DE MUJER A MUJER PARTE 1
* Mariuma Munira VADILLO BRAVO
Ayn Rand dijo: “La pregunta no es quién me va a dejar; es quién me va a detener.”
La mujer en México está en evolución, ha pasado del ostracismo total, a una etapa que va empoderándola en todos los ámbitos de la vida; ha sido sin duda, una lucha férrea por nuestros derechos humanos, constitucionales y de mujer, en la que el precio de la sangre ha sido vasto, y en el que el sacrificio de miles, representa la gran responsabilidad y oportunidad de ésta y las siguientes generaciones, para favorecer un México de igualdad, oportunidades y prosperidad.
Y hay que decirlo, de mujer a mujer, de mujer a familia, de mujer al Istmo, de mujer a Oaxaca, de mujer al mundo; hoy, nuestra valía, dignidad y fortaleza, no descansa en la racionalidad del sexo opuesto a darnos oportunidades, ni en la belleza externa que poseamos, nuestra valía, dignidad y fortaleza descansa en el milagro intrínseco de dar vida, de ser vida, de ser un poco más de la mitad de los habitantes del mundo, de ser fuente de luz, sabiduría, amor, entrega, compromiso, capacidad, integridad, resolución y resiliencia.
Para entender la fuerza de la mujer en el Istmo, en Oaxaca, en México y en el mundo, es preciso ir al dato duro, a la estadística, a los estudios, para reconocer el camino que debemos seguir, para consolidar cada día con más fuerza ese empoderamiento que no busca desestimar al varón, hacerlo menos, reducirlo o impactarlo negativamente, por el contrario, debe de buscar la suma de coincidencias, la suma de voluntades, la suma de encuentros que prevalezcan en la organización de una vida en comunidad cada vez más sana, equitativa y de oportunidades para todos.
Hablar de mujer, es hablar de temas tan fuertes como igualdad de género y empoderamiento de la mujer, es hablar de la eliminación de la violencia contra mujeres y niñas, es hablar de ciudades seguras y espacios públicos seguros, es hablar de feminicidio, de derechos humanos, de gobernanza y planificación sustentada en políticas de género, es hablar de liderazgo y participación política.
Hay temas tan poderosos, pero tan subestimados como lo sucedido en diciembre de 2019 en el Senado Mexicano en el que las Naciones Unidas en México reconocieron la votación aprobatoria de la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La ratificación del Convenio demuestra la voluntad del Estado mexicano por atender la histórica condición de desigualdad y discriminación vivida por quienes se dedican al trabajo doméstico, en su mayoría mujeres y niñas, muchas de las cuales son indígenas, migrantes o forman parte de comunidades marginadas. La ratificación del Convenio permitirá avanzar en la armonización legislativa que dé pie a la formalización de esta actividad laboral.
Esto era impensable hace 10 años, así hemos ido avanzando, así vamos caminando hacia nuevos rumbos donde la preponderancia de la mujer en la vida integral de México, sea fundamental para su sano desarrollo.
Comparto algunos indicadores básicos de acuerdo al Inmujer:
La mortalidad materna indica una tasa de 36.7 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos, la cual es todavía muy alta.
La tasa global de fecundidad es de 2.1 hijos por mujer, estimados para 2019, lo que indica que hemos llegado al nivel de reemplazo generacional, es decir, el punto en que cada mujer procreará, en promedio, una hija a lo largo de su vida reproductiva.
En México, la población de 15 años y más asistió a la escuela en promedio 9.2 años de su vida, siendo el promedio de escolaridad mayor entre los hombres que entre las mujeres (9.3 y 9.0 años respectivamente), lo cual equivale a la educación básica terminada.
Las personas que saben leer y escribir representan 93.7% de la población de 15 años y más, 94.8% de los hombres y 92.6% de las mujeres de ese rango de edad eran alfabetas, según datos de la Encuesta Intercensal 2015.
La violencia contra las mujeres no distingue grupos socioeconómicos, edad, niveles educativos ni ámbitos de ocurrencia. Una de las formas más comunes de violencia contra la mujer es el abuso por parte de la pareja.
En México, la ENDIREH 2016 reporta que 3 de cada diez mujeres casadas o unidas de 15 años y más sufrió al menos un incidente de violencia emocional, física, económica o sexual por parte de su esposo o concubino en los 12 meses previos al levantamiento de la encuesta.
Si bien la violencia ocurre en todos los ámbitos, hay diferencias considerables en las prevalencias de mujeres que han sufrido al menos un incidente de violencia por parte de su pareja en el ámbito rural en comparación con el urbano: Mientras en las localidades rurales la prevalencia es de 28.4 por ciento, en las urbanas se incrementa a 32.5 por ciento.
En 2018, 78 de cada 100 hombres y 44 de cada 100 mujeres participaron en actividades económicas.
A pesar del incremento durante las últimas décadas de la participación femenina en el trabajo remunerado, sigue estando muy por debajo de la participación masculina, debido a muchos factores como la discriminación en las prácticas de contratación, remuneración, movilidad y ascenso; las condiciones de trabajo inflexibles; la insuficiencia de servicios como guardería, así como la distribución inadecuada de las tareas familiares en el hogar, entre otros.
En este sentido, la tasa de participación de mujeres y hombres en el trabajo doméstico no remunerado fue de 96.1 y 65.4 por ciento respectivamente (2018).
Los números no mienten, las estadísticas son frías, pero dan ruta, dan perspectiva y orientan para la toma de decisiones, así, en ésta primera entrega, además de confirmar que aún hay una brecha importante entre mujeres y hombres, tengo la oportunidad de reconocer el esfuerzo, trabajo y amor, de cientos de miles de mujeres y hombres que lucharon, luchan y seguirán luchando por alcanzar una igualdad sana, una igualdad que sume y multiplique, jamás que reste o que divida, en ese camino estamos, es el camino que escogimos y es la ruta del Istmo que nos permite sumar.
*Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira







