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  • POR MARIUMA MUNIRA VADILLO BRAVO.

La pandemia por COVID-19 ha incrementado la violencia contra la niñez en todo el mundo, México y nuestro Estado no han sido la excepción, los efectos de la violencia provocada en nuestra niñez oaxaqueña, son muy dolorosos por todos los riesgos asociados que han enfrentado y que siguen marcando sus vidas radicalmente durante esta epidemia.

Los datos iniciales indican que la pandemia está asociada con un mayor riesgo de violencia doméstica, también contra niños y niñas. El confinamiento impuso restricciones al movimiento, la pérdida de ingresos, el aislamiento, el hacinamiento y los elevados niveles de estrés y ansiedad; han aumentado las probabilidades que los niños presencien o padezcan situaciones de abusos físicos, psicológicos y sexuales en el hogar, especialmente los niños y las niñas, que ya viven en contextos familiares disfuncionales o violentos, además que ha supuesto una relación limitada de los niños con amigos y familiares, y con los servicios de salud y protección que podrían haber brindado apoyo.
El hogar se ha convertido en una de las zonas de mayor peligro para los menores: seis de cada diez agresiones se comenten en ese entorno, “donde se supone, deben estar protegidos”.

Recientemente la ONG Save the Children, señala que en México durante el año 2020, más de 11,000 niños y niñas ingresaron a hospitales, debido a lesiones, mayormente ocurridas en el hogar y provocadas por familiares. Tan sólo el año pasado, 1,900 niñas, niños y adolescentes fueron asesinados, de acuerdo a los datos presentados por esta organización.

De igual manera, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que nuestro país ocupa el primer lugar entre todas sus naciones miembros, en violencia física, abuso sexual y homicidio de menores de 14 años, señalando además que cada año 5.4 millones de menores en el país son víctimas de abuso sexual y, en el 60 por ciento de los casos el agresor es una persona cercana a la familia, que incluye desde padres, padrastros, tíos y vecinos.

Nuestro Estado no está exento en el tema de violencia contra niñas y niños, recientemente la organización no gubernamental Consorcio Oaxaca, con datos de la Plataforma de Violencia Feminicida en Oaxaca, ha identificado que en Oaxaca la principal edad en la que las niñas y adolescentes están siendo agredidas es entre los 12 a 17 años.

Elizabeth Mosqueda Rivera, coordinadora del programa de jóvenes y derechos humanos de la ONG Consorcio Oaxaca, señaló que de acuerdo al seguimiento hemerográfico de la organización civil se reportaron 785 casos de violencia de género contra mujeres en el estado en el año de la pandemia (1 de abril de 2020 al 20 de mayo de 2021), de los cuales, 318 fueron contra niñas y adolescentes: 272 corresponden a desaparecidas, 31 a delitos sexuales y ocho feminicidios; además se registran cuatro suicidios y tres casos de violencia familiar.

En los casos de niñas y adolescentes desaparecidas (272 casos), el 84.5 por ciento tenía entre 12 y 17 años (238 casos), destacando además que de las 31 niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual, el 45 por ciento tenían entre los 12 a 17 años de edad (14 casos), además se encontró que de los ocho feminicidios contra niñas y adolescentes, cinco tenían entre 12 y 17 años y 3 entre los 7 y 11 años de edad.

De estos datos encontrados por la ONG se precisa que el 39 por ciento del total de hechos delictuosos cometidos contra niñas y adolescentes han sucedido en la región de los Valles Centrales, en las que todas las categorías de violencia han estado presentes, siguiendo en orden de importancia la región Costa y el Istmo por el número de casos de violencia 18 y 17 por ciento de incidencia, le siguen las regiones de la Sierra Norte y Sierra Sur, que presentan el menor número de casos de violencia. Cabe destacar que la región de la Cañada también registra pocos casos en general, sin embargo, destaca la incidencia tanto de feminicidio como de suicidio, y en la Mixteca y Papaloapan se concentran casi el 20 por ciento restante de casos de violencia en el estado de Oaxaca y en ambas las categorías de violencia que fueron registradas son el feminicidio, las desapariciones y la violencia sexual.

Las familias oaxaqueñas y nuestros Gobiernos, debemos trabajar juntos e implementar una serie de medidas para disminuir la violencia contra niñas, niños y adolescentes, para protegerlos oportunamente en la coyuntura de la pandemia por COVID-19, así como a mediano y largo plazos, trabajando en garantizar el acceso a los servicios de atención y apoyo para niños, niñas y adolescentes que sufren violencia; buscar alternativas de alojamiento seguro y mecanismos de alerta para mujeres, niñas, niños y adolescentes sobrevivientes de violencia; prevenir la violencia mediante difusión de información para reducir los riesgos y fortalecer los factores protectores; promover agendas legislativas que fortalezcan la protección de los derechos de las y los niños; desarrollar un programa de fortalecimiento del tejido social, promoviendo el concepto de comunidades libres de violencia; prevenir la ciberviolencia; incrementar las capacidades operativas de las procuradurías de niñas, niños y adolescentes, entre otras.

La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuale, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

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