueron que simplemente se aplicara lo que dice la ley y la Constitución en ese estado norteño y no prosperara el capricho y el voluntarismo de una sola persona.
Y después, ante la iracunda reacción, que solo refleja lo inestable de las convicciones de algunos integrantes de MC, o cuando menos de su dirigente, el presidente AMLO, anuncia que adelanta para febrero la presentación de sus iniciativas que había dicho que haría hasta septiembre antes de irse, una vez que hubiera ganado la mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso, pero ante los otros datos que seguramente ya tienen, se adelantan las propuestas: una para una reforma judicial que contemple la elección por voto directo de jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial; otra, para la reforma electoral que disminuye al INE y al TEPJF, y una más para asegurar la militarización de la guardia nacional.
Y al mismo tiempo, se propicia, con una evidente mano negra, la desestabilización del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con la supuesta rebelión de tres magistrados que piden la renuncia del presidente de ese tribunal, conflicto completamente artificial e innecesario por inoportuno y porque pone en serio riesgo la calificación última de todo lo relacionado con la materia electoral.
Parece ser que, independientemente de los sondeos que las encuestadoras han dado a conocer ampliamente y con un gran revuelo mediático, en palacio tienen los verdaderos datos del posible comportamiento electoral y, por eso, se apresura una nueva estrategia: si MC apoya las iniciativas, empezando por la aprobación de una nueva integrante de la Corte, entonces es posible que también se apoyen las reformas constitucionales que proponga el titular del Poder Ejecutivo, solo se tendría que buscar unos pocos votos legislativos más para ello y así dar un golpe mortal a nuestra democracia; si MC se mantiene congruente con lo que ha sido su discurso hasta ahora y sus integrantes votan en contra de esas posibles reformas, lo que ya han declarado algunos y algunas de sus legisladores, el presidente tendrá tres meses o más para hacer campaña todos los días en la mañana, durante marzo, abril y mayo, anunciando y promoviendo sus iniciativas, justificándolas en que es necesario modificar radicalmente al INE y al TEPJF, pues, no son eficientes ni democráticos en sus resoluciones, como lo han venido diciendo para descalificar a las autoridades electorales y también para prevenir o prepararse para un escenario adverso a su partido y a los que lo acompañan, buscando que los órganos electorales estén desacreditados y, en dado caso, así no aceptar los resultados; desviar el tema del fracaso en materia de seguridad, que será sin duda un tema relevante para el discurso de la oposición y, de paso, desacreditar a la Corte, más de lo que ya han tratado de hacer, pues tiene pendiente la resolución de varios asuntos que implican un revés serio para el ejecutivo.
Algo saben, pues, en MORENA y su dirigente, que parecen preocupados y nerviosos. Al tiempo.







