Compartir
  • Por: Mtro. José María Villalobos Rodríguez.

La decisión anunciada esta semana por Citibank de vender su inversión en México no debiera de provocarnos urticaria ni desgarre de vestiduras.

Nuestro país tiene un muy enrarecido historial en el tema de ahorro y crédito que proviene de una normativa muy permisiva por parte de los reguladores federales bajo la cual los delitos o irregularidades de dueños o empleados de la banca comercial son “pecata minuta”.

Desde el sexenio de Ernesto Zedillo nuestras reglas permiten legalmente el anatocismo (cobrar intereses al acreditado sobre intereses), embarcaron a ingenuos deudores en el pago en Unidades de Inversión (UDIS) con lo cual indexaron a favor de los acreedores bancarios los pagos de hipotecas sobre sus casas o sus créditos personales. Los fondos de retiro son otra Caja de Pandora.

En la actualidad y abiertamente la banca coloca tarjetas de crédito con altísimas comisiones e intereses que las vuelven impagables para sus usuarios.

El advenimiento de la emergencia sanitaria federal que expresamente prohibió en territorio nacional la construcción, minería, educación, entretenimiento y otros servicios “no esenciales” llevó en México a la ruina a miles de familias o pequeños emprendedores que literalmente vivían al día.

Taxistas, hoteleros, restauranteros, transportistas, proveedores de materiales de la construcción, mini o grandes empresas turísticas, escuelas, papelerías, cines, salones de fiestas, músicos, proveedores del gobierno vieron caer de súbito sus ingresos.

La banca hace una función de intermediar entre quien tiene ahorro y quien requiere crédito. Pero con dos años de COVID ni unos ni otros la están pasando bien.

Los que tenían ahorro para su retiro o emergencias tuvieron que recurrir a todo o parte de él para poder subsistir. Esto mermó los fondos que los bancos pudieran prestar. Para los sitios como Oaxaca o Quintana Roo los bancos giraron la orden a sus sucursales de que cero préstamos a tales empresas dado que COVID los dejó sin ingresos –pero con deudas con proveedores, fisco o empleados.

La insolvencia se generalizó y la política federal de cero apoyo a emprendedores vino a sellar su suerte. La banca embargó miles de autos que eran el sustento de familias, se adhirió a los respaldos que el Banco de México puso a su disposición hasta septiembre 2021 para darles plazo o quitas de pago a deudores afectados.

Citibank fue junto con Banco del Ejército uno de los bancos que no fue incluido por

José López Portillo en el decreto de la “nacionalización de la banca” de 1982.

Cuando Salinas de Gortari privatiza empresas la joya de la corona fue Teléfonos de México. BANAMEX, SNC y BANCOMER SNC fueron las otras dos.

Alfredo Harp Helú y Roberto Hernández – dueños mayoritarios de la casa de bolsa ACCIONES Y VALORES pretendían quedarse con TELMEX; pero de Los Pinos salió otra señal y fue vendida al Ingeniero Civil Carlos en alianza con ATT y France Telecom. Su premio de consolación fue BANAMEX – que en los 1990´s tenía los mejores sistemas informáticos para esa época y lideraba en banca comercial.

Los nuevos dueños consolidaron el negocio hasta que decidieron aceptar la oferta de compra de CITIBANK con lo cual entregaron un próspero negocio en marcha en el sexenio de Ernesto Zedillo- quien aprovechó la transacción como si fuese gran logro de su administración y de confianza al atraer inversión extranjera.

Las turbulencias económicas y los frecuentes maridajes entre el poder político y la banca en México han sido legendarios y muy, pero muy OPACOS.

La herencia del FOBAPROA que legó Ernesto Zedillo y su Secretario de Hacienda Guillermo Ortiz hará que nuestros tataranietos sigan pagando la enorme deuda que con aprobación del Congreso hizo pública la deuda privada.

En el sexenio de Calderón y ya con CITIBAMEX en el control se dieron casos sonados de cobros opacos a PEMEX por proveedores de perforación marina de pozos. Hubo evidencia de complicidad dentro del propio CITIBANAMEX.

Desde antes de la pandemia se notaba una falla frecuente en los sistemas informáticos de CITIBANAMEX y como los bancos españoles BBVA. Santander y BANORTE le comían mercado. El abandono federal a BANOBRAS le abrió el mercado de crédito a gobiernos locales –favoreciendo a Interacciones-Banorte y

BBVA. Los grandes sindicatos se acomodaron con Santander y la banca popular fue ahora el nicho para COPPEL y Banco Azteca.

¿Porqué decide vender City?. En el mundo hay una revolución de bancos sin sucursales, con excelentes sistemas informáticos y sin miles de empleados.

La competitividad de estos nuevos bancos informáticos pone en jaque al viejo estilo de la banca comercial mexicana-llena de una tramitología costosa y lenta.

Ahora los algoritmos computacionales analizan en segundos las solicitudes de crédito y llevan las cuentas de ahorro con un mínimo de personal.

Lo que por su conveniencia hace CITIBANK es abandonar un negocio que ya no le interesó y en el que no maximiza sus utilidades – y en el que hace años no quiso invertir en poner al día en la atención minorista en la India, México o Japón. Nada tiene que ver en su decisión las políticas públicas de la 4T.

No hay un despecho para México sino la decisión centralizada de Citibank de volver a sus orígenes como banquero de inversión –ya no de menudeo.

Toda la especulación de café – que en la salida de CITICORP ve un cataclismo corresponde a la mente pródiga del llamado SOSPECHOSIMO del mexicano que bautizó Santiago Creel Miranda.

¿Quién se quedará con Citibanamex?…….Solo participaran los grandes capitales de siempre: los Hank, los Salinas Pliego, los Slim y los de SANTANDER.

Con cerca del 83% del gasto federal comprometido en 2021, mas la compra de la refinería de Shell por Pemex junto con la nueva refinería en Tabasco, el FFCC del Istmo más la Ruta Maya la Federación solo puede ser el testigo de honor en la firma de los contratos y deberá cobrar impuesto sobre la renta a los vendedores.

Compartir