Lo que conviene a México
José Antonio Hernández Fraguas
Pues todo parece indicar que cuando menos cinco de los aspirantes del Frente Cívico por México alcanzarán las firmas requeridas para pasar a la siguiente fase en el proceso de selección para elegir a quien se encargará de coordinarlo y, después, cuando la ley lo permita, se convertirá en precandidato o precandidata a la presidencia de la República.
Los tres partidos políticos que forman parte de esa alianza, estarán representados por quienes lograron obtener el apoyo de 150, 000 personas o más que se registraron y firmaron a su favor.
Por el PAN, Xóchitl Gálvez y Santiago Creel; por el PRI, Beatriz Paredes y Enrique de La Madrid y por el PRD, Silvano Aureoles, de acuerdo a lo que ellas y ellos mismos, o las dirigencias de esos partidos, han declarado. Con las firmas obtenidas, se integrará el padrón de electores que podrán votar el próximo 3 de septiembre, de conformidad con las reglas establecidas para ello.
Y una vez que sea confirmado quienes sí cumplieron con ese requisito, las y los aspirantes participarán en los foros regionales que se realizarán durante los siguientes días de agosto, y aunque no podrán hacer propuestas, por las limitantes que definió el INE, si podrán debatir y analizar sobre los temas nacionales que interesan a la ciudadanía y que el gobierno federal y los gobiernos locales se han encargado de ubicar en la polémica nacional, como si fuera a propósito pasarles los balones fáciles para que puedan meter gol.
El tema de los nuevos libros de texto para maestros y alumnos de primaria y secundaria, plagados de errores que el gobierno se niega a reconocer y a corregir, aunque estén a la vista de todos; el tema de la violencia desatada en varias entidades de la República – la mayoría – y la inseguridad que padece la ciudadanía, asaltos en la vía pública, en las carreteras, en el transporte público, en las casas habitación, el espeluznante número de homicidios dolosos (80 en promedio diarios); la falta y el desabasto de medicamentos en el sector público de salud; el grave daño al medio ambiente por las obras del tren maya o por el derrame de petróleo en el mar; el uso de la procuración de justicia en algunos estados para encarcelar a sus opositores; la permanente violación a las leyes y a la Constitución y el desacato a los mandatos judiciales, en fin, pareciera que se empeñaron en darle un discurso cómodo y fácil a la oposición.
Aunque también se pueden aprovechar esos foros para escuchar y abrirse a la ciudadanía, para construir el plan de gobierno del frente que se pueda ofrecer a las y los electores en la campaña política, y para acercarse a quienes no militan ni simpatizan con ningún partido, que es en donde finalmente puede estar la diferencia en los resultados electorales. Es, pues, una oportunidad para mostrar que sí se pueden hacer bien las cosas, dejando en segundo término los intereses de los partidos y retomando las banderas ciudadanas.
Por otro lado, las “corcholatas”, así les gusta que se les diga, continúan en sus campañas, aunque ahora muy desangeladas, defendiendo todo lo que se hace y se dice en el gobierno, pero con las bardas y los espectaculares en todo el territorio, aunque hayan recibido la instrucción de bajarlas, a lo que nadie hizo caso; haciendo eventos de promoción personal, con propuestas anticipadas, a pesar de los lineamientos del INE, en abierta violación a la normatividad electoral, como es el caso de Marcelo Ebrard, que primero propuso su plan de seguridad, luego el de salud y luego el de las mujeres, lo que le ha valido la crítica de sus compañeros de partido o aliados que también están participando, dando la impresión de que se rompe la unidad a la que también fueron instruidos. Pareciera que lo que está buscando es la descalificación o inhabilitación por las autoridades electorales, pues esa es la sanción que se aplica a quien no respeta los tiempos y la ley.
Lo importante es que en poco menos de un mes ya sabremos quién será él o la candidata de cada una de las fuerzas que se encontrarán en el proceso del próximo año. El tres de septiembre conoceremos el resultado del Frente Amplio por México, y el cinco o seis, el de MORENA y sus aliados. A partir de ahí veremos también si se conserva la unidad y se aceptan civilizadamente esos resultados o si habrá ruptura o impugnaciones. A Movimiento Ciudadano habrá que esperarlo hasta noviembre para que decida si insiste en ir solo o hace alianza con alguna de las coaliciones que ya están muy bien definidas.
Ya con las candidaturas resueltas podremos saber, también, si se confirma la voluntad democrática de los participantes, si habrá juego limpio y si va a respetarse la decisión popular expresada en las urnas. Ojalá veamos un proceso electoral en orden, con apego a la legalidad y en un ambiente de normalidad democrática, eso conviene a todas y todos. Al tiempo.








