Compartir
  • Por José Antonio Hernández Fraguas.

Pasó el día de la elección y, una vez que se terminen los cómputos y que se diriman en tribunales electorales las posibles controversias, seguramente quedarán confirmados los triunfos de Manolo Jiménez en Coahuila y de Delfina Gómez en el Estado de México.

En Coahuila, una amplia y contundente ventaja le da el triunfo a la coalición PAN, PRI, PRD, con un gran candidato, joven, preparado, conocedor de su entidad y echado para adelante, que realizó una campaña seria y que vence a los tres partidos que han actuado como bloque oficialista en apoyo del presidente, pero que en éste estado se dividieron gracias a un manejo equivocado y desaseado del presidente nacional de MORENA, Mario Delgado, quien es, sin duda, el gran perdedor y responsable de esa derrota. Por si fuera poco, además todo parece indicar que también la coalición triunfadora se lleva el carro completo en el Congreso local, lo que asegura un gobierno sólido para Manolo Jiménez, si lo dejan actuar y lo respaldan desde el gobierno federal, con visión republicana.

En el Estado de México, gana la maestra Delfina Gómez, con una diferencia menor a la que se esperaba en palacio nacional, haciendo quedar mal a la gran mayoría de las encuestadoras que auguraban un triunfo mas holgado, pero con la suficiencia para ser la primera gobernadora en esa entidad y quién logra vencer al PRI, que durante casi un siglo ha gobernado ahí, y al famoso grupo Atlacomulco, que parecía invencible.

Alejandra del Moral realizó una campaña intensa, pero parece que la dejaron sola, sin el apoyo real del gobernador Del Mazo, quien parece que prefirió no arriesgarse y jugó para no perder personalmente, si ganaba Alejandra él ganaba y si perdía, también.

Fue una contienda dispareja en cuanto a la personalidad, el empuje y las ofertas de campaña de las dos candidatas. Por un lado, se vió a una mujer valiente enfrentando muchos obstáculos, joven y notoriamente mas preparada para gobernar, y por otro lado, a una persona callada, un poco tímida y sin un discurso propio pero que aprovechó la fuerza y el liderazgo de AMLO, lo que la llevó al triunfo.

Ahora se verá de que tamaño es la maestra para gobernar a un estado tan importante para el país, no sólo por su población y por su peso electoral, también por la seguridad para las y los mexiquenses y para apoyar la fuerza industrial tan importante en la economía nacional y en todos los ámbitos de la vida pública nacional. Ojalá pueda desarrollar un gobierno a la altura de las exigencias y de las necesidades de quienes viven en esa entidad, habrá que desear que le vaya muy bien.

Las lecciones que dejan estos procesos en los dos estados, son muy interesantes:

Para MORENA y sus aliados, necesariamente los llevará a la reflexión de si su actual dirigencia ha sabido consolidar a un partido político o si son un movimiento que depende totalmente del liderazgo y conducción del presidente de la República, a quien le queda poco mas de un año al frente del gobierno. Ya se comenta que el gran perdedor es Mario Delgado, por no haber podido resolver las diferencias con el PT y el Verde en Coahuila y por no haber logrado una diferencia esperada en EdoMex, aún y con todo el apoyo del gobierno federal, de los gobernadores y gobernadoras de su partido y el abierto y hasta descarado uso de recursos de la Ciudad de México.

Para Va por México, la alianza del PAN, PRI y PRD, es la última llamada para consolidar una oferta que convenza y que mueva al electorado para salir a votar. Para definir ya, el método y los procesos para presentar una buena candidatura presidencial y para buscar los perfiles idóneos para el Congreso federal, los Congresos locales y la gubernaturas que se juegan el próximo año. Para que, simplemente, se aparten del protagonismo de sus dirigentes y se pongan las pilas de una vez, si pretenden competir seriamente.

Para Movimiento Ciudadano, es una llamada para pensar en el país y sumar su inconformidad con un proyecto de oposición que pueda ganar.

Y para la ciudadanía, también el llamado a vencer la apatía y el desinterés y salir a votar por el futuro que desea para el país, si nos quedamos en casa contemplando como se nos está desbaratando México, no podremos quejarnos si el futuro nos vence. Es el tiempo de la ciudadanía, en sus manos está lo que pueda pasar, si queremos un México con instituciones sólidas, con división de poderes, con respeto a la Constitución y a la ley, con seguridad y desarrollo económico, con unidad y en armonía, hay que salir a votar.