Claudia HOPPY BAUTISTA*
CHIHUAHUA, CHI.-Hoy quiero hablarte de la importancia de crear redes tan fuertes que cuando un plan no sale como esperabas, puedas confiar tanto en alguien de tu red que seas capaz de entregar, confiar y soltar.
Tengo más de nueve años construyendo una red de contactos basada no solamente en intercambiar tarjetas o números de teléfono, sino en algo mucho más importante: confianza.
Y este mes esa red fue puesta a prueba.
Desde hace tres años he estado, como decimos en México, picando piedra para colocar mis corchos y botellas con productores de destilados en diferentes partes del país.
Eso me ha llevado a viajar constantemente, visitar productores, entrar a sus fábricas, conocer sus proyectos y, sobre todo, escuchar qué necesitan. Qué les preocupa. Qué les cuesta. Qué quieren construir.
Y en ese camino ocurrió algo que no estaba exactamente en mis planes: de tanto conocer personas, productos, proveedores y necesidades, me convertí también en una conectora de soluciones.
Una persona necesita una botella. Otra busca una etiqueta. Alguien requiere un proveedor. Otro quiere entrar a determinado mercado. Y muchas veces descubro que dentro de mi propia red está la persona que puede ayudar.
Ese camino también comenzó a abrirme las puertas de ferias, exposiciones y conferencias.
Y dar conferencias es algo que disfruto muchísimo. Me he preparado para hacerlo y he descubierto que un escenario no solamente sirve para compartir lo que sabes: también es una ventana extraordinaria para generar conexiones, oportunidades y negocios.
Por eso, cuando recibí la invitación para participar como conferencista en un importante encuentro alrededor del mezcal en Santiago Matatlán, Oaxaca, me emocioné muchísimo.

Preparé cada lámina, cada mensaje, cada momento. Había imaginado muchas veces estar ahí. Pero conforme se acercaba la fecha, todo comenzó a complicarse: los vuelos no coincidían, los tiempos no daban. En la empresa surgieron situaciones que requerían mi presencia y, poco a poco, aquello que me había provocado tanta ilusión comenzó a convertirse en una enorme carga. Dejé incluso de dormir bien pensando ¿cómo le voy a hacer? Hasta que una de esas noches cambié la pregunta.
En lugar de seguir pensando por qué no podía hacerlo, apareció esa frase que tantas veces me ha acompañado ¿y si buscas el cómo SÍ?
Entonces pensé: ¿y si yo no puedo estar físicamente ahí, pero mi mensaje sí puede llegar?
Necesitaba encontrar a alguien con un perfil muy particular: creativa, comunicadora, capaz de pararse frente a una audiencia, entender el mensaje, hacerlo suyo y, sobre todo, alguien en quien pudiera confiar plenamente.
Revisé mentalmente mi red de BNI. Y rápidamente apareció un nombre: Karla Martínez de Aguilar, directora editorial de la Revista Mujeres Shaíque.
Le hice la propuesta y me dijo Sí. Entonces comenzó otro proceso.

Rediseñé la presentación, hicimos llamadas, compartimos información y llegó el gran día.
Yo pensaba que la aventura estaba resuelta. Pues no.
Poco antes de la conferencia, Karla me llamó para decirme que las carreteras estaban cerradas debido a diferentes actividades relacionadas con la Guelaguetza.
Sentí que me comenzaban a sudar las manos. Otra vez llamadas. Otra vez buscar alternativas. Otra vez negociar tiempos.
Y nuevamente ¿cómo SÍ?

Hasta que llegó la llamada que estaba esperando. Karla había encontrado rutas alternas.
¡Lo logró! Y en ese momento descansé.
Algo que días antes parecía que se había caído por completo estaba sucediendo.
Yo no estaba físicamente en aquel escenario, pero estaba mi mensaje, estaba mi trabajo y, sobre todo, estaba una persona de mi red en quien podía confiar para representarlo.
Ese día entendí todavía más profundamente algo:
Una verdadera red no se mide por cuántos contactos tienes. Se mide por cuántas personas levantarían la mano cuando las necesitas y por cuántas veces tú has levantado la mano por ellas. Eso no se construye en una noche.
Durante más de nueve años, BNI me ha enseñado a trabajar las relaciones siguiendo una metodología, dando antes de pedir, generando referencias, cumpliendo compromisos y entendiendo que la confianza también tiene que trabajarse.
Porque hacer networking no es coleccionar contactos: Es construir relaciones, es sembrar confianza mucho antes de necesitarla.Y cuando llevas años haciéndolo, sucede algo maravilloso: un obstáculo deja de significar que todo terminó. Simplemente significa que tendrás que encontrar otra ruta. Hoy quiero invitarte a mirar tu propia red.
¿Tienes personas a quiénes podrías entregarles algo verdaderamente importante y decirles: “Confío en ti”? Y todavía más importante ¿para cuántas personas eres tú esa persona?
Porque quizá la red más poderosa no es la que te abre una puerta.
Es aquella que, cuando una puerta se cierra, te ayuda a encontrar otra entrada.
Gracias, Karla, por ser mi voz, mi amiga, mi compañera y mi apoyo cuando más lo necesitaba.
Y gracias a todas esas personas que durante años han formado parte de esta red.
Seguiremos conectando personas, creando oportunidades y, cuando parezca que algo no se puede seguiremos buscando el cómo SÍ.

*Empresaria | Conferencista | Conectora de negocios
Buscando el cómo SÍ
Teléfono: +52 614 342 9564
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