Compartir
  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.

A ellos… sí a ellos, a quienes se les llama primero para dar la noticia a conveniencia, a quienes se han llamado “chayoteros”. A quienes se les critica. A quienes se les persigue teniendo o no responsabilidad o complicidad con la delincuencia. A quienes se les llama “sensacionalistas”. A quienes se les llama “amarillistas”. A quienes desde el poder no se les quiere por ventilar verdades o mentiras. A quienes han sido mártires, héroes de mil batallas o a quienes han contado las historias desde tiempos de la Independencia, Revolución, Reforma, siglos pasados, tiempos de la “Quina”, tiempos de cambios de sistemas políticos, económicos, sociales y de justicia, a quienes han contado la historia desde sus perspectivas o desde las perspectivas del gobierno en turno, sea municipal, estatal o de la federación y ahora en “pandemia”.
Nuestros respetos, porque para bien o para mal, pero han contado las historias de acuerdo con los derechos consagrados por el artículo 6º, de nuestra Carta Magna, en sus párrafos primero, segundo y tercero, que dicen: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado. Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión. El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet. Para tales efectos, el Estado establecerá condiciones de competencia efectiva en la prestación de dichos servicios.” Así como el artículo 7º del propio cuerpo legal supremo, que dice: “Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio. No se puede restringir este derecho por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares, de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios y tecnologías de la información y comunicación encaminados a impedir la transmisión y circulación de ideas y opiniones. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni coartar la libertad de difusión, que no tiene más límites que los previstos en el primer párrafo del artículo 6o. de esta Constitución. En ningún caso podrán secuestrarse los bienes utilizados para la difusión de información, opiniones e ideas, como instrumento del delito.” –Conste, no soy aplaudidor, pero reconozco a quienes como reporteros o periodistas han trabajado con dedicación, disciplina, objetividad, transparencia e imparcialidad virtiendo las verdades o mentiras de la información obtenida de la vida real y de la vida no tan real—Para ello, comentamos que hay que ser cuidadosos con el lenguaje, reporteros y/o periodistas, para que también lo sean los lectores y sociedad, atendiendo para ello, El discurso como estructura y proceso. Estudios sobre discurso I. Una introducción multidisciplinaria, Texto y conversación (Teun A. van Dijk-2000): “…el uso del lenguaje no se limita, por supuesto, al lenguaje hablado, sino que incluye el lenguaje escrito(o impreso), la comunicación y la interacción escritas, como es el caso de los periódicos, de nuestros libros de texto o nuestra correspondencia (correo común o electrónico), o de los miles de tipos distintos de textos propios de nuestro trabajo académico o de otros tipos de trabajos. Si bien muchos estudiosos del discurso se dedican específicamente al lenguaje hablado, resulta útil por lo dicho anteriormente incluir en el concepto de discurso los textos escritos.” Por último, ¡Felicidades, muchas felicidades por el día de los Santos Reyes Magos, a todos los niños y las niñas!

 

Compartir