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Heraclio Bonilla

No me vengan con que la ley es la ley. Dijo el resentido social cuando entendió que sus respaldos vivían bajo esa comprensión de su realidad.

Para este dictadorzuelo en gestación, que se veía agigantado en el espejo convexo de sus patrocinadores, que compran con su dinero voluntades, bienes y servicios, sin comprender que aquellos viven permanentemente fuera de la ley y corren el riesgo de ir a prisión o perder la vida en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad del Estado o contra su competencia, se expresó igual que ellos pero sin comprender los alcances de su expresión, pues a diferencia de sus patrocinadores, él sí quería vivir dentro de los límites de la ley, incluso, anheló y alcanzó el cargo público más elevado que esa ley que desdeñaba, permite a los mexicanos.

No mentir, no robar y no traicionar, fueron sus tres grandes mentiras para lograr sus objetivos. Muchos le creímos, más por la esperanza (en el significado profundo que a esta palabra dan las religiones) de acabar con una larga historia de corrupción, impunidad y abusos desde el poder, que por convicción.

Así, le concedimos el cargo que tanto ambicionaba, mediante un proceso democrático incuestionable. Estábamos ansiosos por empezar a ver los cambios prometidos; amanecíamos cada día con la ilusión de escuchar que tal o cual político corrupto, criminal, abusivo, etcétera, había sido aprehendido y encerrado en una prisión para que pagara por los delitos cometidos, sin embargo, cada día era una nueva decepción.

Invitó a su gabinete a varios que debían ir presos porque creía que nadie lo iba a cuestionar; despreció a muchos que comparten su falsa ideología socialista; se asoció con los mismos de siempre: delincuencia organizada, banqueros, grandes empresarios nacionales y extranjeros, políticos extranjeros, usó prestanombres, etc, etc.

Lleva ocho años encubriendo a miembros de su partido señalados por la justicia norteamericana y por el pueblo de México de ser delincuentes, creyendo que basta que salga a decir que no son delincuentes y que él les brinda su confianza para que queden “purificados”, sin embargo, cada día descubre que no es así.

Hoy, al menos él y dos de sus hijos son señalados por las instituciones policiales y de justicia de los Estados Unidos de América, de haber cometido delitos por cientos de miles de millones de pesos, solo que ante dichos señalamientos, no puede hacer lo mismo que hace aquí con todo el sistema de justicia a su servicio.

Hoy, somos testigos del desmorenamiento, es decir, de la autodestrucción de su partido morena. Él lo construyó y él lo está destruyendo.

Estiró la liga hasta reventarla; Rocha Moya e Inzunza le hicieron mucho daño a su partido por la necedad de protegerlos sin importar violar la ley que sí es la ley y lo mismo sucederá con otros gobernadores, al menos cuatro, que debieron separarse del cargo hace mucho tiempo.

Haber colocado a la científica ante los ojos de todos como una marioneta que él mueve según sus intereses (sea cierto o no, esa es la percepción popular), produjo un enorme desprecio de las mujeres que se reconocen como mujeres, pues ha resultado una decepción que el arribo de “la primera mujer presidenta con a de mujer”, en realidad se trate de una mentira más “del patriarcado”, pues como todas y todos (dijera el bobo Melesio de san Cristóbal) podemos constatar, le dejó armado el gabinete, a excepción de Omar García, también el congreso de la Unión y después de terminar formalmente su sexenio, el poder judicial federal.

Sin embargo, la historia no termina de escribirse, doña Clau ya se encariñó con el poder y sabe perfectamente que si quiere ser presidente, debe tomar la opción que le ofrecen los gringos: entregar a los que están en la lista que no se ha hecho pública. Todo indica que ya tomó esa opción y que el gran mentiroso está enterado por eso abandonó el rancho al que debimos mandarlo en el 2018, pero como dije, le creímos.

No debemos temer un golpe de Estado, el actual embajador gringo no vino de turista, ya habrá platicado lo suficiente con el ejército mexicano para mantener la tranquilidad social ante la turbulencia que generen las próximas detenciones.

Chinuni (pilón en mixteco): Ya se secó el arbolito donde dormía el pavorreal/ ahora dormirá en el suelo, ahora dormirá en el suelo/ ay pobrecito animal.

 

 

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