LA NOCHE NEGRA
José Antonio Hernández Fraguas
Seguramente hoy mismo, lunes 8 de mayo, la SCJN estará revisando y resolviendo el proyecto del ministro Alberto Pérez Dayán que propone al pleno invalidar la primera parte del llamado “plan B”, es decir, las reformas a la Ley General de Comunicación Social y a la Ley General de Responsabilidades Administrativas, argumentando que durante la aprobación de esas leyes en el Congreso, se cometieron un cúmulo de violaciones graves e irregularidades que afectaron el proceso legislativo.
La reforma a esas dos leyes, más las realizadas a otras cuatro que integran el “plan B”, fueron aprobadas en cuestión de horas y sin el debate necesario por la mayoría de MORENA y aliados en el Congreso, recurriendo a la “aplanadora legislativa”, por lo que fueron interpuestas diversas impugnaciones para que sea la Corte la que resuelva si existen violaciones o contradicciones con la Constitución.
El ministro ponente, al dar entrada y revisar su contenido, decide proponer a las ministras y los ministros, que se invaliden de plano esas reformas, sin entrar al fondo de la discusión, o sea, no revisar si hay o no contradicción con la Constitución, porque el procedimiento legislativo no cumplió con lo que manda el reglamento correspondiente.
Hoy se sabrá cuál fue la decisión de la Corte, que requiere de 8 votos como mínimo para aprobar ese proyecto. ¿Y qué pasa si no se alcanzan eso ocho votos? Eso no significa que el “plan B” quedaría aprobado; entonces la Corte debe revisar a detalle si se viola o no la Constitución, con lo que puede echar para atrás el contenido de esas reformas declarándolas inconstitucionales.
Y como parece que ya le gustó a Morena y sus aliados legislar de prisa, sin cuidar las formas y sin respetar las normas que rigen el procedimiento legislativo, el pasado viernes 28 de abril nuevamente aprobaron por la vía “fast track” 20 proyectos o dictámenes de distintas leyes y reformas constitucionales que son únicamente del interés del presidente de la república.
Sin el menor recato, inventando una sede alterna, en algunos momentos al parecer sin el quórum necesario, llamando a la suplente de una senadora que estaba en una comisión oficial del senado en el extranjero y a un senador que estaba enfermo, los oficialistas le cumplieron la instrucción al presidente en menos de cuatro horas, otra vez sin discusión legislativa y violando el reglamento.
Además, ese grupo de legisladores y legisladoras, hicieron quedar en ridículo a su coordinador Ricardo Monreal, quien ya se había comprometido con la oposición a votar y designar a un comisionado del INAI, a cambio de que se realizara la sesión y en el pleno de esa cámara pudiera discutirse y votarse el paquete de leyes y reformas constitucionales que les urgía aprobar para atender las indicaciones que se dictaron desde palacio nacional.
El coordinador de MORENA, Monreal, quedó como incumplido ante los acuerdos con la oposición y fue desdeñado por los senadores de su propio partido, pues votaron en contra de lo que supuestamente ya había “amarrado” y eso generó una reacción de toda la oposición que tomó la tribuna del senado y declaró que no permitiría el desarrollo de la sesión hasta que se cumpliera con el nombramiento del comisionado del INAI.
Dos días de conflicto, que terminaron cuando MORENA y sus aliados fueron a recibir línea al palacio nacional y se encontraron con la indicación precisa de aprobar ese paquete a como diera lugar. Aún a sabiendas que se violentaría el proceso, salieron de ahí y casi en lo oscurito sesionaron en lo que ya se conoce como la “noche negra” del senado.
Nuevamente, Las y los senadores de oposición acudirán a la Corte y es muy probable que también ese paquete legislativo o las reformas y leyes que se impugnen puedan ser desechadas de plano por incumplimiento, otra vez, del procedimiento legislativo.
Y el aspirante a la presidencia de la república, Ricardo Monreal, que había mantenido una postura digna ante el embate del ejecutivo, se dobló, por una foto con el presidente y las demás corcholatas, todos sonrientes, y ahora dice que prefiere no ser nada antes que traicionar a AMLO.
Así, en unos días, se pierde la dignidad de un aspirante serio, la del senado, la del poder legislativo y la de las y los legisladores que se prestaron a algo sucio en esa “noche negra”. Una foto con el presidente fue la moneda de cambio.
Y después dirán que la Corte traiciona, que sus ministros y ministras son conservadores y que están en contra de la cuarta transformación. ¿Para qué seguir las leyes, si es más fácil romperlas y luego descalificar a quien se encarga de que las cumplan?







