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La Encuestitis

José Antonio Hernández Fraguas

Vaya polémica la que se generó la semana pasada con la publicación de algunas encuestas que dan una muy marcada preferencia en favor de Claudia Sheinbaum sobre Xóchitl Gálvez para la presidencia de la República. Llamó la atención la discrepancia entre dos encuestadoras de las consideradas serias, pues una muestra una diferencia de cincuenta puntos entre una y otra candidata y en la otra, al día siguiente, esa diferencia se reduce a treinta puntos.

En tiempos electorales, surgen muchas encuestadoras dispuestas a satisfacer el interés de quien las contrata y entregan los resultados de sus estudios, tal y como le conviene al o la posible aspirante a algún cargo popular, para ver si con eso es tomado en cuenta y lo seleccionan, aunque no tengan la menor posibilidad de ganar en una elección, empresas patito, pues.

Pero en el caso que nos ocupa, las dos empresas a las que nos referimos, son profesionales y gozan de credibilidad suficiente, por la metodología que utilizan, por los años de experiencia y por la certeza en sus resultados. Entonces, ¿por qué causó tanto alboroto la publicación de sus estudios en días recientes?

Primero, porque una de ellas se publicó en un diario de circulación nacional, ocupando un gran espacio en la primera plana y se difundió como una noticia de gran relevancia, lo que fue descalificado por distintos actores políticos, ya que la hija del director de ese diario es la dirigente de una organización de jóvenes que promueven apoyo para Sheinbaum, poniendo en entredicho los resultados de la encuesta, aun y cuando sus realizadores defendieron su método y los números obtenidos.

Luego, porque después de esa publicación, se desató un efecto mediático en distintos espacios noticiosos, dando como un hecho que la diferencia entre las dos aspirantes, sería definitiva y prácticamente imposible de remontar, aunque faltan muchos meses para las elecciones y no han empezado siquiera las precampañas. Casi todos los periodistas que tienen un noticiero en radio o televisión hicieron referencia a esa encuesta y, como si fuera una línea, todos dijeron que el “fenómeno” Xóchitl se está desinflando ante la avasalladora respuesta ciudadana en favor de Claudia, lo que despertó la suspicacia respecto a que el oficialismo está utilizando todo lo que está a su alcance para generar una percepción de triunfo anticipado y, con ello, la desmotivación de quienes buscan un cambio definitivo en el rumbo del país.

Y esos resultados en esas encuestas pueden ser ciertos, aunque parezcan inflados o cuchareados, pues todos los recursos del estado se han volcado para favorecer a la candidatura que garantiza la continuidad de la 4T, también porque el oficialismo lleva muchos años en campaña utilizando los programas de gobierno con claros fines electorales y cada uno y cada una de las y los funcionarios del régimen, empezando por el presidente, por supuesto, además de las gobernadoras y los gobernadores de los estados, se han encargado de movilizar y de propiciar adeptos a ese proyecto, por lo que, si con todos esos recursos, con la propaganda (que viola la Constitución), y con tanto apoyo oficial, no hubiera y no se notara en ventaja en algunos estudios demoscópicos, sería el reflejo de un fracaso del proyecto presidencial.

Pero de ninguna manera esos resultados significan que así se darán el día de las elecciones, se dice que las encuestas son la fotografía del momento y no necesariamente reflejan un escenario futuro, menos cuando falta mucho tiempo y pueden pasar muchas cosas antes del día de la elección en junio de 2024, pero sí propician una percepción inducida de triunfo, aunque también pueda representar una preocupación o desesperación porque las estrategias no estén funcionando adecuadamente. Una candidata oficialista que no motiva, sin discurso propio y con poca personalidad, además de las diferencias al interior de su partido, y los intereses de distintos grupos locales que no necesariamente comparten proyecto con ella, producen desconfianza, desesperación y desánimo, por lo que hay que echar toda la carne al asador, cueste lo que cueste, para no caer en riesgo de perder la continuidad.

Y claro que también es cierto que del otro lado, Xóchitl se ve sola, poco acompañada por los partidos del Frente, y sin el impulso que traía de la sociedad civil, por lo que deberá replantearse una nueva estrategia para recuperar esa esperanza en un amplio sector de la sociedad que puede apoyarla. Se está buscando desanimarla y desmotivarla para que no actúe con inteligencia y fuerza, pero claro que sigue siendo una gran competidora, con serias posibilidades, si se hace acompañar de buenas decisiones en la elección de candidatos y candidatas que la refuercen en todo el país y si su equipo se pone las pilas para dar la batalla en contra de todo lo que se está dando y que seguramente continuará con más fuerza. Se requiere, necesariamente, un relanzamiento inteligente, una estrategia proactiva, en lugar de solo estar reaccionando.

Las encuestas, pues, ayudan o afectan, según el momento en que se realizan, pero deben dejar de ser protagonistas para convertirse en instrumento de apoyo al proceso electoral. ¿Y el INE? Bien, gracias.

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